{"id":29821,"date":"2019-08-03T11:03:42","date_gmt":"2019-08-03T16:03:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=29821"},"modified":"2025-04-04T16:11:01","modified_gmt":"2025-04-04T21:11:01","slug":"luis-peru-de-lacroix-el-patriota-desdichado-por-oscar-humberto-gomez-gomez-miembro-correspondiente-de-la-academia-de-historia-de-santander","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=29821","title":{"rendered":"LUIS PER\u00da DE LACROIX, EL PATRIOTA DESDICHADO. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez, Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Santander"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-29855\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Edouard-Manet-The-Suicide.jpeg\" alt=\"\" width=\"889\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Edouard-Manet-The-Suicide.jpeg 889w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Edouard-Manet-The-Suicide-300x236.jpeg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/Edouard-Manet-The-Suicide-768x605.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 889px) 100vw, 889px\" \/><\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 ya, de pie, con la vieja pistola de campa\u00f1a empu\u00f1ada en su mano dominante y con la mirada l\u00f3brega de sus ojos tristes; ah\u00ed est\u00e1, solitario, sin uniforme de gala, sin disputar rangos, ni reclamar glorias; ya nada queda de la inmensa rep\u00fablica que lleg\u00f3 a ser y que \u00e9l intent\u00f3 otra vez que fuera; ah\u00ed est\u00e1, sin su esposa, la bumanguesa que se qued\u00f3 all\u00e1, muy lejos, allende el Atl\u00e1ntico interminable; est\u00e1 sin sus hijos, que tambi\u00e9n se quedaron en la Am\u00e9rica distante a la que no volver\u00e1 jam\u00e1s; sin sus compa\u00f1eros de armas, sin la voz cercana de Napole\u00f3n Bonaparte que le imparte \u00f3rdenes, sin la voz todav\u00eda m\u00e1s cercana de Sim\u00f3n Bol\u00edvar que tambi\u00e9n se las imparte, pero que adem\u00e1s le cuenta en Bucaramanga sus cuitas y sus decepciones; a \u00e9l ya no hay nadie que le imparta \u00f3rdenes, ni hay nadie a quien \u00e9l pueda impart\u00edrselas; las guerras quedaron atr\u00e1s y atr\u00e1s quedaron los laureles de las victorias, y los sinsabores de las derrotas, y los sue\u00f1os hermosos de una naci\u00f3n inmensa y poderosa; atr\u00e1s qued\u00f3 el juramento de fidelidad a la rep\u00fablica que le hicieron a \u00e9l los nativos de las islas antillanas, los habitantes desconcertados de ese San Andr\u00e9s maravilloso enclavado como una enorme perla en la enormidad infinita del Caribe, de esa isla de San Andr\u00e9s donde hizo izar por primera vez el pabell\u00f3n de Colombia; y atr\u00e1s qued\u00f3 la espaciosa casa donde vivi\u00f3, y el caballo del cual lo hizo apear el Libertador, en la vieja Bucaramanga de 1828, para que en vez de acompa\u00f1arlo en los inicios del viaje de regreso, fuera a reunirse con su reci\u00e9n llegada esposa, que acababa de arribar junto a sus hijos; y atr\u00e1s, m\u00e1s atr\u00e1s, bien atr\u00e1s, qued\u00f3 aquella Tunja siempre g\u00e9lida donde se cas\u00f3 con ella, con Dolores Mutis, la hija de Facundo Mutis, sin imaginar ninguno de los dos que la engalanada novia habr\u00eda de ser pariente por sangre de la virtuosa mujer de cuyo vientre emerger\u00eda el poeta del verso inmenso, el de la epopeya gloriosa, el del verso rom\u00e1ntico, el del canto a la tierra; y atr\u00e1s quedaron las pl\u00e1ticas diarias con el elocuente militar, con el pol\u00edtico incomparable, con el escritor excelso, con su admirado pr\u00f3cer, aquel patriota glorioso y derrumbado al que acompa\u00f1\u00f3 hasta su lecho de muerte en la Santa Marta del luctuoso 17 de diciembre de 1830, aquel pr\u00f3cer prematuramente envejecido que no muri\u00f3 de la enfermedad que el m\u00e9dico Pr\u00f3spero R\u00e9verend