{"id":25060,"date":"2018-02-24T14:37:17","date_gmt":"2018-02-24T19:37:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=25060"},"modified":"2025-03-12T10:50:02","modified_gmt":"2025-03-12T15:50:02","slug":"las-mujeres-en-la-filosofia-capitulo-viii-christine-de-pisan-por-oscar-humberto-gomez-gomez-miembro-de-la-academia-de-historia-de-santander-y-del-colegio-nacional-de-periodistas-seccional-santande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=25060","title":{"rendered":"LAS MUJERES EN LA FILOSOF\u00cdA. Cap\u00edtulo VIII: CHRISTINE DE PIZ\u00c1N. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez, Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Santander y Miembro del Colegio Nacional de Periodistas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25075\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-1.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"299\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque nace en Venecia, en 1364, <strong>Christine de Piz\u00e1n<\/strong> (*1) solo permanecer\u00e1 en Italia hasta la edad de 4 a\u00f1os, porque a partir de ah\u00ed su vida habr\u00e1 de transcurrir en Francia, al punto de que se le considera una fil\u00f3sofa, escritora, humanista y feminista francesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25110\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-2.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-2.jpg 640w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-de-pizan-2-300x214.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hija de una madre de personalidad eclipsada por el machismo, que pretender\u00e1 que su hija no sea sino la tradicional mujer sin educaci\u00f3n y toda la vida confinada en la cocina, en las tareas dom\u00e9sticas y al servicio exclusivo de su marido, y que incluso este \u2014como siempre suced\u00eda en la \u00e9poca medieval en la que hab\u00eda nacido\u2014 se lo escoja su padre, Christine de Piz\u00e1n optar\u00e1 por todo lo contrario: por educarse, cultivar la libertad de pensamiento \u2014algo inimaginable en la Edad Media\u2014 y, lo m\u00e1s sorprendente para la sociedad de entonces: escribir y publicar sus obras.<\/p>\n<p>Por fortuna para ella, a diferencia de la mentalidad conformista de su progenitora, encontrar\u00e1 apoyo para sus sue\u00f1os en su padre, un hombre culto \u2014m\u00e9dico, f\u00edsico, astr\u00f3nomo y pol\u00edtico\u2014 que llegar\u00e1 a ocupar posiciones estatales prominentes, como la de canciller de Venecia, en la atomizada Italia de aquellos tiempos, y quien la adentrar\u00e1 \u2014contra el querer materno\u2014 en el mundo social elevado dentro del cual \u00e9l se desenvuelve (*2).<\/p>\n<p>Como es lo que se estila en aquella oscura \u00e9poca, Christine se casar\u00e1 \u2014aunque ella s\u00ed lo har\u00e1 con un joven de quien estar\u00e1 profundamente enamorada (*3)\u2014 cuando cuente con apenas 15 a\u00f1os de edad, pero desafortunadamente enviudar\u00e1 cuando tenga tan solo 25 y quedar\u00e1 con tres hijos por mantener. Su padre, quien antes de morir, debido a las transformaciones pol\u00edticas se habr\u00e1 venido a menos y habr\u00e1 terminado en la miseria, cargado ya no de esplendor, sino de deudas, le habr\u00e1 sembrado, sin embargo, la cualidad que hoy en d\u00eda denomina la Psicolog\u00eda <em>resiliencia<\/em>. Entonces, la joven viuda solitaria, no solo decidir\u00e1 no volverse a casar jam\u00e1s (*4), sino que, adem\u00e1s, en vez de amilanarse, empu\u00f1ar\u00e1 con decisi\u00f3n la pluma y con ella comenzar\u00e1 a desplegar todo su talento, para terminar convirti\u00e9ndose en la primera mujer de la historia que vivir\u00e1 del oficio de escritora.<\/p>\n<p>Escribir\u00e1 sobre filosof\u00eda, sobre pol\u00edtica, sobre religi\u00f3n y tambi\u00e9n producir\u00e1 poes\u00eda l\u00edrica.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, Christine de Piz\u00e1n se meter\u00e1 de lleno, ella misma, en las tareas propias de la edici\u00f3n bibliogr\u00e1fica, poni\u00e9ndose al frente de los copistas que reproducir\u00e1n los ejemplares de sus libros (a\u00fan Johannes Gutenberg no ha inventado la imprenta y los libros se editan a mano) y ella misma se encargar\u00e1: o de dibujar y colorear las ilustraciones de sus obras o de dirigir a los miniaturistas que lo hacen. En aquel entonces se utiliza la t\u00e9cnica de la iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine_present.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25069\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine_present.jpg\" alt=\"\" width=\"914\" height=\"774\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine_present.jpg 914w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine_present-300x254.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine_present-768x650.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 914px) 100vw, 914px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La obra cumbre de Christine de Piz\u00e1n ser\u00e1, sin embargo, <em>La ciudad de las damas<\/em>, con la que se enfrentar\u00e1 al machismo y a la misoginia imperantes en la Edad Media, y que hunde sus ra\u00edces en la filosof\u00eda aristot\u00e9lica y de otros grandes pensadores. Christine se convertir\u00e1, entonces, en precursora del feminismo. Los ataques virulentos contra ella no se har\u00e1n esperar, por supuesto, y provendr\u00e1n principalmente de los escol\u00e1sticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25067\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS-.