{"id":21413,"date":"2017-03-31T16:13:53","date_gmt":"2017-03-31T21:13:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=21413"},"modified":"2025-03-20T18:40:14","modified_gmt":"2025-03-20T23:40:14","slug":"la-joven-del-puente-cronica-por-oscar-humberto-gomez-gomez-miembro-del-colegio-nacional-de-periodistas-cnp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=21413","title":{"rendered":"LA JOVEN DEL PUENTE (Cr\u00f3nica). Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez, Miembro del Colegio Nacional de Periodistas"},"content":{"rendered":"<p><strong>CAP\u00cdTULO I<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ten\u00edas el cabello rubio. Y no era por obra y gracia de la sala de belleza, sino porque ese era el tinte con el que las hadas, o natura, o ese Dios en el que yo entend\u00ed siempre que cre\u00edas, hab\u00eda tinturado tu pelo desde antes de que nacieras.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hizo que una joven hermosa como t\u00fa, de la que todos pens\u00e1bamos que lo ten\u00eda todo en la vida para ser feliz, terminara haciendo lo que t\u00fa hiciste?<\/p>\n<p>Cuando aquella ma\u00f1ana triste de un d\u00eda cualquiera vi a tu hermana y le pregunt\u00e9 por ti, jam\u00e1s imagin\u00e9 que me contestar\u00eda lo que me contest\u00f3, y fue tanta la impresi\u00f3n que me produjo su respuesta, que al principio opt\u00e9 por no creerle, quiz\u00e1s pensando ingenuamente que as\u00ed la realidad sombr\u00eda que ella me dibujaba, acompa\u00f1\u00e1ndose de unos ojos humedecidos y de una sonrisa amarga, se transformar\u00eda, como por arte de sortilegio, en una tranquilizante explosi\u00f3n de fantas\u00eda. S\u00ed: que yo despertar\u00eda del embrujo y descubrir\u00eda que no era cierto, que t\u00fa jam\u00e1s hiciste lo que hiciste, y que, igual que yo, estabas luchando, con m\u00e1s comodidades que las m\u00edas, por construir el futuro alrededor de los libros, de la frescura incomparable de la juventud y del cautivante verdor de la esperanza.<\/p>\n<p>Fue cuando empez\u00f3 a llover y a soplar un viento helado y taciturno, y entonces comprend\u00ed, con perfecta claridad, que todo era cierto y que, por culpa del persistente destierro social del amor, t\u00fa tampoco hab\u00edas sido capaz de sobreponerte a los inoportunos embates de la desilusi\u00f3n, ni a las agotadoras arideces del hast\u00edo, ni al peso insoportable de la incertidumbre.<\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO II<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que Pilar Stella Quiroga Ni\u00f1o solo ten\u00eda escasos diecisiete a\u00f1os cuando se le arroj\u00f3 a las brumas aquel lunes catorce de marzo de mil novecientos setenta y siete, dec\u00eda la prensa. Y algo similar comenz\u00f3 a repetir al a\u00f1o siguiente. Eso dijo cuando Jairo Antonio Combariza rompi\u00f3 el hilo de la existencia a sus veinticuatro a\u00f1os el jueves diecinueve de enero, y cuando detr\u00e1s de \u00e9l se fue Yolanda Castellanos de Garc\u00eda el jueves siguiente, veintis\u00e9is de enero, a sus veintiuno, y cuando Gloria In\u00e9s Henao Valencia repiti\u00f3 el drama apenas una semana despu\u00e9s, el viernes tres de febrero, a sus diecinueve, y cuando Milton Emilio Ortega Sep\u00falveda a sus veintiocho a\u00f1os hizo lo mismo el viernes diez de marzo, y cuando Roc\u00edo P\u00e9rez Miranda lo hizo a sus diecis\u00e9is a\u00f1os el lunes veintisiete de marzo. Todos ten\u00edan &#8220;solo&#8221; la edad que ten\u00edan. Una edad tan breve, tan fugaz, tan incipiente, que era -eso dec\u00edan- como cortar de tajo un capullo.<\/p>\n<p>Pero entonces el jueves treinta de marzo les sigui\u00f3 los pasos Fortunato Fontecha Franco a sus setenta y tres a\u00f1os. Fue ah\u00ed cuando se comprendi\u00f3 que no solamente los j\u00f3venes pod\u00edan desencantarse temprano de la vida, sino que tambi\u00e9n pod\u00edan desilusionarse de ella tard\u00edamente quienes ya la hab\u00edan transitado un largo trecho.