{"id":30,"date":"2010-11-28T21:38:36","date_gmt":"2010-11-29T02:38:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=30"},"modified":"2025-03-09T22:30:10","modified_gmt":"2025-03-10T03:30:10","slug":"roger-casement-y-la-historia-triste-del-putumayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=30","title":{"rendered":"Roger Casement y la historia triste del Putumayo. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_49906\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-49906\" class=\"size-large wp-image-49906\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-1024x690.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-1024x690.jpeg 1024w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-300x202.jpeg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19-768x517.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2011\/06\/WhatsApp-Image-2025-01-19-at-16.33.19.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-49906\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ. Fotograf\u00eda de Nylse Blackburn. 2009<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1916 los ingleses no condenaron a Roger Casement a morir en la horca porque fuera un inc\u00f3modo exponente de la lucha por los derechos humanos, ni porque hubiera desenmascarado las atrocidades de los caucheros en el Congo y en el Putumayo (\u00e9ste \u00faltimo en ese momento una regi\u00f3n al garete, h\u00e1bilmente aprovechada por un peruano astuto, Julio C\u00e9sar Arana, para enriquecerse con el caucho, cosa que jam\u00e1s hubiera logrado a punta de vender sombreros de panam\u00e1), ni porque militara en los grupos revolucionarios que luchaban por lo que ellos mismos llamaban la liberaci\u00f3n de Irlanda, ni porque lo hubiesen pillado promoviendo la ayuda de Alemania a su movimiento separatista en plena Primera Guerra Mundial, ni porque por ello mismo fuese considerado un traidor a la Patria, sino, sencillamente, porque al descubrir sus diarios personales tambi\u00e9n descubrieron que era&#8230;marica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Putumayo, en efecto, y aprovechando el vac\u00edo de autoridad propio de un territorio en disputa, se hab\u00eda instalado, m\u00e1s o menos desde 1900, aquel peruano ambicioso que, gracias a la explotaci\u00f3n del caucho -mediante la explotaci\u00f3n de los infelices ind\u00edgenas- logr\u00f3 en poco tiempo una fabulosa riqueza y un temido poder. Eran crecientes los rumores sobre sus atrocidades. En plenos albores del siglo XX, Arana restableci\u00f3, de hecho, la esclavitud en el Putumayo. Las espeluznantes violaciones a los m\u00e1s elementales derechos que como seres humanos pudieran tener los desgraciados que eran reclutados por sus hombres ir\u00edan a ser narradas por la pluma valerosa de Jos\u00e9 Eustasio Rivera en su novela La Vor\u00e1gine (1924). Antes de Rivera, el c\u00f3nsul norteamericano en Iquitos, Charles Eberhardt, ya las hab\u00eda denunciado ante el Departamento de Estado (1907). Nada, sin embargo, sali\u00f3 a la luz p\u00fablica pues los Estados Unidos consideraron que nada ten\u00edan que ver en el asunto.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_14206\" style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14206\" class=\"size-full wp-image-14206\" title=\"Roger_Casement_en_el_Putumayo\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Roger_Casement_en_el_Putumayo.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"509\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Roger_Casement_en_el_Putumayo.jpg 800w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/Roger_Casement_en_el_Putumayo-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p id=\"caption-attachment-14206\" class=\"wp-caption-text\">ROGER CASEMENT EN EL PUTUMAYO ENTRE NATIVOS DE LA ZONA EXPLOTADA POR LA CASA ARANA.