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"1051\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS-.jpg 1600w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--300x197.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--768x504.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--1024x673.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siguiente es el texto completo \u2014en espa\u00f1ol\u2014 de los primeros cap\u00edtulos (I, II, III, IV, V y VI) del Libro I de aquella obra memorable:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Cristina-de-pizan-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25077\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Cristina-de-pizan-2.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"686\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Cristina-de-pizan-2.jpg 600w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Cristina-de-pizan-2-262x300.jpg 262w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;<strong>Libro I<\/strong><\/p>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Aqu\u00ed empieza&nbsp;el libro de La Ciudad de las Damas, cuyo primer cap\u00edtulo cuenta c\u00f3mo surgi\u00f3 este libro y con qu\u00e9 prop\u00f3sito<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Portada-Christine-Estudio-Cite-des-Dames.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25088\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Portada-Christine-Estudio-Cite-des-Dames.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Portada-Christine-Estudio-Cite-des-Dames.jpg 1000w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Portada-Christine-Estudio-Cite-des-Dames-300x190.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Portada-Christine-Estudio-Cite-des-Dames-768x485.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sentada un d\u00eda en mi cuarto de estudio, rodeada toda mi persona de los libros m\u00e1s dispares, seg\u00fan tengo costumbre, ya que el estudio de las artes liberales es un h\u00e1bito que rige mi vida, me encontraba con la mente algo cansada, despu\u00e9s de haber reflexionado sobre las ideas de varios autores. Levant\u00e9 la mirada del texto y decid\u00ed abandonar los libros dif\u00edciles para entretenerme con la lectura de alg\u00fan poeta. Estando en esa disposici\u00f3n de \u00e1nimo, cay\u00f3 en mis manos cierto extra\u00f1o op\u00fasculo, que no era m\u00edo sino que alguien me lo hab\u00eda prestado. Lo abr\u00ed entonces y vi que ten\u00eda como t\u00edtulo <em>Libro de las Lamentaciones de Mateolo<\/em>. Me hizo sonre\u00edr, porque, pese a no haberlo le\u00eddo, sab\u00eda que ese libro ten\u00eda fama de discutir sobre el respeto hacia las mujeres. Pens\u00e9 que ojear sus p\u00e1ginas podr\u00eda divertirme un poco, pero no hab\u00eda avanzado mucho en su lectura, cuando mi buena madre me llam\u00f3 a la mesa, porque hab\u00eda llegado la hora de la cena. Abandon\u00e9 al instante la lectura con el prop\u00f3sito de aplazarla hasta el d\u00eda siguiente. Cuando volv\u00ed a mi estudio por la ma\u00f1ana, como acostumbro, me acord\u00e9 de que ten\u00eda que leer el libro de Mateolo. Me adentr\u00e9 algo en el texto pero, como me pareci\u00f3 que el tema resultaba poco grato para quien no se complace en la falsedad y no contribu\u00eda para nada al cultivo de las cualidades morales, a la vista tambi\u00e9n de las groser\u00edas de estilo y argumentaci\u00f3n, despu\u00e9s de echar un vistazo por aqu\u00ed y por all\u00e1, me fui a leer el final y lo dej\u00e9 para volver a un tipo de estudio m\u00e1s serio y provechoso.<\/p>\n<p>Pese a que este libro no haga autoridad en absoluto, su lectura me dej\u00f3, sin embargo, perturbada y sumida en una profunda perplejidad. Me preguntaba cu\u00e1les podr\u00edan ser las razones que llevan a tantos hombres, cl\u00e9rigos y laicos, a vituperar a las mujeres, critic\u00e1ndolas bien de palabra bien en escritos y tratados. No es que sea cosa de un hombre o dos, ni siquiera se trata de ese Mateolo, que nunca gozar\u00e1 de consideraci\u00f3n porque su op\u00fasculo no va m\u00e1s all\u00e1 de la mofa, sino que no hay texto que est\u00e9 exento de misoginia. Al contrario, fil\u00f3sofos, poetas, moralistas, todos \u2013y la lista ser\u00eda demasiado larga\u2013 parecen hablar con la misma voz para llegar a la conclusi\u00f3n de que la mujer, mala por esencia y naturaleza, siempre se inclina hacia el vicio.