{"id":34248,"date":"2020-06-05T13:47:47","date_gmt":"2020-06-05T18:47:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=34248"},"modified":"2025-04-05T19:37:30","modified_gmt":"2025-04-06T00:37:30","slug":"la-agonia-del-derecho-administrativo-en-colombia-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=34248","title":{"rendered":"La agon\u00eda del Derecho Administrativo en Colombia. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_22947\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-22947\" class=\"size-large wp-image-22947\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"967\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-678x1024.jpg 678w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-199x300.jpg 199w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/20170401-170514-768x1160.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-22947\" class=\"wp-caption-text\">\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ [Fotograf\u00eda: Fernando Rueda V.].<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si antes de la pandemia, y de la consiguiente cuarentena, el Derecho Administrativo en Colombia ven\u00eda de capa ca\u00edda, con esta situaci\u00f3n mundial adversa a la que nos hemos visto abocados, vaticino que pr\u00e1cticamente ha quedado a las puertas de su desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>De su desaparici\u00f3n, al menos, como aquella rama aut\u00f3noma del Derecho que naci\u00f3 un d\u00eda en Francia con el c\u00e9lebre \u201cFallo Blanco\u201d y que vino a convertirse m\u00e1s tarde, en este pa\u00eds donde los avances llegan con a\u00f1os de retraso, en el escudo protector de los colombianos m\u00e1s fr\u00e1giles frente al inmenso poder\u00edo pol\u00edtico, militar, publicitario y econ\u00f3mico del m\u00e1s fuerte, esto es, del Estado.<\/p>\n<p>Y es que, como sucede con el mal jugador de ajedrez, que cuando ve que va perdiendo la partida le da un rodillazo al tablero y riega las fichas, o con el mal jugador de f\u00fatbol y due\u00f1o del bal\u00f3n, que cuando se disgusta porque el equipo adversario le va a ganar el partido, coge la pelota y se la lleva, el Estado colombiano, siempre mal perdedor, en lugar de reconocer con gallard\u00eda que fue vencido por nosotros, los abogados, en franca lid, una lid en la cual tomamos parte como su adversario sujet\u00e1ndonos siempre a las reglas de juego que \u00e9l mismo impuso \u2014a trav\u00e9s de las normas jur\u00eddicas que su propia Rama Legislativa estableci\u00f3\u2014 y someti\u00e9ndonos a su propio Poder Judicial, lo que decidi\u00f3 hacer fue acabar con el Derecho Administrativo, una de las m\u00e1s hermosas conquistas de la democracia. (Y es que hay que precisar que en los reg\u00edmenes totalitarios el Derecho Administrativo no existe).<\/p>\n<p>Para cumplir tal objetivo, lo primero que el Estado ten\u00eda que hacer era diezmarlo, minarle su fuerza, despojarlo de su credibilidad y convertirlo en lo que, precisamente, ya casi no era: un ap\u00e9ndice m\u00e1s del viejo Derecho Privado. Consecuente con ello, el Estado viene desplegando toda la artiller\u00eda de su inmenso poder y, entonces, aprovechando su posici\u00f3n dominante, ha optado por estrategias como la de cambiar las reglas de juego \u2014unilateralmente, por supuesto\u2014, para ponerlas todas a su favor, ha ido poniendo en los cargos principales de la justicia contenciosa administrativa, esto es, en los juzgados administrativos, en los tribunales administrativos y en el Consejo de Estado, como subalternos suyos, a personajes al servicio de sus intereses, designando, en ejercicio de esa nueva y perversa pol\u00edtica oficial, como jueces y como magistrados, a abogados a quienes no les importa un bledo el sentido de lo justo, ni los derechos de los m\u00e1s d\u00e9biles, sino defender a como d\u00e9 lugar sus propios intereses \u2014la perspectiva de una jugosa pensi\u00f3n de jubilaci\u00f3n\u2014 y, claro, los intereses del Estado para el cual trabajan y quien ser\u00e1, en \u00faltimas, el que les permitir\u00e1 alcanzar tal anhelo, funcionarios autores de fallos injustos que, desde luego, son dados a conocer con una presentaci\u00f3n que conquista a las masas ignorantes: con el seductor, pero sof\u00edstico argumento de que hay que proteger las arcas p\u00fablicas porque son los dineros de toda la comunidad; cre\u00f3 la Agencia Nacional de Defensa Jur\u00eddica del Estado y a trav\u00e9s de ella dio inicio a una campa\u00f1a de difamaci\u00f3n p\u00fablica contra nuestro trabajo profesional \u2014en mi caso personal, un trabajo