{"id":31257,"date":"2019-12-01T11:47:32","date_gmt":"2019-12-01T16:47:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=31257"},"modified":"2025-03-08T22:17:44","modified_gmt":"2025-03-09T03:17:44","slug":"vicente-arenas-mantilla-y-el-general-farias-i-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=31257","title":{"rendered":"VICENTE ARENAS MANTILLA Y EL GENERAL FAR\u00cdAS (I) Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez, Miembro de N\u00famero de la Academia de Historia de Santander"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_22947\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-22947\" class=\"size-large wp-image-22947\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"967\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg 678w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-199x300.jpg 199w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-768x1160.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-22947\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ [Fotograf\u00eda: Fernando Rueda Villamizar]<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Primero lo primero, as\u00ed que hablar\u00e9 inicialmente del escritor Vicente Arenas Mantilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son escasos los datos biogr\u00e1ficos de este estupendo cronista y poeta nacido en la Villa de San Carlos del Pie de la Cuesta en el a\u00f1o 1912 y quien comenz\u00f3 a publicar sus escritos en el diario conservador <em>El Deber<\/em>, el matutino que el penalista Manuel Serrano Blanco, de Zapatoca, y el escritor Juan Crist\u00f3bal Mart\u00ednez, de Gir\u00f3n, fundaron en 1923.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas de <em>El Deber<\/em> naci\u00f3 y creci\u00f3 su fama, el prestigio de su pluma amena y aguda, y el valioso testimonio que dej\u00f3 para la posteridad sobre lo que fueron aquella Piedecuesta y aquella Bucaramanga que \u00e9l conoci\u00f3 y por cuyas calles se paseaba con la donosura propia de los hombres sencillos y brillantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tuve el honor de alcanzar a conocerlo. Lo veo bajando por la calle 43, metros abajo de la carrera 15 \u2014o avenida El Libertador\u2014, por el mismo and\u00e9n del costado sur de aquella casa esquinera y amoblada con exquisitez republicana donde viv\u00eda el Coronel Morales, un militar retirado cuyo nombre nunca supe, pero de quien s\u00ed recuerdo que siempre vest\u00eda con tirantes porque ataviado con ellos nos abr\u00eda la puerta a mi mam\u00e1 y a m\u00ed, para pedirnos, con esa galanter\u00eda de los caballeros de entonces, que pas\u00e1ramos a la sala, un espacio de baldosas relucientes y vestido con alfombra, cuadros al \u00f3leo, l\u00e1mparas de techo y muebles estilo Luis XV.<\/p>\n<p>Lo veo que se acerca, con paso r\u00e1pido, luciendo flux y sombrero, portando en su mano derecha un paraguas negro y enorme para la estatura del ni\u00f1o que lo ve venir y debajo del brazo el peri\u00f3dico doblado, que yo imagino que no ser\u00e1 otro que <em>El Deber<\/em>. Entonces se detiene y le ofrece a mi mam\u00e1 un folleto de los varios que porta en el bolsillo del saco, luego de saludarla a la usanza de entonces, con una ligera genuflexi\u00f3n, y demor\u00e1ndose los segundos suficientes para que jam\u00e1s olvide yo su nariz defectuosa por la enfermedad que, seg\u00fan me dir\u00e1n despu\u00e9s, padece. Mi mam\u00e1 se lo compra, aunque no soy capaz de recordar cu\u00e1ntos centavos le pag\u00f3 por la diminuta obra, tan peque\u00f1a en formato como en n\u00famero de p\u00e1ginas. Debieron ser pocos, pienso ahora, porque ya es sabido cu\u00e1nto ha costado siempre en este pa\u00eds la poes\u00eda. Los dos se despiden y \u00e9l se aleja. Yo vuelvo a mirarlo y, como lo supon\u00eda, al llegar a la esquina de abajo, a la noroeste de aquella cuadra, dobla hacia la derecha. No cabe duda: se dirige hacia las instalaciones del diario para el cual escribe. Yo retomo el camino detr\u00e1s de mi mam\u00e1 y voy hojeando el folleto. Me llama la atenci\u00f3n su car\u00e1tula: es un dibujo, supongo que hecho a l\u00e1piz, de un hombre de bigote y barba incipiente, sombrero de copa, levita, reloj de leontina y un paraguas semejante al que llevaba el escritor que acaba de perderse de mi vista. En la car\u00e1tula se lee el t\u00edtulo de la obra y el nombre de su autor: &#8220;ROMANCE DEL GENERAL FAR\u00cdAS&#8221; por Vicente Arenas Mantilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jam\u00e1s