{"id":232,"date":"2011-06-22T22:06:00","date_gmt":"2011-06-23T03:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=232"},"modified":"2025-02-01T08:08:34","modified_gmt":"2025-02-01T13:08:34","slug":"a-proposito-del-dia-del-abogado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=232","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito del D\u00eda del Abogado. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_49906\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-49906\" class=\"size-large wp-image-49906\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-1024x690.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-1024x690.jpeg 1024w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-300x202.jpeg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-768x517.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-49906\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ. Fotograf\u00eda de Nylse Blackburn. 2009<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo primero que pareciera sucederles a ciertos funcionarios judiciales es olvidarse de que, antes que funcionarios, son <span style=\"color: #000000;\">abogados<\/span>.<\/p>\n<p>Magistrados, consejeros, procuradores y jueces -no todos, por fortuna, subrayo- parecieran olvidar que un d\u00eda, mucho antes de posesionarse en el cargo p\u00fablico que actualmente ocupan, <span style=\"color: #000000;\">se graduaron como abogados en una Facultad de Derecho<\/span>.<\/p>\n<p>Lo peor es que, incurriendo en perjurio, olvidan por completo que en aquella ceremonia <span style=\"color: #000000;\">juraron<\/span>, poniendo por testigos a Dios y a la Patria, <span style=\"color: #000000;\">que a lo largo de su existencia defender\u00edan la dignidad y el decoro de la abogac\u00eda<\/span>.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 lamentable resulta la actitud arrogante, cuando no pendenciera, de aquellos funcionarios de la Rama Judicial del Poder P\u00fablico que parecieran ser <span style=\"color: #000000;\">enemigos de la abogac\u00eda<\/span>, pues hacen todo lo posible, no por facilitarles el trabajo a sus colegas, sino por tornarles su labor, de por s\u00ed estresante y prolongada, en algo casi imposible.<\/p>\n<p>Deber\u00edan tener presente estos encopetados abogados con cargo oficial que sus colegas de profesi\u00f3n ajenos a la burocracia deben ejercerla desde el asfalto, siempre a la expectativa de que la buena suerte les traiga clientela, derivando su sustento y el de su familia de un trabajo profesional cotidiano, rutinario, incesante y cargado de sobresaltos, un trabajo que en estos tiempos dif\u00edciles de congesti\u00f3n y lentitud judicial termina extendi\u00e9ndose a lo largo de muchos a\u00f1os de lucha y espera.<\/p>\n<p>Y mientras magistrados, jueces, procuradores y consejeros reciben mensualmente su jugoso cheque, seguramente merecido, y gozan de prestaciones sociales de la m\u00e1s diversa \u00edndole, seguramente merecidas, y cumplen sus funciones sentados c\u00f3modamente en las poltronas de sus despachos judiciales, asesorados casi siempre por un s\u00e9quito de colaboradores, los pobres abogados litigantes, que no siempre tienen c\u00f3mo pagar los servicios de una secretaria, aparte de tener que estar pendientes de que no les corten la luz, el agua o el tel\u00e9fono por falta de pago, tienen que -como se dec\u00eda antiguamente- &#8220;salirle al astro&#8221;, a la b\u00fasqueda de pruebas, a realizar las consignaciones bancarias de expensas y otros gastos, a atender diligencias en una parte y en otra, a enfrentarse al mal genio de sus impacientes clientes, a explicarles a \u00e9stos por qu\u00e9 hace ocho a\u00f1os se les dijo que el proceso estaba al despacho para fallo y hoy, ocho a\u00f1os despu\u00e9s, se les dice lo mismo, as\u00ed como tambi\u00e9n a defender su precaria &#8220;estabilidad laboral&#8221; convenciendo a sus clientes que no porque le quiten el caso y se lo den a otro profesional, acaso ese que les est\u00e1 prometiendo gan\u00e1rselo en un mes y a mucho menor precio, la sentencia favorable se les va a aparecer como por arte de magia.