<\/p>\n<p>Volviendo sobre todas esas cosas en mi mente, yo, que he nacido mujer, me puse a examinar mi car\u00e1cter y mi conducta y tambi\u00e9n la de otras muchas mujeres que he tenido ocasi\u00f3n de frecuentar, tanto princesas y grandes damas como mujeres de mediana y modesta condici\u00f3n, que tuvieron a bien confiarme sus pensamientos m\u00e1s \u00edntimos. Me propuse decidir, en conciencia, si el testimonio reunido por tantos varones ilustres podr\u00eda estar equivocado. Pero, por m\u00e1s que intentaba volver sobre ello, apurando las ideas como quien va mondando una fruta, no pod\u00eda entender ni admitir como bien fundado el juicio de los hombres sobre la naturaleza y conducta de las mujeres. Al mismo tiempo, sin embargo, yo me empe\u00f1aba en acusarlas porque pensaba que ser\u00eda muy improbable que tantos hombres preclaros, tantos doctores de tan hondo entendimiento y universal clarividencia \u2013me parece que todos habr\u00e1n tenido que disfrutar de tales facultades\u2013 hayan podido discurrir de modo tan tajante y en tantas obras que me era casi imposible encontrar un texto moralizante, cualquiera que fuera el autor, sin toparme antes de llegar al final con alg\u00fan p\u00e1rrafo o cap\u00edtulo que acusara o despreciara a las mujeres. Este solo argumento bastaba para llevarme a la conclusi\u00f3n de que todo aquello ten\u00eda que ser verdad, si bien mi mente, en su ingenuidad e ignorancia, no pod\u00eda llegar a reconocer esos grandes defectos que yo misma compart\u00eda sin lugar a dudas con las dem\u00e1s mujeres. As\u00ed, hab\u00eda llegado a fiarme m\u00e1s del juicio ajeno que de lo que sent\u00eda y sab\u00eda en mi ser de mujer.<\/p>\n<p>Me encontraba tan intensa y profundamente inmersa en esos tristes pensamientos que parec\u00eda que hubiera ca\u00eddo en un estado de catalepsia. Como el brotar de una fuente, una serie de autores, uno despu\u00e9s de otro, ven\u00edan a mi mente con sus opiniones y t\u00f3picos sobre la mujer. Finalmente, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que al crear Dios a la mujer hab\u00eda creado un ser abyecto.<\/p>\n<p>No dejaba de sorprenderme que tan gran Obrero haya podido consentir en hacer una obra abominable, ya que, si creemos a esos autores, la mujer ser\u00eda una vasija que contiene el poso de todos los vicios y males. Abandonada a estas reflexiones, qued\u00e9 consternada e invadida por un sentimiento de repulsi\u00f3n, llegu\u00e9 al desprecio de m\u00ed misma y al de todo el sexo femenino, como si Naturaleza hubiera engendrado monstruos. As\u00ed me iba lamentando: \u2013\u00a1Ay Se\u00f1or! \u00bfC\u00f3mo puede ser, c\u00f3mo creer sin caer en el error de que tu sabidur\u00eda infinita y tu perfecta bondad hayan podido crear algo que no sea bueno? \u00bfAcaso no has creado a la mujer deliberadamente, d\u00e1ndole todas las cualidades que se te antojaban? \u00bfC\u00f3mo iba a ser posible que te equivocaras? Sin embargo, aqu\u00ed est\u00e1n tan graves acusaciones, juicios y condenas contra las mujeres. No alcanzo a comprender tama\u00f1a aberraci\u00f3n. Si es verdad, Se\u00f1or Dios, que tantas abominaciones concurren en la mujer, como muchos afirman \u2013y si t\u00fa mismo dices que la concordancia de varios testimonios sirve para dar fe, tiene que ser verdad\u2013, \u00a1ay, Dios m\u00edo, por qu\u00e9 no me has hecho nacer var\u00f3n para servirte mejor con todas mis inclinaciones, para que no me equivoque en nada y tenga esta gran perfecci\u00f3n que dicen tener los hombres! Ya que no lo quisiste as\u00ed y no extendiste hacia m\u00ed tu bondad, perdona mi flaco servicio y d\u00edgnate en recibirlo, porque el servidor que menos recibe de su se\u00f1or es el que menos obligado queda.<\/p>\n<p>As\u00ed, me deshac\u00eda en lamentaciones hacia Dios, afligida por la tristeza y llegando en mi locura a sentirme desesperada porque \u00c9l me hubiera hecho nacer dentro de un cuerpo de mujer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo tres Damas aparecieron delante de Cristina y c\u00f3mo la primera se dirigi\u00f3 a ella para consolarla<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25090\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg 480w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25078\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpeg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpeg 620w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE--300x194.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hundida por tan tristes pensamientos, baj\u00e9 la cabeza avergonzada, los ojos llenos de l\u00e1grimas, me apoy\u00e9 sobre el recodo de mi asiento, la mejilla apresada en la mano, cuando de repente vi bajar sobre mi pecho un rayo de luz como si el sol hubiera alcanzado el lugar, pero, como mi cuarto de estudio es oscuro y el sol no puede penetrar a esas horas, me sobresalt\u00e9 como si me despertara de un profundo sue\u00f1o. Levant\u00e9 la cabeza para mirar de d\u00f3nde ven\u00eda esa luz y vi c\u00f3mo se alzaban ante m\u00ed tres Damas coronadas, de muy alto rango. El resplandor que emanaba de sus rostros se reflejaba en m\u00ed e iluminaba toda la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Huelga decir mi sorpresa, ya que las tres Damas hab\u00edan entrado pese a estar cerradas las puertas. Tanto me asust\u00e9 que me santig\u00fc\u00e9 en la frente temiendo que aquello fuera obra de alg\u00fan demonio. Entonces la primera de las tres Damas me sonri\u00f3 y se dirigi\u00f3 a m\u00ed con estas palabras:<\/p>\n<p>\u2013No temas, querida hija, no hemos venido aqu\u00ed para hacerte da\u00f1o, sino para consolarte. Nos ha dado pena tu desconcierto y queremos sacarte de esa ignorancia que te ciega hasta tal punto que rechazas lo que sabes con toda certeza para adoptar una opini\u00f3n en la que no crees, ni te reconoces, porque s\u00f3lo est\u00e1 fundada sobre los prejuicios de los dem\u00e1s. Te pareces al tonto de la historia que, mientras dorm\u00eda al lado del molino, disfrazaron con ropa de mujer: cuando se despert\u00f3, en vez de fiarse de su propia experiencia, crey\u00f3 las mentiras de los que se burlaban de \u00e9l afirmando que se hab\u00eda transformado en mujer.