<\/p>\n<p>Aunque, de todos modos, la juventud frustrada retorn\u00f3 al espeluzno al d\u00eda siguiente. S\u00ed: ese viernes treinta y uno de marzo de mil novecientos setenta y ocho, Luis Hernando Ni\u00f1o Garc\u00eda, otra vez de &#8220;solo&#8221; diecisiete a\u00f1os, se col\u00f3 por entre los resquicios de la vida para entreg\u00e1rsele sin contemplaciones a la muerte. Para este momento ya veintisiete personas hab\u00edan tomado lo que los periodistas carentes de riqueza lexicogr\u00e1fica llamaban &#8220;una determinaci\u00f3n fatal&#8221;.<\/p>\n<p>El martes treinta de mayo siguiente se anunciaba a los cuatro vientos, como si se estuviera relatando un partido macabro a trav\u00e9s de La Voz de la Indolencia, que con &#8220;una persona de sexo masculino identificada como Jorge Rueda&#8221; se hab\u00eda llegado a &#8220;la v\u00edctima n\u00famero treinta de la incontenible oleada&#8221;.<\/p>\n<p>Tan solo dos meses m\u00e1s tarde, el s\u00e1bado veintinueve de julio, la &#8220;incontenible oleada&#8221; llegaba a las treinta y cinco desdichas con el joven Luis Bernardo Ardila Ambulla. Ten\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os cuando su cuerpo golpe\u00f3 el insensible fondo del precipicio.<\/p>\n<p>Clara Rosa Guerrero contaba con dieciocho a\u00f1os aquel mi\u00e9rcoles ocho de noviembre desgraciado y V\u00edctor Manuel Medina Prada con veinticinco aquel desgraciado martes doce de diciembre siguiente cuando llevaron los crespones del luto a sus hogares mientras sus paisanos reci\u00e9n hab\u00edan apagado las velitas de la Inmaculada Concepci\u00f3n y se alistaban para comenzar a jugar los aguinaldos.<\/p>\n<p>Ya en el a\u00f1o ochenta, se largaron de su entorno para nunca m\u00e1s volver Reyes Su\u00e1rez Toscano, de cincuenta y dos a\u00f1os, el mi\u00e9rcoles veintitr\u00e9s de abril, Consuelo Ferreira, de treinta y cinco, el s\u00e1bado siguiente, Bertha Pinilla Roa, de cincuenta y cuatro, el martes diez de junio, y Alirio D\u00edaz, otra vez de &#8220;solo&#8221; diecinueve, el s\u00e1bado trece de setiembre.<\/p>\n<p>Del agobiado joven que busc\u00f3 las honduras de aquella l\u00f3brega sima el s\u00e1bado veintiocho de marzo de mil novecientos ochenta y uno \u00fanicamente se dijo que ten\u00eda &#8220;entre diecis\u00e9is y diecisiete a\u00f1os de edad&#8221;, pero, en cambio, s\u00ed se aprovech\u00f3 la noticia para dar el yerto dato estad\u00edstico de que &#8220;sesenta y seis personas&#8221; se hab\u00edan ido sin despedirse acudiendo a la compa\u00f1\u00eda de aquellas columnas que parec\u00edan haber sido empotradas en el infierno.<\/p>\n<p>Pero la maldici\u00f3n parec\u00eda no querer alejarse nunca y fue as\u00ed como en pleno Jueves Santo, el diecis\u00e9is de abril Ignacio Dulcey Angarita tambi\u00e9n parti\u00f3 sin destino conocido y a la semana siguiente, el viernes veinticuatro de abril, se fue detr\u00e1s de \u00e9l Marcelino Carvajal.<\/p>\n<p>El martes dieciocho de agosto, Gloria Rico, de veintitr\u00e9s a\u00f1os, no quiso seguir enfrent\u00e1ndosele a la pobreza y apenas pocas horas despu\u00e9s de ella sigui\u00f3 su ejemplo Carmen Cecilia Ram\u00edrez, nuevamente de &#8220;solo&#8221; diecinueve a\u00f1os.<\/p>\n<p>Fue el viernes trece de noviembre cuando la prensa inform\u00f3 que ciento cinco personas se hab\u00edan marchado en pos de la inmortalidad que les prometieron, contando a quien lo acababa de hacer ese d\u00eda, Francisco Vargas Carre\u00f1o, de cincuenta y cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero cuatro d\u00edas m\u00e1s tarde, se reanudar\u00eda el conteo con la decisi\u00f3n sombr\u00eda tomada por Juan Crist\u00f3bal Cancino Mantilla, de veintid\u00f3s a\u00f1os, y entonces la polic\u00eda anunci\u00f3, por primera vez, que har\u00eda algo distinto de llevar las estad\u00edsticas y apostar\u00eda una patrulla permanente en el lugar.