{"id":33199,"date":"2020-12-01T08:12:42","date_gmt":"2020-12-01T13:12:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=33199"},"modified":"2020-12-01T08:19:17","modified_gmt":"2020-12-01T13:19:17","slug":"bucaramanga-en-los-anos-60-la-escuela-roso-cala-memorias-capitulo-i-por-oscar-humberto-gomez-gomez-miembro-de-numero-de-la-academia-de-historia-de-santander-y-miembro-del-colegio-nacional-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=33199","title":{"rendered":"Bucaramanga en los a\u00f1os 60. La escuela Roso Cala. [Memorias]. (Cap\u00edtulo I). Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La casa que le serv\u00eda de sede durante aquellos a\u00f1os 1963 y 1964, en los que conoc\u00ed la tiza blanca y el tablero negro, y con ellos supe por primera vez lo que era ser alumno de una escuela, a\u00fan se mantiene en pie.<\/p>\n<p>S\u00ed: se mantiene en pie y, gracias a ese milagro, cuando el veh\u00edculo de Google Earth pas\u00f3 por all\u00ed pudo hacer su registro gr\u00e1fico dejando con \u00e9l la \u00fanica fotograf\u00eda que del vetusto inmueble puede conseguirse hasta hoy en Internet y la \u00fanica que, salvo que el levantamiento final de la cuarentena permita tomar otra, acaso sea ma\u00f1ana, cuando la pica, la pala y el buld\u00f3cer no dejen de ella adobe sobre adobe sin ser derribado, la \u00fanica constancia hist\u00f3rica gr\u00e1fica de que alguna vez aquella casa de paredes blancas y de z\u00f3calo, puertas y ventanas verdes, existi\u00f3 realmente en esa esquina.<\/p>\n<p>Aunque \u2014hay que precisarlo de una vez\u2014 dicha supervivencia, y como era de suponerse, en la toma de Google Earth se observa claramente afectada por las m\u00faltiples reformas que, como salta a la vista para quienes recordamos c\u00f3mo era el inmueble originalmente, le han hecho.<\/p>\n<p>Y que le han hecho, \u00fanicamente con claros objetivos de explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. S\u00ed: se las han hecho para convertir las que fueron nuestras aulas de clase en m\u00faltiples locales comerciales que los propietarios del viejo y hoy desvencijado inmueble descubrieron como potencial fuente de rentas.<\/p>\n<p>Con todo ello, sin embargo, y a pesar de la manifiesta despreocupaci\u00f3n por su mantenimiento \u2014visible al menos para el instante en que pas\u00f3 por all\u00ed el carro de Google Earth\u2014 , todav\u00eda se percibe la puerta de entrada y se alcanzan a adivinar, detr\u00e1s de las m\u00faltiples puertas que ahora existen, aquellas ventanas largas que durante la jornada escolar del d\u00eda se manten\u00edan abiertas, separando nuestro sal\u00f3n de clase de la furtiva o desprevenida visi\u00f3n de la gente que transitaba por la carrera 11 mediante la instalaci\u00f3n de canceles. Unos canceles que, no obstante, me permit\u00edan alcanzar a ver el azul celeste del cielo y el blanco de algod\u00f3n de los nimbos, los cirros, los c\u00famulos o los estratos, cual si adem\u00e1s de que la joven, estricta y hermosa profesora Zorayda C. de Gonz\u00e1lez se desempe\u00f1ara como rectora, el Supremo Hacedor fungiera, desde all\u00e1 de las alturas, como un invisible supervisor general, un sobrenatural secretario de educaci\u00f3n o un m\u00e1gico prefecto de disciplina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1, vivo en la memoria, sobre la misma carrera 11, el que por entonces \u2014a\u00f1o 1963\u2014 me parec\u00eda un inmenso sal\u00f3n escolar \u2014 quiz\u00e1s algo sumido en las penumbras\u2014 presidido por la mesa y la silla de la directora de mi curso, segundo de primaria, una joven profesora de cabello corto que se llamaba Ligia G\u00f3ngora.