<\/p>\n<p>He venido adelantando, hasta ahora en solitario, una tenaz y desigual lucha por la dignificaci\u00f3n de nuestra maltrecha abogac\u00eda. &nbsp;No ha sido una lucha f\u00e1cil, desde luego. Nuestro gremio vive muerto de miedo por lo que pueda sucederle si se alza erguido y protesta con dignidad contra, pongamos por caso, los males seculares que agobian a nuestra administraci\u00f3n de justicia y de los cuales, a la postre, la gente del com\u00fan siempre termina culpando a la abogac\u00eda, como si en las manos de los abogados estuviese la soluci\u00f3n de una problem\u00e1tica que le compete abordar y solucionar al Estado. Lo que uno percibe por doquier es un profundo malestar con el actual estado de cosas, pero una ausencia total de compromiso en vincularse a la lucha por transformarlo.<\/p>\n<p>Lo peor de todo es que ese notorio miedo gremial encuentra explicaci\u00f3n, y para algunos justificaci\u00f3n, en la actitud hostil que, desde el poder, asumen los funcionarios judiciales frente a los abogados que osan criticarlos o cuestionarlos, pues m\u00e1s se demoran \u00e9stos en hacerlo que aquellos en compulsar copias para que a ese profesional &#8220;irrespetuoso&#8221; le caiga encima todo el peso del poder disciplinario. De la compulsa de copias se est\u00e1 literalmente abusando. &nbsp;Con ella, y con lo que le significa a un profesional del derecho el tener que soportar las molestias de un proceso disciplinario, lo que se est\u00e1 pretendiendo, sencilla y llanamente, es <strong>intimidar y silenciar a la abogac\u00eda para que ante los grandes errores, abusos y tropel\u00edas judiciales guarde silencio<\/strong>.<\/p>\n<p>Pero ello no deber\u00eda ser as\u00ed. &nbsp;Ning\u00fan funcionario judicial de Colombia puede creerse con patente de corso para jugar con los abogados e irrespetar a la abogac\u00eda. En el pa\u00eds tienen que erradicarse perniciosas costumbres que mucho da\u00f1o le est\u00e1n causando a nuestra profesi\u00f3n, comenzando por el clientelismo que se apoder\u00f3 de la administraci\u00f3n de justicia y en virtud del cual los cargos de jueces no se proveen a la luz de una transparente carrera judicial, mediante la aprobaci\u00f3n de los correspondientes concursos de m\u00e9ritos que la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura y las salas administrativas de los Consejos Seccionales de la Judicatura <strong>est\u00e1n obligados a convocar<\/strong> y a llevar a cabo con acrisolada pulcritud \u00e9tica y acad\u00e9mica, sino a dedo, vale decir, al vaiv\u00e9n de los caprichos de los magistrados que ocupan plaza en corporaciones como los tribunales administrativos, quienes l\u00f3gicamente pujan por hacer nombrar a sus amigos, con lo cual se genera una verdadera rosca de funcionarios que entra a ejercer el m\u00e1s inexpugnable monopolio del poder en esas esferas. &nbsp;Lo peor de esta situaci\u00f3n es el irritante vicio que describe el General ADOLFO CLAVIJO en su libro <em>Espejo retrovisor<\/em>: <em>&#8220;Quien llega a una alta posici\u00f3n del Estado como fruto de la politiquer\u00eda arrastra consigo su equipo de personas, igualmente ineptas, con lo cual se forman &#8220;roscas&#8221; o grupos cerrados que hacen del ejercicio institucional un c\u00edrculo de influencia personal o pol\u00edtica dentro de las entidades. Este fen\u00f3meno predominantemente bur\u00f3crata configura el llamado &#8220;clientelismo&#8221;, que incrementa el descontento popular hacia las administraciones gubernamentales y concreta la ineficiencia oficial, adem\u00e1s de que le deja abiertas unas troneras grandes a la corrupci\u00f3n porque muchos llegan a la administraci\u00f3n p\u00fablica con la \u00fanica intenci\u00f3n de llenar sus bolsillos&#8221;. (CLAVIJO, Adolfo. Espejo retrovisor. Federaci\u00f3n Verdad Colombia. Bogot\u00e1. 