<\/p>\n<p>Empero, no la ubic\u00f3 con la suficiente celeridad, o la patrulla no se dio cuenta, o no cumpli\u00f3 con su deber, porque tres d\u00edas despu\u00e9s Marina Rueda Walteros, de &#8220;solo&#8221; veinte a\u00f1os, se fue por el mismo sendero sin despedirse de nadie.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 pasa?, \u00bfqu\u00e9 diablos est\u00e1 sucediendo?, se pregunt\u00f3 la gente que devoraba los pasquines con el extra del d\u00eda. Le contest\u00f3 al d\u00eda siguiente Hernando Carre\u00f1o Tarazona y, entonces, la ciudadan\u00eda, que ante las fotograf\u00edas de su cuerpo ex\u00e1nime parec\u00eda despertar por fin del letargo, empez\u00f3 a exigir que el Estado interviniera de manera decidida y en\u00e9rgica para solucionar el &#8220;problema&#8221;.<\/p>\n<p>De la jovencita de unos veintid\u00f3s a\u00f1os que el domingo trece de marzo de mil novecientos ochenta y tres apag\u00f3 su corta existencia en aquel mismo escenario l\u00fagubre solo se dijo que hab\u00eda sido vista llorando antes de lanzarse. En cambio, del joven de veinticuatro a\u00f1os que lo hizo el martes diez de mayo se dio el nombre: se llamaba Jos\u00e9 Gustavo Navas Leguizam\u00f3n. Pero la prensa hizo la aclaraci\u00f3n macabra de que otro joven de veintid\u00f3s a\u00f1os y de nombre Javier Medina Mac\u00edas hab\u00eda hecho lo mismo en d\u00edas anteriores.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando a\u00fan no se cumpl\u00eda el triste funeral de Jos\u00e9 Gustavo, le sigui\u00f3 los pasos Orlando Rueda Rosas, de veinticinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Tarazona Merch\u00e1n, de cuarenta y dos a\u00f1os, se fue el martes veintis\u00e9is de julio y Edmundo Silva se march\u00f3 el martes nueve de agosto, dos semanas despu\u00e9s<\/p>\n<p>El viernes veintitr\u00e9s de setiembre lo hicieron Nelson Ram\u00edrez Rodr\u00edguez y &#8220;una mujer cuya identidad se desconoce&#8221;, seg\u00fan dijeron los diarios.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado veintid\u00f3s de octubre, se march\u00f3 una joven de veinticuatro a\u00f1os de quien vino a saberse el jueves veintisiete que se llamaba Mar\u00eda Oliva Quintero Qui\u00f1ones.<\/p>\n<p>Aquel luctuoso mil novecientos ochenta tres tambi\u00e9n habr\u00eda de llevarse consigo a Jes\u00fas L\u00f3pez Hern\u00e1ndez, de veintid\u00f3s a\u00f1os, al ciudadano italiano Andrea Felice Bruno Bertigno (Martingnon, escribieron otros) y a Marco Julio Su\u00e1rez Villamizar, de veinte a\u00f1os, estudiante del Instituto T\u00e9cnico Superior D\u00e1maso Zapata.<\/p>\n<p>Pero la l\u00ednea dolorosa no se cortar\u00eda ah\u00ed. Al a\u00f1o siguiente retomar\u00eda su tr\u00e1gico curso con las vidas cercenadas de V\u00edctor Albarrac\u00edn Mart\u00ednez el domingo ocho de abril a sus veintid\u00f3s a\u00f1os, de Juan Carlos Tarazona Parra el martes diecisiete de abril a sus veinti\u00fan a\u00f1os y de Armando Mora el jueves tres de mayo a sus cincuenta y uno. En esta \u00faltima ocasi\u00f3n la prensa aprovech\u00f3 la noticia para volver a la frialdad de las estad\u00edsticas: era la v\u00edctima doscientos ocho.<\/p>\n<p>El martes tres de julio prosigui\u00f3 el luto: el joven Juan Bautista Castillo Abaunza, de veintid\u00f3s a\u00f1os, se march\u00f3 con su equipaje de hast\u00edo en busca de la felicidad que le hab\u00eda sido tan esquiva, y el jueves diecinueve de ese mismo mes le sigui\u00f3 los pasos alguien todav\u00eda m\u00e1s joven, Mart\u00edn Ni\u00f1o Pinto, de veinte a\u00f1os. Y antes de que julio se despidiera, lo hizo alguien a quien la prensa solamente describi\u00f3 como &#8220;un tipo de aspecto humilde, de aproximadamente cincuenta y cinco a\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p>Al mes siguiente, agosto, el d\u00eda lunes veinte, se march\u00f3 Olga Luc\u00eda Hoyos, nuevamente de &#8220;solo&#8221; diecisiete a\u00f1os. Despu\u00e9s, el domingo diecis\u00e9is de setiembre, se fue &#8220;una mujer de quien solo se sabe que se llamaba Elpidia&#8221;. Y en octubre lo hicieron Jos\u00e9 Gustavo Escobar Mart\u00ednez, de setenta y cuatro a\u00f1os, y &#8220;una se\u00f1ora de cuarenta a\u00f1os aproximadamente&#8221;.