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde anda tu juicio, querida? \u00bfHas olvidado que es en el crisol donde se depura el oro fino, que all\u00ed ni se altera ni cambia sus propiedades, sino todo lo contrario, cuanto m\u00e1s se trabaja m\u00e1s se depura y afina? \u00bfAcaso ignoras que lo que m\u00e1s se discute y debate es precisamente lo que m\u00e1s valor tiene? Piensa en las Ideas, es decir, las cosas divinas que mayor trascendencia tienen: \u00bfno ves que incluso los m\u00e1s grandes fil\u00f3sofos cuyo testimonio alegas en contra de tu propio sexo no han logrado determinar qu\u00e9 es lo verdadero o lo falso, sino que se corrigen los unos a los otros en una disputa sin fin? T\u00fa misma lo has estudiado en la Metaf\u00edsica de Arist\u00f3teles, que critica y refuta de tal suerte las ideas de Plat\u00f3n y otros fil\u00f3sofos. Mira tambi\u00e9n c\u00f3mo san Agust\u00edn y otros Doctores de la Iglesia hicieron lo mismo con ciertos pasajes de Arist\u00f3teles, al&nbsp;que llaman, sin embargo, el Pr\u00edncipe de los fil\u00f3sofos y a quien se deben las m\u00e1s altas doctrinas de la filosof\u00eda natural y de la moral. Ciertamente, t\u00fa pareces creer que todo cuanto afirman los fil\u00f3sofos es art\u00edculo de fe y que no pueden equivocarse.<\/p>\n<p>\u00bb En cuanto a los poetas a los que te refieres, \u00bfno sabes que utilizan a menudo un lenguaje figurado, y que a veces hay que entender lo contrario del sentido literal? As\u00ed, puede aplicarse la figura ret\u00f3rica llamada \u00abant\u00edfrasis\u00bb, que significa \u2013como muy bien sabes\u2013 que si por ejemplo dices que algo es malo hay que entender todo lo contrario. Yo te recomiendo que des la vuelta a los escritos donde desprecian a las mujeres para sacarles partido en provecho tuyo, cualesquiera que sean sus intenciones. Puede que el que en su libro dice llamarse Mateolo as\u00ed lo haya querido, porque en \u00e9l se encuentran muchas cosas que, tomadas literalmente, ser\u00edan pura herej\u00eda. Por ejemplo, en lo que se refiere a la diatriba en contra del estado del matrimonio \u2013algo, sin embargo, sano y digno, seg\u00fan la Ley de Dios\u2013 la experiencia demuestra claramente que la verdad es lo contrario de lo que se afirma al intentar cargar a las mujeres con todos los males. No se trata s\u00f3lo de ese Mateolo, sino de otros muchos, en particular del Roman de la Rose, que goza de mayor cr\u00e9dito por la gran autoridad de su autor. De verdad, \u00bfd\u00f3nde podr\u00eda encontrarse jam\u00e1s un marido que tolerase que su mujer tuviera tal poder sobre \u00e9l que \u00e9sta pudiera verter sobre su persona los insultos e injurias que, seg\u00fan dichos autores, son propias de todas las mujeres? Sea lo que fuere lo que hayas podido leer, dudo que lo hayas visto con tus propios ojos, porque no son m\u00e1s que habladur\u00edas vergonzosas y palpables mentiras.<\/p>\n<p>\u00bb Para concluir, querida Cristina, te dir\u00eda que es tu ingenuidad la que te ha llevado a la opini\u00f3n que tienes ahora. Vuelve a ti, recobra el \u00e1nimo tuyo y no te preocupes por tales necedades. Tienes que saber que las mujeres no pueden dejarse alcanzar por una difamaci\u00f3n tan tajante, que al final siempre se vuelve en&nbsp;contra de su autor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo la Dama que se hab\u00eda dirigido a Cristina le explic\u00f3 qui\u00e9n era y asimismo le anunci\u00f3 que, ayudada por las tres Damas, ella levantar\u00eda una Ciudad<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25083\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg 328w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE--270x300.jpg 270w\" sizes=\"auto, (max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-2_orig.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25079\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-2_orig.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"656\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-2_orig.png 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-2_orig-229x300.png 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tal fue el discurso que me hizo esa alta Dama. No s\u00e9 cu\u00e1l de mis sentidos qued\u00f3 m\u00e1s solicitado por su presencia: el o\u00eddo, al escuchar unas palabras tan dignas de atenci\u00f3n, o la vista, al contemplar la gran belleza de su rostro, la suntuosidad del atuendo y su suprema distinci\u00f3n. Como lo mismo se pod\u00eda decir de las otras dos Damas, yo no sab\u00eda hacia cu\u00e1l de ellas dirigir la mirada; en efecto, se parec\u00edan tanto que costaba establecer una diferencia entre ellas, salvo con una \u2013la que hablar\u00eda en tercer lugar, aunque no por ello con menor autoridad\u2013 cuyo gesto era tan altivo que nadie, por muy osado que fuera, pod\u00eda mirarla a los ojos sin temer ser fulminado por su mal comportamiento. Yo me quedaba de pie ante ellas en se\u00f1al de respeto, mir\u00e1ndolas en silencio como arrobada y sin habla. Mi mente quedaba estupefacta, me preguntaba por su nombre, su estado, por qu\u00e9 habr\u00edan venido, qu\u00e9 significaban los distintos cetros que cada una llevaba en la mano diestra, a cual m\u00e1s valioso. Todas esas preguntas se las habr\u00eda hecho de buen grado, de haberme atrevido, pero me estimaba indigna de interrogar a unas Damas tan distinguidas.