2007, p. 160). <\/em><\/p>\n<p><em> <\/em>Pero el clientelismo judicial, obviamente, no viene solo. \u00c9l trae consigo una cascada de vicios, los mismos que, hoy por hoy, tienen inundada, postrada y desacreditada a la justicia colombiana: 1o.) Cada vez son m\u00e1s las <span style=\"text-decoration: underline;\">providencias manifiestamente injustas<\/span>. Aunque en algunas ocasiones, para fortuna de sus v\u00edctimas, las mismas son revocadas, lo cierto es que cuando ello sucede, las cosas quedan en la impunidad, vale decir, que las decisiones manifiestamente injustas simplemente son revocadas, pero&nbsp;<span style=\"text-decoration: underline;\">sin que nada les suceda a quienes las profirieron y pusieron a los abogados afectados con ellas en la necesidad de tener que interponer engorrosos recursos o ejercer innecesarias tutelas<\/span>; 2o.) Cada vez crece m\u00e1s la peste de las providencias dictadas &#8220;a medias&#8221;, es decir, aquellas en las que negligentemente o con perversa intenci\u00f3n <span style=\"text-decoration: underline;\">se dejan aspectos sin resolver<\/span>. Tal vicio judicial&nbsp;obliga al apoderado a solicitar, una vez y otra, y otra m\u00e1s, adiciones y aclaraciones que perfectamente pudieron evitarse, lo cual incrementa el desgaste profesional del abogado. Obviamente, si el abogado no estuvo atento a descubrir que la providencia estaba incompleta y a solicitar que se completara, el que sufre las consecuencias adversas es, \u00fanica y exclusivamente, \u00e9l; el funcionario judicial, que no hizo bien su trabajo, se queda completamente tranquilo. &nbsp;3o.) Cada vez crece m\u00e1s la <span style=\"text-decoration: underline;\">denegaci\u00f3n de recursos claramente procedentes<\/span>, que obliga al abogado a involucrarse en engorrosos tr\u00e1mites como el del <span style=\"text-decoration: underline;\">recurso de queja<\/span>, con lo cual se le aumenta todav\u00eda m\u00e1s, de manera irresponsable, su ya de por s\u00ed elevado volumen de trabajo y se le incrementan sus tambi\u00e9n elevadas dosis de estr\u00e9s.&nbsp;Hay jueces y magistrados que parecieran disfrutar el poner a los abogados litigantes en carreras, zozobras y desgastes de los que m\u00e1s tarde viene a concluirse que no ten\u00edan raz\u00f3n de ser. 4o.) Cada vez se insertan m\u00e1s en las providencias las &#8220;<span style=\"text-decoration: underline;\">frases al margen<\/span>&#8220;, siempre en contra de los apoderados, las cuales dejan en el lector de tales decisiones judiciales la sensaci\u00f3n de que <em>&#8220;todo ha sido culpa del abogado&#8221;<\/em>, con el agravante de que son frases contra las cuales no puede \u00e9ste ejercer ning\u00fan medio de impugnaci\u00f3n, por no ser ninguno procedente, debido a lo cual se irriga, en forma injusta, el descr\u00e9dito del jurista, a quien se le culpa, pongamos por caso, de demoras judiciales en las que nada tuvo que ver, o de haber incurrido en &#8220;errores&#8221; o en &#8220;omisiones&#8221; que, en realidad, no son sino puntos de vista discrepantes, o el haber llenado aquellos requisitos que en su momento se exig\u00edan, pero que con el paso del tiempo fueron aumentados con nuevos requisitos, obviamente no exigidos a\u00f1os atr\u00e1s y que por ello el abogado no pod\u00eda adivinar, a pesar de lo cual, con esas frases inimpugnables, se deja la sensaci\u00f3n en el lector de la providencia de que el abogado los incumpli\u00f3; 5o.) Cada vez es mayor la <span style=\"text-decoration: underline;\">injustificada prolongaci\u00f3n de los procesos<\/span>, que no s\u00f3lo le dificulta al letrado la consecuci\u00f3n &nbsp;de su sustento y el de los suyos, sino que deteriora en grado sumo su buena imagen profesional ante sus clientes y propicia conductas desleales de estos y de abogados inescrupulosos que aprovechan esa circunstancia para hablar mal de su colega a sus espaldas.<\/p>\n<p>La abogac\u00eda colombiana debe volver por la dignidad perdida. &nbsp;El abogado colombiano debe asumir sin pusilanimidad alguna la en\u00e9rgica defensa de sus derechos. &nbsp;Nada m\u00e1s lamentable que un abogado que se dedica a defender los derechos de los dem\u00e1s, pero no asume la defensa de los propios.<\/p>\n<p>Es del gran tratadista italiano Piero Calamandrei la frase que siempre ha sido mi gu\u00eda en estos temas y que seguir\u00e1 si\u00e9ndolo hasta el d\u00eda en que deje de ejercer la abogac\u00eda: &#8220;<em>No pretendas ser m\u00e1s que el juez; pero tampoco consientas ser menos&#8221;.<\/em><\/p>\n<p>Para todos los colegas dignos y leales, \u00a1Feliz D\u00eda del Abogado!<\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Lo primero que pareciera sucederles a ciertos funcionarios judiciales es olvidarse de que, antes que funcionarios, son abogados. 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