<\/p>\n<p>Ese a\u00f1o tambi\u00e9n se march\u00f3 para siempre sin que los peri\u00f3dicos hubiesen vuelto a aumentar sus tirajes a costa del dolor ajeno.<\/p>\n<p>Pero la vida continuaba. Y tambi\u00e9n la muerte. El martes cuatro de febrero de mil novecientos ochenta y cinco se fue &#8220;la joven se\u00f1ora Claudia Patricia Rodr\u00edguez de Chaparro&#8221;, de quien ni siquiera se dijo la edad, y el viernes ocho de marzo sigui\u00f3 su ejemplo Virginia Motta Guti\u00e9rrez &#8220;porque su esposo le dio una paliza el d\u00eda inmediatamente anterior&#8221;. A pesar de la raz\u00f3n que esgrimi\u00f3 la v\u00edctima, que deber\u00eda haber sido suficiente para que alg\u00fan funcionario judicial consciente de sus deberes hubiese abandonado la mesa del tinto para irse a su despacho y ordenar una severa investigaci\u00f3n, que comenzara con la inmediata captura de aquel bruto, lo que la prensa dijo fue, m\u00e1s bien, que la deprimida dama hab\u00eda tomado una &#8220;fatal determinaci\u00f3n de la cual s\u00f3lo ella es responsable&#8221;. Al mes siguiente ya no hubo nombre alguno: \u00fanicamente se les cont\u00f3 a todos, a los que manten\u00edan el inter\u00e9s y a quienes ya no ten\u00edan inter\u00e9s alguno en saberlo, que &#8220;una joven de veinticinco a\u00f1os aproximadamente&#8221; hab\u00eda decidido quitarse de encima el peso agobiador del sinsentido.<\/p>\n<p>El jueves seis de junio de mil novecientos ochenta y cinco, Claudia Roc\u00edo Alarc\u00f3n Roa, de &#8220;solo&#8221; veinte a\u00f1os, repet\u00eda la prensa, quien era &#8220;estudiante de la Universidad Santo Tom\u00e1s&#8221;, tambi\u00e9n se arroj\u00f3 a las honduras de la nada, y a ra\u00edz de la noticia volvieron las estad\u00edsticas g\u00e9lidas: se hab\u00eda &#8220;convertido&#8221;en &#8220;la v\u00edctima n\u00famero doscientos cuarenta y uno&#8221;. Apenas diez d\u00edas despu\u00e9s, el domingo diecis\u00e9is de junio, hizo lo mismo alguien cuyo nombre no se supo, o por lo menos la prensa no pudo decirlo: &#8220;un muchacho de aproximadamente veinte a\u00f1os de edad, vest\u00eda camisa celeste, bluy\u00edn azul y zapatos de gamuza&#8221;, fue todo lo que contaron. El martes tres de setiembre, Gabriel Gonz\u00e1lez Prada, de cuarenta y tres a\u00f1os, y de quien su esposa narr\u00f3 a los periodistas que &#8220;se hallaba desesperado por la falta de trabajo&#8221; culmin\u00f3 all\u00ed mismo su infructuosa b\u00fasqueda de ilusiones. Y al d\u00eda siguiente, el mi\u00e9rcoles cuatro de setiembre, &#8220;otro hombre no identificado, de una edad aproximada de sesenta a\u00f1os&#8221;, se fue detr\u00e1s de \u00e9l.<\/p>\n<p>Entonces, vinieron las luces decembrinas y con ellas el adi\u00f3s postrero de aquel a\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero no el de la desesperanza. El domingo veintitr\u00e9s de marzo de mil novecientos ochenta y seis, Hernando Morales Mora, de veinti\u00fan a\u00f1os, no quiso continuar en la brega por llegar a ninguna parte y al mes siguiente, el viernes cuatro de abril, tampoco quiso seguirla Mario Romero, de veintis\u00e9is a\u00f1os, como tampoco dese\u00f3 proseguir hacia un ma\u00f1ana incierto aquella &#8220;mujer de aproximadamente cuarenta y cinco a\u00f1os, sin identificar&#8221; que se fue el domingo veinte de abril sin despedirse de nadie.<\/p>\n<p>Ninguno de esos nombres era el tuyo, claro; por eso, talvez nunca lo hubiera&nbsp;sabido, mona linda, si no me lo cuenta tu hermana.