diagnostic\u00f3, sino de amargura, de decepci\u00f3n y de tristeza; y atr\u00e1s quedaron cartas, y apuntes, y correcciones, y agregaciones, y sue\u00f1os plasmados en palabras; y atr\u00e1s qued\u00f3 la Nueva Granada, y atr\u00e1s qued\u00f3 Venezuela, y atr\u00e1s qued\u00f3 Quito, y atr\u00e1s qued\u00f3 Colombia, sumida en la divisi\u00f3n y en la discordia; y mucho m\u00e1s atr\u00e1s qued\u00f3, perdido entre las brumas nebulosas de los recuerdos, su pasado junto a un corsario convertido en comodoro; atr\u00e1s quedaron sus luchas emancipadoras en el cono sur de Am\u00e9rica, su trasegar patri\u00f3tico en Chile y en Argentina; y atr\u00e1s quedaron los laureles, y las contradanzas, y las fiestas de gala, y las mujeres bonitas arrojando flores al paso triunfal de los corceles; ya no est\u00e1n ah\u00ed, en ese cuartucho miserable, donde su rostro se refleja en un espejo sin brillo, en toda la plenitud de su desencanto infinito, ya no est\u00e1n ah\u00ed, digo, ni los odios, ni los que lo odiaron, ni los que lo degradaron de general a coronel bajo los acicates punzantes e insoportables de la retaliaci\u00f3n y de la envidia; ya no est\u00e1 ah\u00ed Carlos Soublette, vencido en las urnas, pero instalado en el poder por P\u00e1ez y&nbsp; por los argumentos no convincentes, pero efectivos, de la guerra; ni est\u00e1 con Pedro Carujo, tratando all\u00e1 en Venezuela de rehacer lo imposible: de que reviva la Gran Colombia que se disolvi\u00f3 en 1830 as\u00ed como se disolv\u00eda la salud y la vida de su creador iluso; ni est\u00e1, m\u00e1s atr\u00e1s, bien atr\u00e1s, mucho m\u00e1s atr\u00e1s en el agitado turbi\u00f3n de los tiempos, Francisco de Paula Santander recibi\u00e9ndolo por vez primera y encomend\u00e1ndole la primera misi\u00f3n oficial: la de asistir en Villa del Rosario al nacimiento de aquella gran rep\u00fablica que nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde se derrumbar\u00eda; ni est\u00e1 ah\u00ed ninguno de sus hermanos de la masoner\u00eda, ni ninguno de sus copartidarios bolivarianos, ni ninguno de sus compa\u00f1eros de milicia, ni ninguno de sus amigos con los que hasta bien entrada la noche jugaba tresillo y ropilla, porque la soledad no tiene hermanos, ni copartidarios, ni compa\u00f1eros, ni amigos; ah\u00ed est\u00e1, con su vieja pistola de campa\u00f1a en la mano, sin m\u00e1s compa\u00f1\u00eda que su tristeza inmensa y su desencanto infinito; despu\u00e9s llegar\u00e1 la due\u00f1a de aquella pensi\u00f3n paup\u00e9rrima y lo encontrar\u00e1, despojado de vanidades y de oropeles, \u00fanico vestigio de la vida y de la brega en el ambiente opaco, fr\u00edo y triste de esa pieza reducida y m\u00edsera; entonces, el peri\u00f3dico parisino El Siglo relatar\u00e1 que lo encontraron y describir\u00e1 c\u00f3mo lo encontraron; y, entonces, se publicar\u00e1 su testamento, su pobre testamento de hombre arruinado, de escritor de cuyas obras solamente se recuperar\u00e1n los t\u00edtulos; y, m\u00e1s tarde, en la ciudad donde acompa\u00f1\u00f3 a su admirado h\u00e9roe, donde galop\u00f3 a su lado para pasear por el despoblado y llegar hasta aquella casita humilde en la que una se\u00f1ora an\u00f3nima crey\u00f3 que \u00e9l era m\u00e1s importante que su jefe, en esa ciudad donde vivi\u00f3 dos meses hosped\u00e1ndose en la mansi\u00f3n de los familiares de su esposa, en la ciudad donde conoci\u00f3 al sacerdote bot\u00e1nico al que tuvo que hacer desistir de que publicara un almanaque porque a su admirado h\u00e9roe no le gustaba lo que aquel cura loco escrib\u00eda, en la ciudad donde pacientemente hab\u00eda ido escribiendo d\u00eda a d\u00eda lo que su jefe iba diciendo y de esa forma hab\u00eda garantizado,&nbsp; con su imperecedero <em>Diario de Bucaramanga<\/em>, su merecido ingreso a la inmortalidad anhelada de la historia, en esa ciudad remota bautizar\u00e1n un