{"id":19585,"date":"2017-09-01T11:00:53","date_gmt":"2017-09-01T16:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=19585"},"modified":"2025-03-20T20:47:18","modified_gmt":"2025-03-21T01:47:18","slug":"bajo-el-poder-de-las-roscas-por-oscar-humberto-gomez-gomez-miembro-del-colegio-nacional-de-periodistas-cnp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=19585","title":{"rendered":"BAJO EL PODER DE LAS ROSCAS. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez, Miembro del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) (*)"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_22947\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-22947\" class=\"size-large wp-image-22947\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"967\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg 678w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-199x300.jpg 199w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-768x1160.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-22947\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ [Fotograf\u00eda: Fernando Rueda Villamizar]<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Corte Constitucional (entidad todopoderosa y cada vez m\u00e1s in\u00fatil, excepto para cuanto tenga que ver con la pol\u00edtica, y cuyo mantenimiento dentro de la cada vez m\u00e1s atomizada, compleja e ineficiente estructura del Estado colombiano ya es hora de empezar a discutir seriamente) le dio, hace un par de a\u00f1os, un nuevo aire \u2014cuando ya iba de salida\u2014 a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, responsable directa del espantoso caos en que se halla sumida la justicia nacional.<\/p>\n<p>Caos que no solo afecta a la justicia penal -como, al amparo de los esc\u00e1ndalos de prensa, se viene creyendo erradamente-, sino tambi\u00e9n a las dem\u00e1s jurisdicciones, como la laboral, con al menos dos magistrados de la Sala Laboral del Tribunal Superior de C\u00facuta tras las rejas, y como la justicia contenciosa administrativa, ante la cual ejercemos la hermosa y digna profesi\u00f3n que escogimos un d\u00eda. Que ejercemos, dicho sea de paso, en medio de indecibles tropiezos que nos han pretendido poner algunos personajes que, en mala hora, arribaron a ella y en ella se enquistaron gracias, precisamente, a que el precitado Consejo Superior de la Judicatura permiti\u00f3 durante a\u00f1os que se instalaran, tambi\u00e9n en su seno, las insufribles roscas que hoy por hoy tienen al Poder Judicial inmerso en el peor desprestigio de su historia.<\/p>\n<p>Y es que gracias al manejo politiquero de la Administraci\u00f3n de Justicia, a la no convocatoria oportuna de los concursos de m\u00e9ritos, a la denunciada manipulaci\u00f3n de los mismos, a la intriga como factor determinante para la escogencia de jueces, magistrados,&nbsp; secretarios y dem\u00e1s empleados subalternos; a la falta de compromiso con el ideal supremo de dar a cada cual lo que le corresponde; a haberse permitido la oleada de nombramientos a dedo y en forma dizque &#8220;provisional&#8221; de jueces y magistrados que lo que hicieron fue llegar a los cargos judiciales a escampar su desempleo y a paliar all\u00ed su pobre nivel acad\u00e9mico y el consiguiente miedo a instalar sus propias oficinas, que es como decir a salirle al litigio, nos llenamos de incompetentes, cuando no de tibios, de resignados y, por supuesto, de corruptos, de modo que a los magistrados, jueces y servidores \u00edntegros, estudiosos y justos les toca alternar con ellos sin que el legislador les brinde m\u00e1s opciones que la resignaci\u00f3n o el salvamento de voto.<\/p>\n<p>Aunque, claro, a la par con la corrupci\u00f3n y la mediocridad, el que no pocas personas llegaran a esos cargos en virtud de razones distintas a una s\u00f3lida preparaci\u00f3n acad\u00e9mica y a una verdadera vocaci\u00f3n de servicio, hizo, como era de esperarse, que nos invadieran funcionarios y empleados c\u00f3mplices o, en el mejor de los casos, timoratos. Subalternos que presencian y hasta sufren en carne propia toda clase de tropel\u00edas, abusos y humillaciones, pero se callan por miedo a perder el puesto y, de paso, perder su pensi\u00f3n de jubilaci\u00f3n, \u00fanico fin que les preocupa en la vida.<\/p>\n<p>La justicia colombiana se llen\u00f3, en efecto, de personajes sin valor civil \u2014y, de paso, sin valor personal alguno\u2014 que hasta aplauden, en el colmo de la abyecci\u00f3n, las fechor\u00edas de sus nominadores. Unos nominadores prepotentes que, envalentonados, hacen cuanto se les viene en gana -como, por ejemplo, emborracharse en p\u00fablico y, tambi\u00e9n en p\u00fablico, protagonizar actos obscenos; conductas que, en una sociedad con mediano sentido de lo que significa la decencia, los habr\u00eda puesto de inmediato de patitas en la calle. Y esos individuos obran como obran porque la otra Sala de ese malhadado Consejo Superior de la Judicatura, la Jurisdiccional Disciplinaria, nunca los sanciona como se lo merecen, pues todos \u2014investigadores e investigados\u2014 se tapan con la misma cobija de la desverg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Como consecuencia inmediata del salvavidas de \u00faltima hora que la Corte Constitucional le tir\u00f3 a esa Sala \u2014a la Administrativa, digo\u2014, Sala cuya desaparici\u00f3n ya nos aprest\u00e1bamos a celebrar con p\u00f3lvora, hoy tenemos que seguir soportando, pongamos por caso, a magistrados que pretendieron convertir a cierto tribunal de cuyo nombre no quiero acordarme en poco menos que un burdel; magistrados que en una corporaci\u00f3n judicial que hab\u00eda sido siempre, desde su hist\u00f3rica fundaci\u00f3n, augusta, digna y respetable, implementaron como requisito para ingresar a la Rama, para mantenerse en ella y para ascender dentro de ella, no el concurso de m\u00e9ritos, sino el concurso de catres.