<\/p>\n<p>__________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO III<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Yo s\u00ed hab\u00eda escuchado hablar de la depresi\u00f3n, pero no sab\u00eda qu\u00e9 era. Cre\u00eda, como lo cre\u00eda todo el mundo, que deb\u00eda ser, seguramente, un concepto similar a la tristeza, una especie de tristeza profunda. Incluso llegu\u00e9 a pensar que un buen c\u00f3mico pod\u00eda remediarla con tan solo hacer derroche de su talento y desencadenar en quien la sufriera una buena dosis de curativas carcajadas.<\/p>\n<p>De hecho, los ingleses acud\u00edan a un estupendo y famoso comediante &nbsp;de apellido Garrick para contrarrestar los efectos del <em>spleen<\/em>.<\/p>\n<p>El <em>spleen<\/em> es un vocablo que deriva de la palabra bazo. Y es que en la antig\u00fcedad se cre\u00eda que la tristeza melanc\u00f3lica de las personas proven\u00eda de una sustancia que produc\u00eda el organismo y que se llamaba la bilis negra.<\/p>\n<p>Fue el escritor franc\u00e9s Charles Baudelaire quien primero se refiri\u00f3 al <em>spleen<\/em>. Y fue el poeta mexicano Juan de Dios Peza quien con versos desgarrados inmortaliz\u00f3, bajo el t\u00edtulo <em>Re\u00edr llorando<\/em>, la tragedia inconmensurable de la sociedad londinense y del prodigioso humorista que la rescataba de las inconmensurables honduras de su tristeza:<\/p>\n<p>&#8220;Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-<br \/>\nel pueblo al aplaudirlo le dec\u00eda:<br \/>\n\u201cEres el m\u00e1s gracioso de la tierra,<br \/>\ny el m\u00e1s feliz\u2026\u201d, y el c\u00f3mico re\u00eda.<\/p>\n<p>V\u00edctimas del <em>spleen<\/em>, los altos lores<br \/>\nen sus noches m\u00e1s negras y pesadas,<br \/>\niban a ver al rey de los actores,<br \/>\ny cambiaban su <em>spleen<\/em> en carcajadas.<\/p>\n<p>Una vez, ante un m\u00e9dico famoso,<br \/>\nlleg\u00f3se un hombre de mirar sombr\u00edo:<br \/>\nsufro -le dijo- un mal tan espantoso<br \/>\ncomo esta palidez del rostro m\u00edo.<\/p>\n<p>Nada me causa encanto ni atractivo;<br \/>\nno me importan mi nombre ni mi suerte;<br \/>\nen un eterno <em>spleen<\/em> muriendo vivo,<br \/>\ny es mi \u00fanica ilusi\u00f3n la de la muerte.<\/p>\n<p>-Viajad y os distraer\u00e9is. -\u00a1Tanto he viajado!<br \/>\n-Las lecturas buscad. -\u00a1Tanto he le\u00eddo!<br \/>\n-Que os ame una mujer. -\u00a1Si soy amado!<br \/>\n-Un t\u00edtulo adquirid. -\u00a1Noble he nacido!<\/p>\n<p>-\u00bfPobre ser\u00e9is quiz\u00e1? -Tengo riquezas.<br \/>\n-\u00bfDe lisonjas gust\u00e1is? -\u00a1Tantas escucho!<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 ten\u00e9is de familia? -Mis tristezas.<br \/>\n-\u00bfVais a los cementerios? -Mucho\u2026 mucho.<\/p>\n<p>-De vuestra vida actual \u00bften\u00e9is testigos?<br \/>\n-S\u00ed, mas no dejo que me impongan yugos:<br \/>\nyo les llamo a los muertos mis amigos;<br \/>\ny les llamo a los vivos, mis verdugos.<\/p>\n<p>Me deja -agreg\u00f3 el m\u00e9dico- perplejo<br \/>\nvuestro mal, y no debo acobardaros;<br \/>\ntomad hoy por receta este consejo:<br \/>\n\u201cS\u00f3lo viendo a Garrick podr\u00e9is curaros\u201d.<\/p>\n<p>-\u00bfA Garrick? -S\u00ed, a Garrick\u2026 La m\u00e1s remisa<br \/>\ny austera sociedad le busca ansiosa;<br \/>\ntodo aquel que lo ve muere de risa;<br \/>\n\u00a1Tiene una gracia art\u00edstica asombrosa!<\/p>\n<p>-\u00bfY a m\u00ed me har\u00e1 re\u00edr? -\u00a1Ah! s\u00ed, os lo juro;<br \/>\n\u00c9l s\u00ed; nada m\u00e1s \u00e9l; mas\u2026 \u00bfqu\u00e9 os inquieta?<br \/>\n-As\u00ed -dijo el enfermo-, no me curo:<br \/>\n\u00a1Yo soy Garrick!\u2026 Cambiadme la receta.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos hay que, cansados de la vida,<br \/>\nenfermos de pesar, muertos de tedio,<br \/>\nhacen re\u00edr como el actor suicida,<br \/>\nsin encontrar para su mal remedio!