<\/p><\/div>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Arana era de buenas. Sus detractores siempre terminaban mal. El periodista de Iquitos Benjam\u00edn Salda\u00f1a Roca, quien en el mismo 1907 hizo las primeras denuncias en La Felpa y La Sanci\u00f3n, dos peque\u00f1os peri\u00f3dicos que s\u00f3lo aparec\u00edan de vez en cuando, impresos por \u00e9l mismo en su propia imprenta, fue visto por \u00faltima vez en un malec\u00f3n cuando era conducido a la fuerza por un grupo de pandilleros y subido a una embarcaci\u00f3n, luego de que la indolente y sobornada polic\u00eda colombiana le allanara las instalaciones de su tipograf\u00eda y el atrevido comunicador viera reiteradamente su vida en serio peligro. Aunque se sugiri\u00f3 que hab\u00eda huido hacia Lima, nunca volvi\u00f3 a conocerse nada de su paradero. &nbsp;Su desaparici\u00f3n hizo que se considerara que tuvo un final tr\u00e1gico. &nbsp;Algo similar acaeci\u00f3 con el ge\u00f3grafo y fot\u00f3grafo franc\u00e9s Eugenio Robuchon, quien hab\u00eda sido contratado por la propia Casa Arana para realizar un estudio de exploraci\u00f3n sobre la regi\u00f3n, pero termin\u00f3 empleando su c\u00e1mara para retratar las huellas de las torturas en los cuerpos lacerados de los caucheros. Sabedora la empresa de lo que ocurr\u00eda, envi\u00f3 a unos matones a buscarlo y asesinarlo. De si ello ocurri\u00f3 finalmente o no, nada se supo. En todo caso, el franc\u00e9s no volvi\u00f3 a aparecer jam\u00e1s. &nbsp;Dos j\u00f3venes norteamericanos llegaron, en plan de aventura, al Putumayo y escucharon los angustiados y horrorizados relatos sobre lo que estaba sucediendo en el selv\u00e1tico coraz\u00f3n de una extensa zona geogr\u00e1fica que si bien en teor\u00eda le pertenec\u00eda a Colombia, en la pr\u00e1ctica era &#8220;tierra de nadie&#8221; porque Per\u00fa la estaba reclamando como propia, El Vaticano -designado \u00e1rbitro de la contienda por las partes- a\u00fan no daba su fallo y Colombia, acatando lo pactado en un convenio con su oponente, hab\u00eda optado por, como se dice ahora, &#8220;despejarla&#8221; mientras se daba la decisi\u00f3n papal. Los muchachos norteamericanos, primero el uno y despu\u00e9s el otro, tuvieron que poner pies en polvorosa antes de que los mataran tambi\u00e9n a ellos. El primero no pudo tomar las de villadiego sin antes haber tenido que presenciar el horror de una matanza: veintinueve colombianos an\u00f3nimos fueron asesinados a tiros y luego mutilados. El otro, Walter Hardenburg, ingeniero de profesi\u00f3n, tambi\u00e9n huy\u00f3, pero llev\u00f3 sus denuncias hasta Inglaterra, donde trat\u00f3 de motivar a los peri\u00f3dicos para que le publicaran sus escabrosos relatos. No logr\u00f3 que los diarios londinenses se interesaran en aquellas historias de horror. Rivera, por su parte, lleg\u00f3 a Estados Unidos a internacionalizar su denuncia, pero la salud no le colabor\u00f3 y muri\u00f3 en tierras norteamericanas sin haber podido comenzar siquiera la labor de divulgaci\u00f3n que ten\u00eda proyectada (1928). Un juez peruano de nombre Carlos A. Valc\u00e1rcel, comisionado para investigar penalmente las denuncias sobre los atropellos de la empresa, tambi\u00e9n desapareci\u00f3 por siempre. El doctor R\u00f3mulo Paredes, director del peri\u00f3dico El Oriente, quien, igualmente, form\u00f3 parte de una comisi\u00f3n investigadora enviada a indagar lo que estaba sucediendo, logr\u00f3 salir del Putumayo antes de que se hicieran efectivas las amenazas contra su vida. Y los que se atrevieron a hablar para denunciar las tropel\u00edas fueron ajusticiados por el cepo, el l\u00e1tigo o el rifle.