{"id":26975,"date":"2018-09-29T09:52:54","date_gmt":"2018-09-29T14:52:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=26975"},"modified":"2025-04-05T19:51:02","modified_gmt":"2025-04-06T00:51:02","slug":"el-desconocimiento-de-las-profesiones-liberales-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=26975","title":{"rendered":"ESPLENDOR, OCASO Y RENACIMIENTO DE LAS PROFESIONES LIBERALES EN COLOMBIA. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_22947\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-22947\" class=\"size-large wp-image-22947\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"967\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg 678w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-199x300.jpg 199w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-768x1160.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-22947\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ [Fotograf\u00eda: Fernando Rueda Villamizar]<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO I<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La medicina en general reemplaz\u00f3 a los teguas y la obstetricia en particular lleg\u00f3 a reemplazar a las parteras.<\/p>\n<p>Fue una lucha dif\u00edcil en la que, aqu\u00ed en Bucaramanga, tuvo papel preponderante el joven m\u00e9dico Guillermo Sorzano, alcalde de la ciudad por aquel entonces.<\/p>\n<p>El doctor Sorzano, figura prominente del Partido Conservador y cuyo nombre es el que verdaderamente tiene el mal llamado &#8220;parque San P\u00edo&#8221; \u2014error proveniente del nombre del templo y del barrio\u2014, se tuvo que enfrentar a toda una sub-cultura imperante que aceptaba y defend\u00eda el empirismo en medicina. En efecto, dentro del imaginario popular, sab\u00eda m\u00e1s &#8220;do\u00f1a Esther&#8221;, reputada comadrona, que unos doctores aparecidos a \u00faltima hora en el escenario semi-pueblerino de aquella Bucaramanga de los a\u00f1os 50.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO II<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Mi generaci\u00f3n \u2014al igual que las anteriores\u2014 alcanz\u00f3 a sentarse en las sillas de los dentistas sin t\u00edtulo universitario. La \u00fanica soluci\u00f3n a todos sus problemas dentarios era, por supuesto, la extracci\u00f3n. As\u00ed, entre el empirismo de las agujas de anestesia, las tenazas y el pocicle de kola, transcurrieron los primeros contactos de nuestra gente con esa profesi\u00f3n. El &#8220;doctor&#8221; que le sacaba las muelas a nuestro pueblo hab\u00eda cursado escasamente el bachillerato, pero se hab\u00eda hecho dentista en la &#8220;universidad de la vida&#8221;, casi siempre mirando a otros hacer lo mismo.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO III<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con los contadores pas\u00f3 algo semejante. A la par con los nuevos contadores p\u00fablicos, los contabilistas de siempre terminaron siendo contadores juramentados, y los libros diarios, los balances generales y los estados de p\u00e9rdidas y ganancias fueron durante mucho tiempo producto del m\u00e1s crudo empirismo en las intrincadas cuestiones del debe, del haber y del saldo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO IV<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Y ni qu\u00e9 decir de la abogac\u00eda. Los tinterillos ten\u00edan copado ese escenario por completo. Lo copaban, claro, con su visi\u00f3n estrecha del mundo jur\u00eddico, un mundo que para ellos no se remontaba, ni por asomo, a los or\u00edgenes sociol\u00f3gicos y antropol\u00f3gicos de la autoridad, ni a la aparici\u00f3n del Estado sobre la faz de la tierra. No les interesaba en absoluto cu\u00e1les hab\u00edan sido los aportes del derecho romano al desarrollo del derecho civil, ni si en materia de ciencias jur\u00eddicas Juan Jacobo Rousseau escribi\u00f3 esto o Inmanuel Kant dijo aquello, pues la vida, simplemente, transcurr\u00eda de las 8 de la ma\u00f1ana a las 6 de la tarde en el tecleo inmisericorde de la vetusta m\u00e1quina de escribir, en la que se confeccionaban memoriales de dudosa redacci\u00f3n, escasa sintaxis, pobre morfolog\u00eda, preocupante sind\u00e9resis, espeluznante ortograf\u00eda y nula profundidad jur\u00eddica, pero con los cuales se recaudaba \u2014eso era lo \u00fanico importante\u2014 el pan de cada d\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por supuesto, en esa rebusca cotidiana del pan sucumb\u00edan lo que para ellos no eran sino majader\u00edas, como la Teor\u00eda del Estado o la Filosof\u00eda del Derecho, y, de paso, se desechaba cualquier atisbo de enfoque antropol\u00f3gico, econ\u00f3mico, sociol\u00f3gico, pol\u00edtico, m\u00e9dico o psicol\u00f3gico, en una palabra cient\u00edfico, de los complejos problemas del universo jur\u00eddico. (Dicho sea de paso, hoy abundan los funcionarios judiciales que, a pesar de tener colgados en sus paredes impresionantes diplomas \u2014casi todos otorgados por universidades extranjeras, o por universidades nacionales que copian sin chistar cuanto digan las extranjeras\u2014, que los acreditan como mag\u00edsteres, doctores o pos-doctores, conservan intacta esa misma mentalidad insoportable del cagatintas que, en materia de justicia, no ve un cent\u00edmetro m\u00e1s all\u00e1 de sus narices).