<\/p>\n<p>\u00a1Ay! \u00a1Cu\u00e1ntas veces al re\u00edr se llora!<br \/>\n\u00a1Nadie en lo alegre de la risa f\u00ede,<br \/>\nporque en los seres que el dolor devora<br \/>\nel alma llora cuando el rostro r\u00ede!<\/p>\n<p>Si se muere la fe, si huye la calma,<br \/>\nsi s\u00f3lo abrojos nuestra planta pisa,<br \/>\nlanza a la faz la tempestad del alma<br \/>\nun rel\u00e1mpago triste: la sonrisa.<\/p>\n<p>El carnaval del mundo enga\u00f1a tanto,<br \/>\nque las vidas son breves mascaradas;<br \/>\naqu\u00ed aprendemos a re\u00edr con llanto,<br \/>\ny tambi\u00e9n a llorar con carcajadas&#8221;).<\/p>\n<p>________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO IV<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(A\u00f1os despu\u00e9s habr\u00eda de saber que no solo no era cierto que la depresi\u00f3n se curaba con tan solo la gracia de un humorista talentoso, sino que -al igual que Garrick- m\u00e1s de uno de aquellos payasos, mimos, pierrots, bufones, guasones, chungueros y arlequines capaces de salvar a los dem\u00e1s del abismo no lo hab\u00eda sido de salvarse a s\u00ed mismo. &nbsp;S\u00ed: que m\u00e1s de uno de aquellos infelices repartidores de felicidad hab\u00eda permanecido encarcelado detr\u00e1s de sus barrotes, invisibles pero infranqueables, hasta que, por fin, un d\u00eda desdichado decidi\u00f3 despedazar de un balazo en la sien los \u00faltimos reductos de su indescifrable e irremediable melancol\u00eda.<\/p>\n<p>Aprend\u00ed, igualmente, gracias a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, que la depresi\u00f3n es previsible. &#8220;Est\u00e1 demostrado \u2014dice la entidad cient\u00edfica internacional\u2014 que los programas de prevenci\u00f3n reducen la depresi\u00f3n. Entre las estrategias comunitarias eficaces para prevenirla se encuentran los programas escolares para promover un modelo de pensamiento positivo entre los ni\u00f1os y adolescentes. Las intervenciones dirigidas a los padres de ni\u00f1os con problemas de conducta pueden reducir los s\u00edntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos. Los programas de ejercicio para las personas mayores tambi\u00e9n pueden ser eficaces para prevenir la depresi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Fue mucho despu\u00e9s de aquellos largos y oscuros a\u00f1os de ignorancia que me enter\u00e9 tambi\u00e9n sobre la relaci\u00f3n latente que exist\u00eda entre la depresi\u00f3n y el suicidio.<\/p>\n<p>&#8220;La depresi\u00f3n \u2014 habr\u00eda de saberlo gracias a las ense\u00f1anzas de la misma Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud\u2014 es distinta de las variaciones habituales del estado de \u00e1nimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duraci\u00f3n e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Cada a\u00f1o se suicidan m\u00e1s de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 a\u00f1os&#8221;).<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n, por supuesto, lo supe por ti.<\/p>\n<p>S\u00ed, por ti, por tu tragedia sin nombre, por los asaltos de la duda irresoluta sobre qu\u00e9 sentiste cuando ya estabas suspendida en el espacio como un \u00e1ngel, por tu imagen de jovencita de tez muy blanca cargada de cuadernos y poseedora de la sonrisa m\u00e1s bella entre todas las estudiantes de bachillerato en aquella urbe cargada de indolencia. Lo supe, en fin, cuando vi la tumba con tu nombre, todav\u00eda escrito sobre el cemento con las letras torcidas, trazadas gracias al oportuno apoyo log\u00edstico brindado por una ramita triste que alguien cort\u00f3 para que sirviera de pincel, y ya semicubierto con las primeras azucenas sin blancura y los primeros claveles marchitados, no tanto por las inmisericordes inclemencias del sol, sino por las implacables arideces del olvido.