<\/p>\n<p>Sin embargo, finalmente, las denuncias de aquel joven ingeniero norteamericano, Walter Handerburg, fueron acogidas por un peri\u00f3dico e Inglaterra, enterada de aquel mar de tropel\u00edas, decidi\u00f3 intervenir.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 ten\u00eda que ver Inglaterra en este asunto?<\/p>\n<p>Dos cosas: una, que la Casa Arana ten\u00eda su domicilio principal en Londres: era, pr\u00e1cticamente, una empresa inglesa; la otra, que aquellos matones a cargo del reclutamiento forzado de los indios, de vigilarlos a punta de rifle, de encarcelarlos en los calabozos -donde si hab\u00edan intentado fugarse los dejaban morir atados a una cadena y aliment\u00e1ndolos con &#8220;fari\u00f1a&#8221; y agua hasta que expiraban reducidos a un esqueleto forrado en piel-, de torturarlos para arrancarles confesiones o, simple y llanamente, de matarlos a tiros y arrojarlos al r\u00edo, proven\u00edan de Barbados, colonia brit\u00e1nica en el Mar Caribe, y eran, por consiguiente, s\u00fabditos de la Corona.<\/p>\n<p>Roger Casement era, en ese momento, c\u00f3nsul de Inglaterra en R\u00edo de Janeiro (Brasil). Pero a\u00f1os antes, hab\u00eda conmocionado a la opini\u00f3n p\u00fablica inglesa al denunciar las atrocidades que los caucheros estaban cometiendo en otra colonia inglesa donde \u00e9l ejerc\u00eda el consulado: en el Congo, aquel desdichado pa\u00eds del \u00c1frica.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<div id=\"attachment_14205\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14205\" class=\"size-large wp-image-14205\" title=\"ROGER CASEMENT : CONGO\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/ROGER-CASEMENT-CONGO-1024x656.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/ROGER-CASEMENT-CONGO-1024x656.jpg 1024w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/ROGER-CASEMENT-CONGO-300x192.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/ROGER-CASEMENT-CONGO.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-14205\" class=\"wp-caption-text\">ROGER CASEMENT (IZQUIERDA) EN EL CONGO \/\/ NATIVOS SOSTIENEN MANOS CORTADAS POR SUS EXPLOTADORES.<\/p><\/div>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p>Inglaterra le pide que se traslade del Brasil al Putumayo para que investigue a los caucheros de all\u00ed.<\/p>\n<p>Y entonces Roger Casement llega al Putumayo (1910) y al poco tiempo ya est\u00e1 desenmascarando la terrible tragedia del Putumayo ante el Estado ingl\u00e9s. Sus denuncias, sin embargo, s\u00f3lo son publicadas en 1912.<\/p>\n<p>Arana y sus lugartenientes son citados a la C\u00e1mara de los Comunes (1912-1913). All\u00ed Arana, imperturbable, los desmanes que se vio precisado a reconocer, ante el peso abrumador de las evidencias, los atribuy\u00f3 a sus subalternos quienes, seg\u00fan \u00e9l, siempre actuaron a sus espaldas.<\/p>\n<p>Pero mientras Arana, a pesar de la condena que finalmente se le impone, terminar\u00e1 muerto de la risa, Casement terminar\u00e1 muerto en la horca (1916). Como les dije, no porque hubiera puesto al descubierto los atropellos de la Casa Arana. Terminar\u00e1 muriendo en la horca porque se descubre que no le gustaban las mujeres.<\/p>\n<p>En cuanto a Julio C\u00e9sar Arana, despu\u00e9s de vivir muerto de la risa, sin haber pasado siquiera una noche en una c\u00e1rcel, habr\u00e1 de emprender, s\u00f3lo hasta 1952, treinta y seis a\u00f1os m\u00e1s tarde del tr\u00e1gico final de su detractor, con ochenta y ocho a\u00f1os a las costillas y sumido en la miseria, su tortuoso camino final hacia los profundos infiernos.<\/p>\n<p>El escritor, periodista e historiador Alberto Donad\u00edo fue el primero que me dio a conocer qui\u00e9n era Roger Casement. Lo hizo gracias a su libro <em>La guerra con el Per\u00fa<\/em>.