<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO V<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La ingenier\u00eda era tambi\u00e9n ejercida por se\u00f1ores que, con lenguaje de precario vuelo acad\u00e9mico, dirig\u00edan las obras civiles desde una visi\u00f3n basada tan solo en la experiencia emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Aunque, en honor a la verdad, el bagaje de conocimientos de algunos de aquellos hombres emp\u00edricos alcanzaba para destacarlos, dentro de su particular contexto social e hist\u00f3rico, como buenos en lo que hac\u00edan. As\u00ed, por ejemplo, una elocuente fotograf\u00eda insertada por la Sociedad Santandereana de Ingenieros en el libro <em>Historia de la Ingenier\u00eda en Santander<\/em>, con el cual conmemor\u00f3 los 50 a\u00f1os de su fundaci\u00f3n, muestra a uno de estos &#8220;ingenieros&#8221; (las comillas son del libro) supervisando las obras al frente de las cuales se encontraba. Se trata, dice el libro, del &#8220;ingeniero&#8221; residente de las obras de construcci\u00f3n del acueducto del barrio Girardot.<\/p>\n<p>En otras ocasiones, en cambio, las consecuencias del empirismo se traduc\u00edan en los puentes peatonales que a poco de inaugurados \u2014o el mismo d\u00eda de su inauguraci\u00f3n\u2014 se ca\u00edan o en los acueductos por cuyas tuber\u00edas, despu\u00e9s de los discursos y las copas de champa\u00f1a, no brotaba una sola gota de agua.<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, lo que antes era simplemente &#8220;la ingenier\u00eda&#8221;, sufri\u00f3 todo un entramado de diversificaci\u00f3n para dar paso, entonces, a la ingenier\u00eda civil, a la ingenier\u00eda el\u00e9ctrica, a la ingenier\u00eda electr\u00f3nica, a la ingenier\u00eda de sistemas, a la ingenier\u00eda industrial, a la ingenier\u00eda de minas y petr\u00f3leos, y, en fin, a una multiplicidad de carreras profesionales que, por desdicha para la universalidad del conocimiento, terminaron \u2014al igual que las diferentes ramas de la medicina o del derecho\u2014 desconectadas entre s\u00ed casi por completo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO VI<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La arquitectura en Colombia fue inicialmente ninguneada por maestros de alba\u00f1iler\u00eda, casi nunca de buen gusto est\u00e9tico, hasta que comenzaron a hacer presencia los primeros arquitectos extranjeros, y m\u00e1s tarde los arquitectos colombianos formados en el extranjero, y luego los graduados en la \u00fanica facultad de arquitectura de Colombia, y m\u00e1s tarde los egresados de las dem\u00e1s escuelas de arquitectura afincadas en el territorio nacional.<\/strong><\/p>\n<p><strong> Infortunadamente, la ausencia de normas jur\u00eddicas claras, unida al desastroso binomio que se form\u00f3 entre la riqueza y el mal gusto, y, desde luego, a la pobreza general de la sociedad colombiana, cuando no a la simple y llana taca\u00f1er\u00eda, produjo como resultado el paulatino crecimiento urban\u00edstico de nuestras ciudades y de nuestros pueblos divorciado de la belleza que solo le pod\u00eda proporcionar la arquitectura. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hizo su presencia, entonces, el arquitecto firm\u00f3n, que a cambio de un estipendio avala lo que no ha hecho, y tambi\u00e9n lo hizo el imperio de los maestros de obra como dise\u00f1adores y ejecutores de construcciones en las que salta a la vista, para el observador medianamente culto, la carencia de arquitecto&nbsp; y, por supuesto, de buen gusto. La condescendencia, cuando no la venalidad, de quienes fueron encargados por el Estado para, supuestamente, preservar el patrimonio arquitect\u00f3nico y no permitir el afeamiento de nuestras urbes, complet\u00f3 la faena: hoy por hoy se siguen demoliendo sin consideraci\u00f3n&nbsp; las \u00faltimas supervivencias arquitect\u00f3nicas de \u00e9pocas hist\u00f3ricas, y con ellas los \u00faltimos vestigios de nuestra identidad cultural, no para dar paso a los encantos est\u00e9ticos de la modernidad, sino a melanc\u00f3licas edificaciones de arquitectura anodina dentro de las cuales habr\u00e1n de hacinarse viejos, j\u00f3venes y ni\u00f1os sin otra opci\u00f3n de vida distinta a la de encender el televisor y entregarse sumisos en los brazos inexplicablemente cada vez m\u00e1s confortables de la violencia.