<\/p>\n<p>Entonces fui consciente, por primera vez, de que hay ocasiones en la vida en las que uno descubre que est\u00e1 llorando y no se hab\u00eda dando cuenta.<\/p>\n<p>________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO V<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Leonardo Ram\u00edrez Albarrac\u00edn, el cinco de marzo de mil novecientos setenta y uno, habr\u00eda de ser el primero. Otro personaje an\u00f3nimo ser\u00eda el segundo en mil novecientos setenta y tres. Otro m\u00e1s, igual de desconocido, har\u00eda arribar la cifra a tres en mil novecientos setenta y cinco. Y, entonces, llegar\u00eda la interminable noche oscura: a partir de mil novecientos setenta y siete, durante los siguientes a\u00f1os y hasta aquel mil novecientos ochenta y seis en que, por fin, ces\u00f3 uno de los segmentos m\u00e1s amargos de nuestra amarga historia, vendr\u00edan todos los dem\u00e1s: la ni\u00f1a de apenas diecisiete a\u00f1os que ya no quer\u00eda seguir viviendo, el mesero de veinticuatro que tampoco quer\u00eda hacerlo, la joven se\u00f1ora de veintiuno que lo deseaba menos, los despojados de la alegr\u00eda, los prisioneros de la tristeza, las mujeres golpeadas por sus maridos y cuyas muertes casi que justificaron los periodistas embrutecidos hasta la sinraz\u00f3n por el machismo, aquellas dos jovencitas asidas de la mano que ni siquiera fueron hasta sus casas a cambiarse su uniforme escolar, los hombres y las mujeres abrumados por el desamor, las v\u00edctimas del desempleo, los aquejados de la enfermedad incurable, los que ya no ten\u00edan con qu\u00e9 comprar sus analg\u00e9sicos en la farmacia y solo ten\u00edan el adi\u00f3s como cura definitiva para la insoportable tozudez de sus dolores, los que no encontraron el camino luminoso que les permitiera escapar de las oscuridades del tedio, los seres an\u00f3nimos de quienes apenas se dijo que vest\u00edan un bluy\u00edn sin marca o que dizque alguien los vio llorar antes de lanzarse al vac\u00edo, aquel de quien lleg\u00f3 a afirmarse que se hab\u00eda arrepentido en el \u00faltimo momento, pero no hab\u00eda podido sostenerse en vilo por m\u00e1s tiempo; los venidos de otras ciudades del pa\u00eds o de otros pa\u00edses del mundo y que llegaron a la ciudad para de una vez acudir a su cita con la desesperanza; la chica pobre de apellido Rico a la que se le notaban en el rostro extra\u00f1amente sonriente las profundas marcas del hambre, aquella otra a la que todav\u00eda no se le notaba el embarazo furtivo, el monaguillo por cuya dignidad sali\u00f3 a los medios el cura p\u00e1rroco del barrio de oriente donde hab\u00eda vivido desde que era un beb\u00e9, y, en fin, todos ellos, los marginados de siempre, los excluidos de siempre, los sin voz de siempre, los ignorados de siempre, los destituidos sociales de siempre, los silenciados por siempre).<\/p>\n<p>Y t\u00fa, por supuesto.<\/p>\n<p>_________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO VI<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" rel=\"attachment wp-att-20594\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20594\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg\" alt=\"DEPRESION\" width=\"500\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/DEPRESION-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Est\u00e1s ah\u00ed, mona linda -s\u00ed, mona linda, como el t\u00edtulo de aquella festiva pieza tropical de Lucho Berm\u00fadez, la \u00fanica que bailamos juntos, asidos de las manos, t\u00fa con tus manos c\u00e1lidas, yo con mis manos g\u00e9lidas, en el \u00faltimo bazar al que asistir\u00eda en mi vida-; s\u00ed: mona linda, como yo dije desde el micr\u00f3fono que t\u00fa eras, jugando a ser locutor, matizando la voz para anunciar, con la mayor dulzura posible, que a continuaci\u00f3n iba a sonar una &#8220;complacencia&#8221;: &#8220;para complacer a la mona m\u00e1s linda de todas las monas&#8221;; est\u00e1s