<\/p>\n<p>S\u00ed: hoy est\u00e1n detentando nada m\u00e1s ni nada menos que el poder jurisdiccional del Estado ciertos magistrados, de cuyos nombres tampoco quiero acordarme, a los que nada les importaba que los vieran embriagados y protagonizando escenas morbosas con subalternas suyas en, pongamos por caso, una fiesta de fin de a\u00f1o convocada dentro del propio Poder Judicial, porque se sent\u00edan seguros de que nada iba a sucederles gracias a las poderosas palancas que ten\u00edan dentro del imp\u00fadico sanedr\u00edn que, en mala hora, se apoder\u00f3 de nuestra otrora pulqu\u00e9rrima justicia.<\/p>\n<p>\u00a1Maldita la hora en que la Constituci\u00f3n del 91 cre\u00f3 ese adefesio llamado Consejo Superior de la Judicatura! \u00a1Nunca antes una Constituci\u00f3n le hab\u00eda causado a una naci\u00f3n tant\u00edsimo da\u00f1o!<\/p>\n<p>Ahora bien, el pueblo colombiano deber\u00eda salir ya del estado de aturdimiento en que se encuentra y empezar a preguntarse cosas que cualquier sociedad medianamente culta se preguntar\u00eda como, por ejemplo, si en realidad la abolici\u00f3n de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura violaba la Constituci\u00f3n, como dijo la Corte Constitucional en aras de darle un segundo aire, o si no&nbsp;ser\u00eda, m\u00e1s bien, que ante la inminencia de la p\u00e9rdida de su inmenso poder burocr\u00e1tico \u2014y de todas las arandelas que trae consigo ese poder\u2014, la rosca que domina a la justicia colombiana movi\u00f3 sus fichas y en la decisi\u00f3n de la inefable Corte hubo otros intereses ocultos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, despu\u00e9s de aquel deplorable lanzamiento del salvavidas a una entidad que estaba totalmente desacreditada, que ya hab\u00eda sido jur\u00eddicamente eliminada y que ya iba camino del cierre, la insufrible Comisi\u00f3n de &#8220;Acusaci\u00f3n&#8221; de la C\u00e1mara de Representantes, la misma que lanz\u00f3 al estrellato de la fama a ese &#8220;preclaro&#8221; &#8220;jurista&#8221; latinoamericano llamado Heyne Sorge Mogoll\u00f3n, sigui\u00f3 campante, manteniendo en sus manos la supuesta funci\u00f3n dizque de &#8220;investigar&#8221; (?) y &#8220;acusar&#8221; (?) a los altos funcionarios del Estado.<\/p>\n<p>Que es como decir que los altos funcionarios del Estado siguieron amparados por el manto de la impunidad. Y que siguieron amparados en la impunidad, pues -como toda Colombia lo sabe- as\u00ed tengan en su contra mil denuncias, nadie los investiga, ni mucho menos los acusa.<\/p>\n<p>De otro lado, casi inmediatamente despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del moribundo Consejo Superior de la Judicatura empez\u00f3 a hablarse de la convocatoria urgente a una constituyente que reformara, de una vez por todas y de ra\u00edz, la justicia colombiana.<\/p>\n<p>El pa\u00eds ha sido informado de que el proyecto de convocatoria a la tal constituyente ya fue presentado en el Congreso. A nuestros parlamentarios -o, al menos, a algunos de ellos- los sac\u00f3 del letargo la \u00faltima oleada de esc\u00e1ndalos: el terrible esc\u00e1ndalo en la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte Suprema de Justicia, puesto al descubierto gracias a grabaciones hechas por la DEA; el no menos grave caso del secretario del Tribunal Administrativo de Cundinamarca; el s\u00ed que menos grave caso de la Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio, y&#8230;. en fin, el resto de desverg\u00fcenzas que han ocupado las primeras p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos nacionales.<\/p>\n<p>Empero, de nada sirve una constituyente si no se aborda con seriedad el tema verdaderamente crucial, que es el de las calidades personales, morales, \u00e9ticas, intelectuales, acad\u00e9micas y cient\u00edficas que deben reunir los magistrados, jueces, secretarios y dem\u00e1s servidores judiciales, pero principalmente su verdadera vocaci\u00f3n como personajes justos y comprometidos seriamente en el ideal de impartir una pronta y debida justicia o contribuir, al menos, a que se imparta. El problema no son las instituciones, sino las personas que llegan a ellas.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, se percibe, no solo en el gremio de la abogac\u00eda, sino en todos los escenarios de la sociedad, una sensaci\u00f3n general de derrota y desaliento, algo as\u00ed como la resignaci\u00f3n ante el hecho inevitable de que cada vez menos tenemos justicia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en una naci\u00f3n que literalmente se est\u00e1 asfixiando en el lodazal de la injusticia, la justicia tiene que ser el inter\u00e9s prioritario.<\/p>\n<p>La resignaci\u00f3n ante la vagabunder\u00eda jam\u00e1s ha sido el camino.<\/p>\n<p>______________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*: Credencial de periodista nro. <strong>2014026<\/strong> del Colegio Nacional de Periodistas (CNP).<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La Corte Constitucional (entidad todopoderosa y cada vez m\u00e1s in\u00fatil, excepto para cuanto tenga que ver con la pol\u00edtica, y cuyo 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