<\/p>\n<p>No daba, en cambio, hacia la carrera 11, sino que estaba ubicado al fondo, hacia el occidente, hacia el mismo poniente donde yo ya hab\u00eda descubierto que el sol enrojecido del atardecer se ocultaba detr\u00e1s de los cerros, el sal\u00f3n de tercero, al frente del cual se hallaba quien tambi\u00e9n ser\u00eda mi directora de grupo en 1964, la profesora Mar\u00eda Antonieta Le\u00f3n de \u00c1lvarez, la persona que, por primera vez, utilizando como nave un libro inmenso de textos y de grandes dibujos en colores brillantes, me llev\u00f3 de viaje por los aires, junto a mis compa\u00f1eros, a trav\u00e9s de diversos pa\u00edses orientales lejanos donde gobernaban sultanes y se casaban pr\u00edncipes con jovencitas convertidas en princesas, y donde indefectiblemente el bien triunfaba sobre el mal a punta de besos m\u00e1gicos y de asombrosos encantamientos que solo desaparec\u00edan cuando sonaba la campana para avisar que la clase hab\u00eda terminado y nos esperaban afuera, en el patio, los muchachos de la cooperativa con sus bandejas repletas de pelotas de millo regadas con un seductor melado que hab\u00eda sido vertido sobre ellas con una generosidad inversamente proporcional a aquella con la que a nosotros nos hab\u00edan llenado en la casa los bolsillos.<\/p>\n<p>Gracias a la profesora Mar\u00eda Antonieta Le\u00f3n de \u00c1lvarez supe que lejos, muy lejos, en alguna parte de la tierra, exist\u00edan gigantes y liliputienses, pues a ambos los hab\u00eda visitado Gulliver, y que en alg\u00fan lugar de alg\u00fan bosque habitaba Caperucita Roja, y que con solo frotar una l\u00e1mpara, Aladino pod\u00eda hacer aparecer a un genio que le satisfar\u00eda todos sus deseos, y me di cuenta de que &#8220;\u00c9rase una vez&#8230;&#8221; se hab\u00eda convertido de pronto en la frase m\u00e1gica que acud\u00eda en nuestro rescate ante las dificultades del diario vivir, alejaba de nosotros las tristezas y nos hac\u00eda sentir, all\u00e1 muy dentro de nuestros corazones, absolutamente seguros de que \u00e9ramos y ser\u00edamos por siempre unos ni\u00f1os felices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La oficina de la Rector\u00eda quedaba donde hoy se asoma a la vista de los transe\u00fantes un congelador que ofrece helados sin necesidad de hacerlo a gritos como lo hac\u00eda en aquellos tiempos el se\u00f1or flaco, alto y desgarbado, de pelo rubio y rostro rubicundo y atiborrado de pecas a quien llamaban &#8220;Chorizo&#8221;, de cuyo nombre y apellido nadie jam\u00e1s me dio raz\u00f3n, y quien fue el primer hombre al que conoc\u00ed que, en vez de zapatos, calzaba cotizas. Habr\u00eda de seguir vi\u00e9ndolo durante varios a\u00f1os, siempre en su humilde trabajo de heladero ambulante. La \u00faltima de ellas ser\u00eda en las instalaciones del diario &#8216;El Deber&#8217;, mucho tiempo despu\u00e9s, ya en el a\u00f1o 1972, cuando el director del peri\u00f3dico, Jorge Guti\u00e9rrez Reyes, le pregunt\u00f3 c\u00f3mo segu\u00eda su hijo enfermo y, entonces, descubr\u00ed que no solo las mujeres lloraban a la medianoche de los 31 de diciembres o cuando pasaba el Santo Sepulcro en la solemne procesi\u00f3n del Viernes Santo, sino que tambi\u00e9n lo hac\u00edan los hombres pobres cuando ten\u00edan a sus ni\u00f1os recluidos en un hospital de caridad y \u00fanicamente les quedaba la opci\u00f3n extrema de aferrarse a la esperanza.