ah\u00ed, digo, parada en el anchuroso pasillo del colegio, del glorioso Colegio Santander, una ma\u00f1ana cualquiera del a\u00f1o mil novecientos setenta y cuatro. Tienes la sonrisa triste de La Gioconda, pero a\u00fan as\u00ed alcanzas a irradiar la alegr\u00eda de tu juventud lozana cuando le respondes a tu hermana la pregunta que te hace desde lejos. Ya no me acuerdo de la pregunta, ni de la respuesta, y no siento que tenga deseos de rememorarlas. Solo conservo en la mente tu imagen de colegiala a punto de culminar su bachillerato, tu vestido blanco, tu cabello rubio, tu voz, tu sonrisa y la estampa escolar que te proporcionaban las carpetas acad\u00e9micas en la mano. Hoy, cuando ya han transcurrido tantos a\u00f1os, cuando desde hace tantos a\u00f1os no tengo noticia alguna de tu hermana, ni de nadie, pareciera que te hubieras congelado en el tiempo justamente en el momento preciso de la respuesta. No hay m\u00e1s im\u00e1genes que te evoquen con m\u00e1s fuerza que esa. En realidad, deber\u00eda haberlo hecho por siempre la del feliz momento en que recibiste tu diploma en medio del aplauso de tus condisc\u00edpulos, entre ellos yo; pero no, yo no te vi recibi\u00e9ndolo, pues tampoco asist\u00ed a la ceremonia de graduaci\u00f3n, aunque s\u00ed me enter\u00e9 de que estabas muy bonita, porque me lo cont\u00f3 alguien cercano que se propuso con eso sacarme de las honduras del desencanto y convencerme de que no val\u00eda la pena quedarme acostado en la cama sumido en el desaliento y s\u00ed la val\u00eda, en cambio, que me animara a irme con \u00e9l y los dem\u00e1s compa\u00f1eros de nuestro peque\u00f1o grupo de estudio a compartir en su casa un almuerzo de graduados pobres y la espumosa satisfacci\u00f3n de una cerveza helada.<\/p>\n<p>S\u00ed: ese es el \u00faltimo recuerdo que conservo de ti. S\u00ed: el \u00faltimo recuerdo, mona linda.<\/p>\n<p>Porque lo dem\u00e1s, tu figura suspendida en el aire paralizado por el asombro, la palidez extrema de tu rostro transfigurado por la confusa entremezcla del dolor y el miedo, tus ojos enrojecidos por los raudales del llanto, tu pelo como un oriflama rasgando el aire tibio de las cinco de la tarde y tu confusa sensaci\u00f3n de angustia ante la magnitud sobrecogedora del abismo, no son recuerdos, mona linda, sino el producto no s\u00e9 bien si de mi imaginaci\u00f3n calenturienta o de esa inconmensurable tristeza que de tarde en tarde reaparece en la vida de las personas para parir en cascada tantas im\u00e1genes igual v\u00edvidas que de una perturbadora e inexplicable nostalgia.<\/p>\n<p>Hoy, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, todo el mundo atraviesa el puente, bajo el indolente imperio de la rutina diaria y la creciente dictadura de los atascos, pero tengo la certidumbre de que muy pocos recuerdan a los m\u00e1s de doscientos cincuenta seres humanos que decidieron sobrepasar los barandales para arrojarse sin pre\u00e1mbulos en los brazos del olvido, y de que nadie, absolutamente nadie -excepto yo- tiene siquiera la m\u00e1s m\u00ednima idea de qui\u00e9n fuiste.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mesa de las Tempestades, \u00c1rea Metropolitana de Bucaramanga, viernes treinta y uno de marzo de dos mil diecisiete.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO I &nbsp; &nbsp; Ten\u00edas el cabello rubio. Y no era por obra y gracia de la sala de belleza, sino porque ese era el tinte con el que las hadas, o natura, o ese Dios en el que yo &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=21413\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=21413'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/www.facebook.com\/sharer\/sharer.php?u=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F21413\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" 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