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>CAP\u00cdTULO VII<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a la salud mental, emocional y an\u00edmica de nuestro pueblo, y a pesar de los ingentes esfuerzos que se han hecho por parte de alguna que otra personalidad progresista de este pa\u00eds en tan valiosa materia cient\u00edfica, todav\u00eda en vastos sectores de la poblaci\u00f3n se cree, como anta\u00f1o, que eso de la psicolog\u00eda es una cosa hecha \u00fanicamente para locos y que podemos gastar plata en el dermat\u00f3logo, a ver si les ganamos la pelea a las manchas o a las arrugas, o en el cardi\u00f3logo, para que nos aleje el amenazante fantasma del infarto, o en el gastroenter\u00f3logo, para que nos quite los molestos inconvenientes del colon irritable, o en el endocrin\u00f3logo, para que nos haga ver menos gordos o menos flacos, o en el cirujano pl\u00e1stico, para que nos devuelva a punta de bistur\u00ed los encantos de la juventud perdida as\u00ed lo \u00fanico que logremos sea cambiar el rostro que nos dio la naturaleza por una expresi\u00f3n siniestra, pero nunca en el psic\u00f3logo \u2014y mucho menos en&nbsp; el psiquiatra\u2014, aunque nos tengan en ascuas las amenazas del insomnio, la depresi\u00f3n, el estr\u00e9s, la irascibilidad o la ansiedad y hasta una que otra persecuci\u00f3n fantasmag\u00f3rica.<\/p>\n<p>A esa dificultad sociocultural se une la de que, por falta de disposiciones legales claras y ausencia de conocimiento de nuestra gente \u2014incluida la que ejerce el periodismo escrito, radial o televisivo\u2014 acerca de lo que significa la Psicolog\u00eda, cu\u00e1les son sus escuelas, su objeto y su m\u00e9todo, y las diferentes terap\u00e9uticas que le son propias, cualquier charlat\u00e1n logra presentarse hoy en d\u00eda como experto en una profesi\u00f3n que jam\u00e1s estudi\u00f3. Eso, cuando no es que aparece el lego atrevido que no tiene empacho alguno en aseverarle a un p\u00fablico ignorante que sus &#8220;t\u00e9cnicas&#8221; se las envidian los propios psic\u00f3logos por lo acertadas y fruct\u00edferas que son.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como, en una sociedad confundida, que finalmente solo busca qui\u00e9n la ayude con la pesada carga de su angustia existencial, aparece toda clase de &#8220;salvadores&#8221;: un &#8220;coach&#8221; por aqu\u00ed, un &#8220;psicorientador&#8221; por all\u00e1, un &#8220;motivador&#8221; m\u00e1s all\u00e1, un &#8220;orientador de familia&#8221; m\u00e1s ac\u00e1, un &#8220;parapsic\u00f3logo&#8221; por este lado,&nbsp; un &#8220;espiritualista&#8221; por aquel otro, y se termina creyendo que hasta las terapias con velas, o la lectura del tarot, o los tratamientos con aromas, tienen que ver con la Psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>EP\u00cdLOGO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>A pesar de que pululan las facultades y escuelas superiores, de que promociones enteras de egresados reciben sus diplomas en inolvidables ceremonias de graduaci\u00f3n, y de que esos j\u00f3venes profesionales o sus atribuladas familias invierten luego en posgrados no precisamente econ\u00f3micos sus \u00faltimos restos, pareciera que hoy estuvi\u00e9semos dando reversa y retrocediendo a las mismas \u00e9pocas oscuras en las que dominaba el empirismo. Con el agravante de que, a la par de la creciente aceptaci\u00f3n&nbsp; social, y del creciente atrevimiento de quienes sin rubor pretenden desconocer las profesiones liberales, se condena a los verdaderos profesionales de estas disciplinas a los embates del desempleo y de la desesperanza.<\/strong><\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, en efecto, los profesionales liberales colombianos tienen que enfrentarse no solo a la creciente carest\u00eda de la vida, a los costos cada vez m\u00e1s elevados que implica sostener una oficina o un consultorio o a la cada vez m\u00e1s indolente carga impositiva, sino tambi\u00e9n a la chocante adversidad \u2014consentida y patrocinada por un Estado indiferente o alcahueta\u2014 de que todo el mundo en este pa\u00eds se sienta m\u00e9dico, abogado, arquitecto, psic\u00f3logo o ingeniero, y nadie tenga \u00f3bice alguno en pontificar sobre temas que deber\u00edan ser del exclusivo resorte de los profesionales de la correspondiente disciplina.<\/p>\n<p><strong>Ya es hora de que se exija respeto hacia las profesionales liberales y de que el Estado garantice ese respeto.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mesa de las Tempestades, s\u00e1bado 29 de setiembre de 2018.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; CAP\u00cdTULO I &nbsp; La medicina en general reemplaz\u00f3 a los teguas y la obstetricia en particular lleg\u00f3 a reemplazar a las parteras. Fue una lucha dif\u00edcil en la que, aqu\u00ed en Bucaramanga, tuvo papel preponderante el joven m\u00e9dico Guillermo &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=26975\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=26975'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/www.facebook.com\/sharer\/sharer.php?u=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F26975\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" 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