<\/p>\n<p>Permanec\u00eda callada y segu\u00eda mir\u00e1ndolas algo asustada, aunque reafirmada por las palabras que acababa de o\u00edr, las cuales hab\u00edan servido para despertar de la amargura de mi \u00e1nimo. Pero la muy docta Dama que me hab\u00eda hablado le\u00eda en mis pensamientos con gran clarividencia, y sin que yo preguntara, respondi\u00f3 a mis interrogaciones:<\/p>\n<p>\u2013Debes saber, querida hija, que la divina Providencia, que nada deja al azar, nos ha encargado vivir entre los hombres y mujeres de este bajo mundo, pese a nuestra esencia celeste, para cuidar del buen orden de las leyes que rigen los distintos estados. En lo que a m\u00ed ata\u00f1e, tengo por misi\u00f3n corregir a los hombres y a las mujeres cuando yerran para volver a ponerlos en la v\u00eda recta; si se pierden pero su entendimiento puede atender a razones, llego sigilosamente a sus mentes, los amonesto y sermoneo para hacerles ver sus errores, explic\u00e1ndoles las causas, y luego les ense\u00f1o c\u00f3mo hacer el bien y evitar el mal. Como mi papel es que cada uno y cada una se vea en su alma y conciencia y conozca sus vicios y defectos, no tengo por emblema el cetro sino el espejo refulgente que llevo en la diestra. Has de saber que quien se mire en este espejo se ver\u00e1 reflejado hasta en lo m\u00e1s hondo de su alma. \u00a1Qu\u00e9 poderosa virtud la de este espejo m\u00edo! M\u00edralo, con sus piedras preciosas: nada puede llevarse a cabo sin \u00e9l, ah\u00ed quedan conocidas las esencias, cualidades, relaci\u00f3n y medida de todas las cosas.<\/p>\n<p>\u00bb Como deseas tambi\u00e9n conocer el papel de mis hermanas aqu\u00ed presentes, cada una dar\u00e1 testimonio por s\u00ed misma sobre su nombre y calidad, para garantizar la verdad del relato. Antes, sin embargo, tengo que aclararte sin dilaci\u00f3n el porqu\u00e9 de nuestra venida. Te prometo que nuestra aparici\u00f3n por estos lares no es gratuita, porque todo lo que hacemos obedece a una raz\u00f3n: no&nbsp;frecuentamos cualquier lugar ni nos presentamos ante cualquiera. Pero t\u00fa, querida Cristina, por el gran amor con el que te has dedicado a la b\u00fasqueda de la verdad en tu largo y asiduo estudio, que te ha retirado del mundo y ha hecho de ti un ser solitario, te has mostrado digna de nuestra visita y has merecido nuestra amistad, que te dar\u00e1 consuelo en tu pena y desasosiego, haci\u00e9ndote ver con claridad esas cosas que, al nublar tu pensamiento, agitan y perturban tu \u00e1nimo.<\/p>\n<p>\u00bbDebes saber que existe adem\u00e1s una raz\u00f3n muy especial, m\u00e1s importante a\u00fan, por la cual hemos venido, y que vamos a desvelarte: se trata de expulsar del mundo el error en el que hab\u00edas ca\u00eddo, para que las damas y todas las mujeres de m\u00e9rito puedan de ahora en adelante tener una ciudadela donde defenderse contra tantos agresores. Durante mucho tiempo las mujeres han quedado indefensas, abandonadas como un campo sin cerca, sin que ning\u00fan campe\u00f3n luche en su ayuda. Cuando todo hombre de bien tendr\u00eda que asumir su defensa, se ha dejado, sin embargo, por negligencia o indiferencia que las mujeres sean arrastradas por el barro. No hay que sorprenderse por lo tanto si la envidia de sus enemigos y las calumnias groseras de la gente vil, que con tantas armas las han atacado, han terminado por vencer en una guerra donde las mujeres no pod\u00edan ofrecer resistencia. Dejada sin defensa, la plaza mejor fortificada caer\u00eda r\u00e1pidamente y podr\u00eda ganarse la causa m\u00e1s injusta pleiteando sin la parte adversa. En su ingenua bondad, siguiendo en ello el precepto divino, las mujeres han aguantado, paciente y cort\u00e9smente, todos los insultos, da\u00f1os y perjuicios, tanto verbales como escritos, dejando en las manos de Dios todos sus derechos. Ha llegado la hora de quitar de las manos del fara\u00f3n una causa tan justa. \u00c9se es el motivo de que estemos aqu\u00ed las tres: nos hemos apiadado de ti y venimos para anunciarte la construcci\u00f3n de una Ciudad. T\u00fa ser\u00e1s la elegida para edificar y cerrar, con nuestro consejo y ayuda, el recinto de tan fuerte ciudadela. S\u00f3lo la habitar\u00e1n damas&nbsp;ilustres y mujeres dignas, porque aquellas que est\u00e9n desprovistas de estas cualidades tendr\u00e1n cerrado el recinto de nuestra Ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo la Dama habl\u00f3 a Cristina de la Ciudad que deb\u00eda construir y de c\u00f3mo su misi\u00f3n era ayudarla a levantar las murallas y a cerrar el recinto de la ciudadela<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-25067\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--1024x673.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--1024x673.jpg 1024w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--300x197.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS--768x504.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-DE-PIZAN-LA-CIUDAD-DE-LAS-DAMAS-.