volver\u00e9 a verlo. Con el paso del tiempo, nunca habr\u00e9 de leer un elogio hacia su tarea como cronista, ni mucho menos a la que desarroll\u00f3 como poeta, a pesar de que en ambas facetas ha debido ser reconocido por sus coterr\u00e1neos; al contrario, el \u00fanico historiador que lo mencionar\u00e1 lo har\u00e1 solamente para restarle m\u00e9ritos. Por su parte, un d\u00eda cualquiera, y sin que le importe a nadie, <em>El Deber<\/em> cerrar\u00e1 sus ediciones, cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de levantar letra por letra y con tipos cada vez m\u00e1s deformados por el uso. Nunca sabr\u00e9, de otro lado, en qu\u00e9 momento aquel folleto sencillo se refundi\u00f3 entre papeles in\u00fatiles y olvido. Solamente perdurar\u00e1, en la magia de la memoria de aquel ni\u00f1o, la imagen del escritor pobre y de su librito tambi\u00e9n pobre, y ese recuerdo ser\u00e1 el que haga que, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, escritor y romance revivan en esta entrada de blog, como testimonio de admiraci\u00f3n, aprecio y respeto hacia ambos: hacia el escritor y hacia el personaje ignoto y remoto, ninguno de los cuales le dice nada, ni le importa nada, a esta sociedad actual, preocupada por todo, menos por el sortilegio incomparable de leer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vicente Arenas Mantilla publicar\u00e1 sus \u00fanicos dos libros con la Imprenta del Departamento, la dependencia de la Gobernaci\u00f3n de Santander que dirigir\u00e1 el talentoso humorista F\u00e9lix Villabona, el mismo que habr\u00e1 de escribir los libretos para el programa diario de las ma\u00f1anas que se llamar\u00e1 &#8220;La simp\u00e1tica escuelita que dirige do\u00f1a Rita&#8221;; la misma dependencia oficial que un d\u00eda cualquiera desaparecer\u00e1, as\u00ed como desaparecer\u00e1 la Banda Departamental y como desaparecer\u00e1 la Biblioteca Departamental, porque por estos lares para nada que huela a cultura hay presupuesto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1992 morir\u00e1, pobre y olvidado \u2014esto sobraba decirlo\u2014, en una de las tantas casas abajo de la Gobernaci\u00f3n donde se alquilan piezas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sus dos libros se titulan &#8220;<strong>Cr\u00f3nicas y romances<\/strong>&#8221; y &#8220;<strong>Estampas de mi tierra<\/strong>&#8220;. El primero consta de 528 p\u00e1ginas, no de las 91 de las que se compone la edici\u00f3n publicada por la UIS como parte de una colecci\u00f3n bautizada &#8220;Biblioteca m\u00ednima&#8221;. El segundo consta de 317, adem\u00e1s de las correspondientes al \u00edndice, que en el ejemplar que consegu\u00ed \u2014y para cuya lectura necesit\u00e9 del apoyo log\u00edstico de guantes de l\u00e1tex y tapabocas\u2014 est\u00e1 incompleto, como rotas est\u00e1n varias de sus amarillentas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En homenaje a su memoria, perm\u00edtaseme insertar el siguiente romance de mi autor\u00eda:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #333399;\"><strong>ROMANCE A UN ESCRITOR OLVIDADO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-31299\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Blog-.002.jpeg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"1080\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Blog-.002.jpeg 1920w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Blog-.002-300x169.jpeg 300w, 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\/>\nperpetuar, agradecida,<br \/>\nla gente santandereana,<br \/>\npor esa herencia tan linda<br \/>\nque el bardo de quien les hablo<br \/>\nle regal\u00f3 en tantas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Hoy he querido de nuevo<br \/>\nrecordarlo en su partida,<br \/>\npero tambi\u00e9n en sus obras,<br \/>\nlos hijos que dio a la vida,<br \/>\ny recuperar su gloria,<br \/>\nsu memoria, y que se diga:<br \/>\n\u00a1Gracias eternas, maestro<br \/>\nVicente Arenas Mantilla!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Primero lo primero, as\u00ed que hablar\u00e9 inicialmente del escritor Vicente Arenas Mantilla. &nbsp; Son escasos los datos biogr\u00e1ficos de este estupendo cronista y poeta nacido en la Villa de San Carlos del Pie de la Cuesta en el a\u00f1o &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=31257\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container 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