que he desplegado desde hace casi cuarenta a\u00f1os\u2014, logrando crear, dentro de una comunidad anestesiada hasta la sinraz\u00f3n por el cloroformo de la politiquer\u00eda \u2014que adormece conciencias y siembra odios que impiden la reflexi\u00f3n serena\u2014, la imagen de que somos unos vulgares saqueadores del erario; despu\u00e9s empez\u00f3 a retardar a su antojo el cumplimiento de las sentencias condenatorias, empez\u00f3 a legislar (obviamente, para desmoralizarnos) en contra de nosotros, los abogados, y de nuestros derechos laborales \u2014en lo cual ha hallado el respaldo indolente de no pocos de sus togados\u2014, aument\u00f3 la edad de retiro forzoso de los consejeros para asegurarse el anquilosamiento de las nuevas tendencias jurisprudenciales favorables a \u00e9l, y, en fin, desencaden\u00f3 una verdadera persecuci\u00f3n en contra de damnificados y v\u00edctimas, pero sobre todo de sus potenciales demandantes, a quienes ahora se les achican los plazos que les han dado para reclamar por sus derechos cuando ya los anteriores plazos se les han cumplido, para as\u00ed dejarlos \u201cfuera de lugar\u201d; o les rechazan sus demandas por razones que no tienen respaldo jur\u00eddico alguno, invent\u00e1ndose caducidades inexistentes o echando de menos requisitos formales fantasiosos; o les deniegan sus pretensiones simplemente porque s\u00ed \u2014pasando por encima de la evidencia probatoria, de los textos legales, de los antecedentes jurisprudenciales y de las ense\u00f1anzas de la doctrina nacional y extranjera\u2014, o, si ya lograron ganar sus pleitos, luego de tener que esperar a\u00f1os, a\u00f1os y a\u00f1os, entonces se buscan pretextos de toda \u00edndole para dejarles sin efectos los fallos que los han favorecido o, neg\u00e1ndoseles el pago de las condenas que limpiamente han obtenido, se les fuerza a que tengan que acudir de nuevo a los estrados judiciales a iniciar procesos ejecutivos interminables. Procesos ejecutivos en los que, por lo dem\u00e1s, no pueden embargarle al Estado nada porque todo lo declaran, las mismas entidades oficiales condenadas, \u201cinembargable\u201d. Procesos ejecutivos en los cuales, en cambio, por cualquier error procesal, los damnificados que ya hab\u00edan ganado su derecho a una indemnizaci\u00f3n, pueden terminar perdi\u00e9ndolo todo. Esto \u00faltimo, si es que no dejan pasar el plazo que tienen para promover tales procesos ejecutivos y, entonces, la condena que lograron les queda para enmarcar como recuerdo porque cuando, ante la ausencia de pago, van a ejecutar al Estado, les rechazan la demanda por haber operado la caducidad de la acci\u00f3n ejecutiva. Por \u00faltimo \u2014y hay, para no ir tan lejos, cuatro modestas familias santandereanas en esta situaci\u00f3n\u2014, el Estado ha hecho desaparecer sus propias entidades y de esa forma ha obligado a los beneficiarios de las sentencias condenatorias a someterse a interminables y confusos procesos de liquidaci\u00f3n, en los que la condena por la muerte de un ser humano queda para ser pagada mucho despu\u00e9s que, pongamos por caso, una deuda hipotecaria.<\/p>\n<p>Miguel de Unamuno escribi\u00f3 un libro titulado \u201cLa agon\u00eda del cristianismo\u201d, en el cual describe la lucha del cristianismo por no morir y explica que en eso consiste, precisamente, su agon\u00eda.<\/p>\n<p>Pues bien: cuando yo estaba buscando c\u00f3mo titular el libro que hab\u00eda empezado a escribir acerca de la terrible situaci\u00f3n por la que ven\u00eda atravesando el Derecho Administrativo \u2014tema de esta entrada\u2014, pens\u00e9 que deb\u00eda echarle mano a ese t\u00edtulo y, entonces, les comuniqu\u00e9 a mis allegados que, al parecer, ya hab\u00eda encontrado el t\u00edtulo adecuado.<\/p>\n<p>Y es que, en efecto, estamos presenciando \u201cLa agon\u00eda del Derecho Administrativo en Colombia\u201d.<\/p>\n<p>Yo comenc\u00e9 a ejercer esta rama del Derecho hace casi cuarenta a\u00f1os. Siento que, antes de mi retiro, algo debo hacer para tratar de auxiliar al ilustre paciente que agoniza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Si antes de la pandemia, y de la consiguiente cuarentena, el Derecho Administrativo en Colombia ven\u00eda de capa ca\u00edda, con esta situaci\u00f3n mundial adversa a la que nos hemos visto abocados, vaticino que pr\u00e1cticamente ha quedado a las puertas &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=34248\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=34248'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" 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