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25083\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg\" alt=\"\" width=\"328\" height=\"365\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-.jpg 328w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE--270x300.jpg 270w\" sizes=\"auto, (max-width: 328px) 100vw, 328px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bbAs\u00ed, querida hija, sobre ti entre todas las mujeres recae el privilegio de edificar y levantar la Ciudad de las Damas. Para llevar a cabo esta obra, como de una fuente clara, sacar\u00e1s agua viva de nosotras tres. Te proveeremos de materiales m\u00e1s duros y resistentes que bloques de m\u00e1rmol macizos que esperan a estar sellados. As\u00ed alcanzar\u00e1 tu Ciudad una belleza sin par que perdurar\u00e1 eternamente.<\/p>\n<p>\u00bbHas le\u00eddo ciertamente c\u00f3mo el rey Trogos fund\u00f3 la gran ciudad de Troya con la ayuda de Apolo, Minerva y Neptuno, a los que los antiguos tomaban por dioses, y c\u00f3mo, asimismo, el rey Cadmos fund\u00f3 la ciudad de Tebas por orden divina. Con el paso del tiempo, sin embargo, aquellas ciudades se hundieron en ruinas. Pero yo, la verdadera Sibila, te anuncio que la Ciudad que fundar\u00e1s con nuestra ayuda nunca volver\u00e1 a la nada sino que siempre permanecer\u00e1 floreciente; pese a la envidia de sus enemigos, resistir\u00e1 muchos asaltos, sin ser jam\u00e1s tomada o vencida.<\/p>\n<p>\u00bbComo te ha ense\u00f1ado el estudio de la historia, el reino de Amazonia, creado hace tiempo por iniciativa de muchas y muy valientes mujeres que despreciaban la condici\u00f3n de esclavas, permaneci\u00f3 bajo el imperio sucesivo de distintas reinas, damas elegidas por su sabidur\u00eda, para que su buen gobierno conservara al Estado todo su poder. En la \u00e9poca de su reinado conquistaron gran parte de Oriente y sembraron el p\u00e1nico en las tierras colindantes, haciendo temblar hasta a los habitantes de Grecia, que eran entonces la flor de las naciones. Pese a tanta fuerza, aquel imperio, el reino de las amazonas \u2013como ocurre con todo poder\u2013 acab\u00f3 por desmoronarse, de tal suerte que hoy s\u00f3lo su nombre sobrevive en la memoria. Los cimientos y edificios de la Ciudad que has de construir y construir\u00e1s ser\u00e1n mucho m\u00e1s fuertes. De com\u00fan acuerdo las tres hemos decidido que yo te proporcione un mortero resistente e incorruptible, para que eches s\u00f3lidos cimientos y levantes todo alrededor altas y fuertes murallas con anchas y hermosas torres, poderosos baluartes con sus fosos naturales y artificiales, como conviene a una plaza tan bien defendida. Bajo nuestro consejo cavar\u00e1s hondos cimientos para que est\u00e9n seguros y elevar\u00e1s luego las murallas hasta tal altura que jam\u00e1s ning\u00fan adversario las haga peligrar. Acabo de explicarte, hija m\u00eda, las razones de nuestra venida, y para dar m\u00e1s peso a mis palabras, quiero revelarte ahora mi nombre. Con s\u00f3lo o\u00edrlo, y si quieres seguir mis consejos, sabr\u00e1s que tienes en m\u00ed una fiel gu\u00eda para acabar tu obra sin equivocarte. Raz\u00f3n me llaman. Puedes felicitarte por estar en tan buenas manos. Esto es todo por ahora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo la segunda Dama revel\u00f3 a Cristina su nombre y estado y le habl\u00f3 de la ayuda que le habr\u00eda de prestar para construir la Ciudad de las Damas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-25084\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-695x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"943\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-695x1024.jpg 695w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-204x300.jpg 204w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-768x1131.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Apenas acababa de terminar su discurso aquella Dama, cuando, sin dejarme tiempo para intervenir, la segunda Dama se dirigi\u00f3 a m\u00ed en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u2013Me llamo Derechura. Mi morada es m\u00e1s celeste que terrenal y en m\u00ed resplandece la luz de la bondad divina, de la que yo soy mensajera. Vivo entre los justos, a quienes exhorto a hacer el bien, a devolver a cada uno lo que le pertenece, a decir la verdad y a luchar por ella, a defender el derecho de los pobres e inocentes, a no usurpar el bien ajeno, a hacer justicia a los que acusan en falso. Soy el escudo de los que sirven a Dios; a \u00e9stos defiendo; soy su baluarte contra la fuerza y el poder injusto; soy su abogada en el cielo, donde intervengo para que queden premiados sus&nbsp;esfuerzos y hechos valiosos; por mediaci\u00f3n m\u00eda, Dios revela sus secretos a quienes ama.<\/p>\n<p>\u00bb A modo de cetro llevo en la diestra esta vara resplandeciente que delimita como una recta regla el bien y el mal, lo justo y lo injusto; quien la siga no se extraviar\u00e1. Los justos se al\u00edan bajo el mando de este bast\u00f3n de paz que golpea a la injusticia. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo decirte? Con esta regla, que tiene muchas virtudes, pueden trazarse los l\u00edmites de cualquier cosa. Te ser\u00e1 muy \u00fatil para medir los edificios de la Ciudad que debes construir. La necesitar\u00e1s para levantar los grandes templos, dise\u00f1ar y construir calles y plazas, palacios, casas y alh\u00f3ndigas (<em>l\u00e9ase graneros de estilo renacentista. <strong>Nota del portal<\/strong><\/em>), y para ayudarte con todo lo necesario para poblar una ciudad. Para esto he venido, \u00e9ste es mi papel. Si el di\u00e1metro y circunferencia de las murallas te parecen grandes, no debes preocuparte, porque con la ayuda de Dios y la nuestra terminar\u00e1s su construcci\u00f3n ci\u00f1endo y colmando el lugar con hermosas mansiones y magn\u00edficas casas palaciegas. Ning\u00fan espacio quedar\u00e1 sin edificar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>VI<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo la tercera Dama revel\u00f3 a Cristina qui\u00e9n era, cu\u00e1l era su papel, c\u00f3mo la ayudar\u00eda a terminar los tejados de las torres y palacios, y c\u00f3mo hab\u00eda de traer a la Reina con su s\u00e9quito de nobles damas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25090\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II.jpg 480w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/CHRISTINE-II-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tom\u00f3 luego la tercera Dama la palabra:<\/p>\n<p>\u2013Querida Cristina, soy Justicia, hija predilecta de Dios, de cuya esencia procedo. El cielo es mi morada, as\u00ed como la tierra y el infierno: en el cielo, para mayor gloria de las santas almas; en la tierra, para distribuir a cada uno la medida del bien o del mal que se merece; en el infierno, para castigo de pecadores. Ni amigos ni enemigos tengo, por lo que jam\u00e1s cedo; ni me vence la piedad ni me mueve la crueldad. Mi \u00fanica obligaci\u00f3n es juzgar, distribuir y devolver a cada uno seg\u00fan su m\u00e9rito. Sostengo el orden en cada estado y nada puede durar sin m\u00ed. Estoy en Dios y Dios est\u00e1 en m\u00ed, porque somos por as\u00ed decir una sola cosa. Quien siga mi certera v\u00eda no podr\u00e1 errar. A los hombres y mujeres de sano esp\u00edritu ense\u00f1o primero a conocerse y a comportarse con los dem\u00e1s como consigo mismos, a distribuir sus bienes sin favoritismos, a decir la verdad, huyendo y odiando la mentira, y a rechazar todo vicio.<\/p>\n<p>\u00bbEsta copa de oro fino que ves en mi mano diestra, medida de buen tama\u00f1o, me la ha dado Dios para devolver a cada uno lo debido. Lleva grabada la flor de lis de la Trinidad y se ajusta a cada caso sin que nadie pueda quejarse de lo que le atribuyo. Los hombres de este mundo tienen otras medidas, que dicen basadas en la m\u00eda, a modo de patr\u00f3n, pero se equivocan; pese a invocarme en sus pleitos, utilizan una medida que, siendo demasiado generosa para unos y escasa para otros, nunca es justa.<\/p>\n<p>\u00bbLargo rato podr\u00eda entretenerte sobre las particularidades de&nbsp;mi cargo pero te dir\u00e9, para abreviar, que gozo de una situaci\u00f3n especial entre las virtudes: todas convergen hacia m\u00ed, las tres somos por as\u00ed decir una sola: lo que propone la primera, la segunda lo dispone y aplica, y yo, la tercera, lo llevo a perfecto t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Por ello, las tres hemos acordado que yo venga en tu ayuda para terminar tu Ciudad. Ser\u00e1 responsabilidad m\u00eda rematar con oro fino y pulido los tejados de las torres, mansiones y casas palaciegas. Terminada la Ciudad, la poblar\u00e9 para ti con mujeres ilustres y traer\u00e9 una gran reina a quien las dem\u00e1s damas rendir\u00e1n homenaje y pleites\u00eda. Con tu ayuda quedar\u00e1 la Ciudad cerrada con fortificaciones y pesadas puertas que bajar\u00e9 del cielo. Despu\u00e9s pondr\u00e9 las llaves en tu mano&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/pisan-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25096\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/pisan-.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"719\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/pisan-.jpg 600w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/pisan--250x300.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Christine de Piz\u00e1n, la lucecita solitaria que tratar\u00e1 de iluminar con su pluma la que muchos consideran la \u00e9poca m\u00e1s oscura de la historia, habr\u00e1 de dejar a la posteridad numerosos libros, entre ellos: <em>La Ep\u00edstola al Dios de Amores<\/em>, <em>La visi\u00f3n de Christine<\/em> (autobiograf\u00eda), &nbsp;<em>Libro de la mutaci\u00f3n de la fortuna<\/em>, <em>Las ep\u00edstolas de Otea a H\u00e9ctor<\/em>, <em>Los hechos y buenas maneras del rey Carlos V<\/em>, <em>El camino del largo estudio<\/em>, <em>Libro de la mutaci\u00f3n de la fortuna<\/em>, <em>Ep\u00edstola a Isabel de Baviera<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Canci\u00f3n en honor de Juana de Arco<\/em>, su \u00faltima obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-25095\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded-677x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"968\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded-677x1024.jpg 677w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded-198x300.jpg 198w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded-768x1162.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/Joan_of_Arc_miniature_graded.