<\/p>\n<p>Alberto Donad\u00edo pone de presente en esta obra c\u00f3mo aquel pasaje vergonzoso y lamentable de nuestra historia republicana, el de las andanzas de la Casa Arana en el Putumayo, habr\u00e1 de constituirse en el antecedente remoto m\u00e1s importante de aquella guerra, desencadenada el 1 de septiembre de 1932, cuando se produce la invasi\u00f3n de unos peruanos a Leticia, y culminada gracias a la intervenci\u00f3n de la Liga de las Naciones (antecedente de la ONU) que, el 19 de junio de 1934, entrega Leticia a Colombia. Pero el autor tambi\u00e9n muestra c\u00f3mo al sanguinario e imperturbable ex vendedor de sombreros el Per\u00fa pr\u00e1cticamente lo eleva a la categor\u00eda de h\u00e9roe nacional, pues todas las denuncias sobre sus atrocidades, incluidas las de Roger Casement, Per\u00fa las convierte en una simple expresi\u00f3n de la natural actitud antiperuana por parte de un pa\u00eds que se empecinaba en &#8220;quitarle&#8221; el Putumayo, pa\u00eds que en hombres como Handerburg o Casement no ten\u00eda otra cosa sino agentes a sueldo, pagados con bastante generosidad y, por consiguiente, dispuestos a exagerar y a mentir para desacreditar al Per\u00fa y beneficiar a Colombia. Arana hasta se dio el lujo de hac\u00e9rselo saber a Casement antes de que lo ahorcaran, a trav\u00e9s de un telegrama cuyo recibo por parte del atribulado destinatario se cuid\u00f3 de confirmar vali\u00e9ndose de uno de sus abogados. La intervenci\u00f3n de Colombia ante Inglaterra para que no ejecutara a Casement fue interpretada por \u00e9sta como una acci\u00f3n apenas entendible dado que el informe de Casement hab\u00eda favorecido al pa\u00eds que elevaba el angustioso pedido de clemencia.<\/p>\n<p>Pues bien: acaba de salir la \u00faltima novela del Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa. Se titula <em>El sue\u00f1o del celta<\/em> y su protagonista central es, precisamente, Roger Casement. La novela inicia con la escena del momento en que a Casement, ya prisionero de los ingleses, le van a hacer saber a la c\u00e1rcel, de parte de su abogado defensor, que su caso se ha complicado porque ha estallado un gigantesco esc\u00e1ndalo que lo compromete: le acaban de descubrir sus diarios y astutamente Inglaterra ha empezado a darlos a conocer \u2014y, por ende, a dar a conocer su conducta homosexual\u2014 para bajar de un tajo la presi\u00f3n que vienen ejerciendo, a favor de su libertad, los m\u00e1s prominentes grupos de intelectuales.<\/p>\n<p>La novela de Vargas Llosa, miembro de la Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua y h\u00e1bil y ameno narrador, es de esas obras en las que ya se sabe lo que va a pasar y, sin embargo, cautivan al lector desde la primera l\u00ednea.<\/p>\n<p>Esperaba -y era seguro que as\u00ed ser\u00eda- que Vargas Llosa hubiese escrito esta nueva obra pensando en su personaje, Roger Casement, antes que en su condici\u00f3n de peruano.<\/p>\n<p>Pero eso solamente lo sabr\u00eda cuando terminara de leerla.<\/p>\n<p>Pues bien: termin\u00e9 de leerla y s\u00ed: es evidente que Mario Vargas Llosa escribi\u00f3 este magn\u00edfico libro pensando tan s\u00f3lo en su incomprendido, heroico, so\u00f1ador, solitario e infortunado protagonista.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En 1916 los ingleses no condenaron a Roger Casement a morir en la horca porque fuera un inc\u00f3modo exponente de la lucha por los derechos humanos, ni porque hubiera desenmascarado las atrocidades de los caucheros en el Congo y &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=30\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=30'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por 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