colegio con su nombre; un colegio que, sin embargo, despu\u00e9s cerrar\u00e1n sin miramientos, y, as\u00ed, sin miramientos, mandar\u00e1n su nombre a los anaqueles polvorientos del olvido; s\u00ed: lo enviar\u00e1n al olvido, para que nadie m\u00e1s lo pronuncie de nuevo, para que nadie pregunte nunca m\u00e1s qu\u00e9 fue de \u00e9l, a d\u00f3nde se fue despu\u00e9s de tanta lucha, para que ning\u00fan ni\u00f1o despistado pregunte c\u00f3mo muri\u00f3,&nbsp; para que no tengan que relatarle a nadie lo que hizo en esa habitaci\u00f3n, estrecha y sin alegr\u00eda, para que no cuenten que ese oscuro 17 de febrero de 1837 cometi\u00f3 aquel pecado, horrendo e imperdonable, que con su vieja pistola de campa\u00f1a consum\u00f3 en contra de su propia vida; s\u00ed: porque es mejor que todos ignoren su patriotismo, su entrega, su lealtad, sus aportes a la causa de la Independencia, sus sufrimientos y sus adversidades, a que pueda servir de mal ejemplo; por eso, nada volver\u00e1 a saberse de \u00e9l, ni de sus obras, ni de sus contribuciones a la Independencia de unas naciones sin gratitud y sin memoria; ah\u00ed est\u00e1, solo, inmensamente solo, triste, inmensamente triste, sin una sola moneda con qu\u00e9 proseguir llevando una vida digna; ah\u00ed est\u00e1, inquilino mala paga de una pensi\u00f3n de mala muerte ubicada en un lugar perdido y s\u00f3rdido de la gran capital de Francia; alg\u00fan d\u00eda solamente se dir\u00e1 de \u00e9l que fue edec\u00e1n de un hombre grande y que gracias a su pluma no se perdieron del todo sus memorias; eso, claro est\u00e1, si es que alg\u00fan d\u00eda no se olvidan todos de \u00e9l y hasta del hombre grande que en la hoy Casa de Bol\u00edvar de la ciudad de Bucaramanga, entre pl\u00e1tica y pl\u00e1tica, le proyect\u00f3 para la posteridad la sombra inconmensurable de su gloria.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><em>Mesa de las Tempestades, s\u00e1bado 3 de agosto de 2019, A\u00f1o del Bicentenario de la Independencia<\/em>.<\/p>\n<p><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-10301\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Casa-familia_mutis__bucaramanga.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Casa-familia_mutis__bucaramanga.jpg 600w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/Casa-familia_mutis__bucaramanga-300x167.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><\/p>\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1000\" height=\"550\" src=\"https:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/CASA-LUIS-PERU.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-29841\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/CASA-LUIS-PERU.jpg 1000w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/CASA-LUIS-PERU-300x165.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/CASA-LUIS-PERU-768x422.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n<p><\/p>\n<p><strong>ILUSTRACIONES<\/strong>: (1) El suicidio. \u00d3leo sobre lienzo. Eduardo Manet. Par\u00eds. 1877. Museo E. G. B\u00fchrle, Zurich, Suiza.<\/p>\n<p>(2) Casa donde Luis Per\u00fa de Lacroix vivi\u00f3 en Bucaramanga. Por tal raz\u00f3n pas\u00f3 a llamarse Casa Luis Per\u00fa de Lacroix. Ya se est\u00e1 proponiendo cambiarle el nombre.<\/p>\n<p>(3) La Casa Luis Per\u00fa de Lacroix hoy en d\u00eda.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ah\u00ed est\u00e1 ya, de pie, con la vieja pistola de campa\u00f1a empu\u00f1ada en su mano dominante y con la mirada l\u00f3brega de sus ojos tristes; ah\u00ed est\u00e1, solitario, sin uniforme de gala, sin disputar rangos, ni reclamar glorias; ya &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=29821\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=29821'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" 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