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;En 1415 \u2014escribe Esmeralda Merino para la revista <em>Esfinge<\/em>\u2014, el ej\u00e9rcito franc\u00e9s vio caer a 7000 combatientes en la hist\u00f3rica batalla de Azincourt contra los ingleses, que gan\u00f3 Enrique V de Inglaterra al frente de su ej\u00e9rcito, en el que apenas hubo 400 \u00f3 500 bajas. La desproporci\u00f3n de la derrota sumi\u00f3 a Francia en un profundo abatimiento.<\/p>\n<p>Era un momento dif\u00edcil en la vida personal de Cristina de Piz\u00e1n, que se hab\u00eda refugiado en la paz del convento de Poissy, donde hab\u00eda profesado su hija, el \u00fanico miembro de su familia que todav\u00eda viv\u00eda. Seg\u00fan sus propias palabras, la vida le pesaba demasiado y ni siquiera escribiendo encontraba consuelo.<\/p>\n<p>Pero ocurri\u00f3 algo ins\u00f3lito y no pudo sujetar su mano ante el papel despu\u00e9s de once a\u00f1os de silencio. Una muchacha de diecis\u00e9is a\u00f1os hab\u00eda liberado Orleans en ocho d\u00edas, despu\u00e9s de estar sufriendo un asedio de siete meses. \u00a1Una mujer!<\/p>\n<p>Aquello desat\u00f3 nuevamente su vocaci\u00f3n literaria. Escribi\u00f3 apasionadamente sobre la virtud y la capacidad de Juana de Arco. Ella, que pas\u00f3 su existencia intentando convencer a sus contempor\u00e1neos de que hac\u00edan mal despreciando a la mujer, que siempre alab\u00f3 el valor como virtud femenina, no pod\u00eda desear mejor justificaci\u00f3n con el ejemplo magn\u00edfico de esta deslumbrante doncella.<\/p>\n<p><em>Le diti\u00e9 de Jehanne d\u2019Arc<\/em> fue su \u00faltima obra. La sorprendente epopeya de Juana superaba con mucho todo lo que ella hab\u00eda podido desear, y seguramente se fue de este mundo con una sensaci\u00f3n de complacencia interior.<\/p>\n<p>No conocemos la fecha de su muerte. En 1940 se imprimieron algunos fragmentos de su obra, con lo que su figura resucit\u00f3 para el recuerdo despu\u00e9s de haber descansado en el olvido durante m\u00e1s de cinco siglos&#8221;. (MERINO, Esmeralda. <em>Cristina de Piz\u00e1n: una feminista en la Edad Media<\/em>. En: Revista <em>Esfinge<\/em>, apuntes para un pensamiento diferente).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-25111\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-4.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"378\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-4.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/christine-4-238x300.jpg 238w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN-.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-25113\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN--771x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"850\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN--771x1024.jpg 771w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN--226x300.jpg 226w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN--768x1020.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/PIZAN-.jpg 985w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>_______________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>ILUSTRACIONES:<\/strong><\/span> Excepto la antepen\u00faltima, miniaturas iluminadas que ilustran la obra bibliogr\u00e1fica de Christine de Piz\u00e1n. La antepen\u00faltima ilustraci\u00f3n corresponde a Juana de Arco, miniatura an\u00f3nima del siglo XV que se conserva en los Archivos Nacionales de Francia. La hero\u00edna y m\u00e1rtir francesa fue contempor\u00e1nea de la prominente intelectual.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>NOTAS:<\/strong><\/span> (1) En las diversas fuentes el apellido de la ilustre pensadora italo &#8211; francesa se escribe Pisan, con &#8220;s&#8221;, para ponerlo en franc\u00e9s, o Pizan, para ponerlo en italiano. Igualmente, se le escribe con tilde (Piz\u00e1n o Pis\u00e1n) o sin ella (Pizan o Pisan). As\u00ed mismo, su nombre \u2014Christine\u2014 se escribe Cristina, en espa\u00f1ol.<\/em><\/p>\n<p><em>(2) El padre de Christine de Piz\u00e1n se llamaba Tomasso de Piz\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p>(3) El esposo de Christine de Piz\u00e1n se llamaba \u00c9tienne du Castel y desempe\u00f1aba el cargo de secretario de la Corte del rey Carlos V. Las cr\u00f3nicas de la \u00e9poca coinciden en que el suyo fue un matrimonio muy feliz.<\/p>\n<p>(4) Christine, en efecto, jam\u00e1s volver\u00e1 a casarse y terminar\u00e1 recluy\u00e9ndose en un convento, de donde solamente saldr\u00e1 con rumbo hacia la inmortalidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>[CONTINUAR\u00c1]<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Aunque nace en Venecia, en 1364, Christine de Piz\u00e1n (*1) solo permanecer\u00e1 en Italia hasta la edad de 4 a\u00f1os, porque a partir de ah\u00ed su vida habr\u00e1 de transcurrir en Francia, al punto de que se le considera &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=25060\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=25060'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/www.facebook.com\/sharer\/sharer.php?u=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F25060\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssFacebookSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Twitter\" Title=\"Twitter\" class=\"heateorSssSharing heateorSssTwitterBackground\" 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