<\/p>\n<p>Los ba\u00f1os de la escuela quedaban en el \u00e1ngulo suroeste de la casona y de cuando en cuando ol\u00edan a algo extra\u00f1o, a un olor particular, a una sustancia desconocida por m\u00ed y que despu\u00e9s supe que se llamaba creolina. Hacia all\u00e1 nos dirig\u00edamos e ingres\u00e1bamos, por lo general corriendo, sudorosos, y entre risas y gritos, cuando, por obvias razones de apremio, suspend\u00edamos el ir y venir a lo largo y a lo ancho del patio, sin pensar jam\u00e1s en que llegaran a existir ur\u00f3logos, ni ant\u00edgeno prost\u00e1tico, ni nada que llegara a perturbarnos ma\u00f1ana la seguridad absoluta, pr\u00e1cticamente obvia y por lo mismo inconsciente, de que orinar era la cosa m\u00e1s sencilla y rutinaria del mundo, y, por lo tanto, bien lejos est\u00e1bamos entonces de pensar siquiera que a\u00f1os m\u00e1s tarde tuvi\u00e9semos que ir a rendirle cuentas anuales a un doctor en Medicina acerca de c\u00f3mo lo est\u00e1bamos haciendo y darle carta blanca a un laboratorio cl\u00ednico para que nos aprobara o nos rajara en creatinina, bilirrubinas o cetonas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>All\u00ed, en el patio de la Roso Cala, de la desaparecida, pero en todo caso inmortal escuela Roso Cala, conoc\u00ed las melcochas, aunque fue mucho tiempo despu\u00e9s que me hice consciente de la importancia que ten\u00edan aquellas diminutas hojitas verdes de limonero sobre las cuales descansaban y que presenci\u00e9 el espect\u00e1culo soberbio de su aparici\u00f3n m\u00e1gica entre las manos de quienes las bat\u00edan, como tambi\u00e9n fue mucho despu\u00e9s que terminar\u00edan convertidas, sin m\u00e1s acompa\u00f1amiento que la misma agua fr\u00eda que tom\u00e1bamos directamente de los generosos raudales emergentes del tubo, en los lavamanos de la concentraci\u00f3n escolar \u2014\u2014jam\u00e1s con el apoyo log\u00edstico de vaso alguno, sino siempre apoyados apenas por la cuenca natural de nuestras manos\u2014, en c\u00f3mplices de aquella alegr\u00eda ilimitada y contagiosa que en las c\u00e1lidas tardes de s\u00e1bado nos deparaban una modesta radiola sin marca, unos escasos acetatos de 78 revoluciones por minuto y la inmensa felicidad de estar con nuestros vecinos y nuestras vecinas bailando \u2014en mi caso particular es solo un decir\u2014 al son de aquellos discos de color azabache, embrujos circulares de los cuales, como por artes de sortilegio, brotaba el sonido festivo de las orquestas al solo contacto de la aguja con el redondel giratorio, raz\u00f3n por la cual muy pronto terminar\u00edamos bautizando a aquellos inanimados, pero incomparables animadores musicales de los a\u00f1os 60 pregonando a los cuatro vientos que el fin de semana siguiente habr\u00eda baile en el patio de la casa, que todos estaban cordialmente invitados, y que la gran fiesta \u2014porque no hab\u00eda fiesta que no fuera &#8220;gran&#8221;\u2014 ser\u00eda amenizada, nada m\u00e1s ni nada menos, que por &#8220;El maestro Aguja y Los Negros del Ritmo&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De hecho, la m\u00fasica siempre estuvo asociada a nuestra vida desde aquellos a\u00f1os porque si algo no faltaba en la escuela Roso Cala eran los cantos en formaci\u00f3n antes de ingresar a clase. Por ello, parte ineludible de estos recuerdos ten\u00eda que ser una de aquellas canciones que, formados en el patio, cant\u00e1bamos a todo pulm\u00f3n \u2014desde luego, en mi caso, con m\u00e1s entusiasmo que afinaci\u00f3n y dulzura en la voz\u2014. Se titulaba &#8220;De colores&#8221;, que nos acompa\u00f1ar\u00e1 en este segmento de nuestras memorias. <\/p>\n<p>Hoy por hoy, a &#8220;De colores&#8221; la interpretan las tunas que todav\u00eda, en Espa\u00f1a, en M\u00e9xico y en algunos otros pa\u00edses que se independizaron, pero no perdieron los lazos culturales con la naci\u00f3n europea, se empecinan en no desaparecer, igual que ha sucedido con tantas tradiciones espa\u00f1olas hermosas que, m\u00e1s all\u00e1 de consideraciones pol\u00edticas, han debido cultivarse y mantenerse.<\/p>\n<p>(Abajo est\u00e1 aquella memorable canci\u00f3n, &#8220;De colores&#8221;, interpretada por la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato, para que quienes vivieron su ni\u00f1ez en esa \u00e9poca la rememoren y quienes no, en todo caso la conozcan y se aproximen a la hoy nost\u00e1lgica realidad en la que sus antecesores and\u00e1bamos por aquellos tiempos).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la Roso Cala cada alumno llegaba d\u00eda tras d\u00eda por su cuenta, pero por su cuenta no se iba.<\/p>\n<p>Hoy, en la reconstrucci\u00f3n de lo que fue nuestro inolvidable paso por ella, resulta tan significativa nuestra llegada diaria al modesto plantel desde nuestras casas como la formaci\u00f3n tambi\u00e9n diaria en su patio antes de entrar a clases, las incontables experiencias vividas en el sal\u00f3n donde las recib\u00edamos \u2014cuaderno Bolivariano, Cardenal o Modelo y l\u00e1piz amarillo con borrador de goma en mano\u2014 y la calidez inherente a los anhelados y bulliciosos recreos.<\/p>\n<p>Pero no menos significativa es, desde luego, la feliz salida hacia nuestros hogares a la hora m\u00e1gica del d\u00eda, esto es, a las cinco en punto de la tarde.<\/p>\n<p>Como todos los ni\u00f1os de la escuela, yo viv\u00eda cerca de ella y, por consiguiente, no ten\u00eda a\u00fan la preocupaci\u00f3n del transporte sobre ruedas, pues los desplazamientos eran a pie.<\/p>\n<p>A pesar de ello, exist\u00edan, por supuesto, varias &#8220;rutas&#8221;. Pero no con busetas, como hoy en d\u00eda, por la raz\u00f3n l\u00f3gica de las cortas distancias que acabo de dejar precisadas. Eran filas que se formaban, bajo la rigurosa vigilancia de las profesoras, en el patio. Hileras a cada una de las cuales se le asignaba un apuntador, que no era otro que el alumno que viv\u00eda m\u00e1s lejos y quien, por lo tanto, terminar\u00eda llegando a su casa solo, despu\u00e9s de que en el camino se le fueran retirando los estudiantes que iban arribando a su hogar.&#8221;\u00a1En fila india!&#8221;, nos ordenaban, sin que supi\u00e9ramos el por qu\u00e9 de esta expresi\u00f3n. La distancia entre el compa\u00f1ero de adelante y el compa\u00f1ero de atr\u00e1s la marcaba cada alumno extendiendo el brazo derecho y toc\u00e1ndole el hombro del mismo lado al de adelante. Las filas iban saliendo por turnos y a medida que la profesora coordinadora lo iba ordenando. <\/p>\n<p>Para cubrir el trayecto de tres cuadras y media que separaban la puerta de la escuela de la puerta de mi casa, yo deb\u00eda ingresar a la fila que se dirig\u00eda hacia Las Chorreras de Don Juan, pues m\u00e1s o menos a mitad de dicho recorrido era que, dig\u00e1moslo con palabras de hoy, &#8220;me bajaba del transporte&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(CONTINUAR\u00c1)<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube-nocookie.com\/embed\/X4jb9rISqlw?controls=0\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La casa que le serv\u00eda de sede durante aquellos a\u00f1os 1963 y 1964, en los que conoc\u00ed la tiza blanca y el tablero negro, y con ellos supe por primera vez lo que era 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