{"id":36467,"date":"2020-12-05T11:18:26","date_gmt":"2020-12-05T16:18:26","guid":{"rendered":"http:\/\/142.93.5.163\/?p=36467"},"modified":"2025-03-12T11:01:00","modified_gmt":"2025-03-12T16:01:00","slug":"bucaramanga-en-los-anos-60-la-escuela-roso-cala-memorias-capitulo-iii-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=36467","title":{"rendered":"Bucaramanga en los a\u00f1os 60. La escuela Roso Cala. [Memorias]. (Cap\u00edtulo III). Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Para la primera mitad de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, en mi imaginaci\u00f3n infantil lo que llamaban San Andr\u00e9s Islas era una tierra de enso\u00f1aci\u00f3n que m\u00e1gicamente hab\u00eda brotado un d\u00eda en la mitad de la inmensidad del mar llevando sobre su superficie cantidades multicolores de unas cosas muy bonitas que a muchos adultos, hombres y mujeres, atra\u00edan hacia nuestra casa, a bordo de sus autom\u00f3viles. A esas cosas tanto ellos, luego de estacionar sus relucientes veh\u00edculos junto al and\u00e9n del frente de nuestra vivienda, cerca del borde norte del parque, y acercarse a nuestro siempre abierto port\u00f3n de entrada, como mi mam\u00e1, quien luego de saludarlos los invitaba con amabilidad a pasar, las llamaban &#8220;mercanc\u00edas&#8221;.<\/p>\n<p>Las tales &#8220;mercanc\u00edas&#8221; eran, entre otras muchas cosas, cajas de exterior dorado y de terciopelo azul en su interior que al ser abiertas produc\u00edan m\u00fasica y pon\u00edan en evidencia un luminoso espejo, telas de vivos colores y de figuras ex\u00f3ticas, coloretes rojos que hac\u00edan resaltar con su brillo los labios carnosos y la sonrisa fresca de las damas j\u00f3venes, abanicos m\u00e1gicos que casi todas las mujeres bellas abr\u00edan entre sus dedos con una elegancia especial que las hac\u00eda ver m\u00e1s hermosas a\u00fan de lo que eran, perfumes fant\u00e1sticos que llenaban el aire de olores nunca percibidos antes en el entorno de nuestro hogar, y, en fin, muchas otras cosas maravillosas como, por ejemplo, unas preciosas sandalias doradas y plateadas que notoriamente hac\u00edan sobresalir a la vista de los se\u00f1ores la belleza de las piernas &#8220;torneadas&#8221;, palabra exacta con la que eran descritos los muslos de las mujeres m\u00e1s atractivas, de quienes incluso se dec\u00eda que eran &#8220;reinas&#8221;, tal y como lo era la reina de nuestro barrio, Miryam Primera, o como lo era tambi\u00e9n la reina del barrio La Joya, Leonor Primera, quien finalmente, seg\u00fan o\u00eda decir en la tienda del gordo &#8220;Yin&#8221;, hab\u00eda sido elegida reina de toda Bucaramanga no porque fuera m\u00e1s bonita que nuestra reina, sino porque hab\u00eda recogido m\u00e1s plata en las rifas, los bailes y los bazares previos a la feria que se hab\u00edan organizado en su sector, un sector a donde yo jam\u00e1s hab\u00eda ido, ni ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima idea sobre hacia qu\u00e9 lado quedaba ubicado, ni qu\u00e9 tan distante se encontraba de nuestro entorno, ni por qu\u00e9 lo llamaban con esa palabra.<\/p>\n<p>En nuestra casa hab\u00eda, de esas &#8220;mercanc\u00edas&#8221; tra\u00eddas desde las lejan\u00edas del mar, cantidades que a m\u00ed me parec\u00edan enormes, pero de las cuales escuchaba decir que no lo eran tanto, porque a mi mam\u00e1 se las tra\u00edan &#8220;al por menor&#8221; mientras que, en cambio, a las personas de las que se dec\u00eda que eran &#8220;acaudaladas&#8221; s\u00ed se las tra\u00edan &#8220;al por mayor&#8221;. De mi mam\u00e1 escuchaba comentar, adem\u00e1s, que tan solo vend\u00eda &#8220;al detal&#8221; y que por eso no ganaba mucho dinero, sino poquito.<\/p>\n<p>Pero un d\u00eda cualquiera supuse que le hab\u00edan llegado, por fin, mercanc\u00edas &#8220;al por mayor&#8221;, no &#8220;al por menor&#8221;, como suced\u00eda siempre, porque vi que extendieron en el patio de la entrada \u2014aquel patio grande bordeado por unos materos enormes en los que hab\u00eda sembradas unas matas de hojas gigantescas a las que llamaban &#8220;u\u00f1as de danta&#8221;, el mismo patio donde yo ve\u00eda en las fiestas de los diciembres que los hombres y las mujeres bailaban cumbias, sobre todo don Emiliano Romero, que era de Cartagena y las bailaba muy bonito,\u2014, vi que extendieron en el patio, digo, bastantes abanicos multicolores con figuras de unas mujeres de facciones diferentes a las j\u00f3venes del barrio y a quienes o\u00ed que llamaban &#8220;las japonesas&#8221;, y muchas &#8220;mercanc\u00edas&#8221; asombrosas m\u00e1s, y dentro de esa gran cantidad de &#8220;mercanc\u00edas&#8221; asombrosas vi una serie de l\u00e1pices extra\u00f1os, unos l\u00e1pices peque\u00f1os que no eran de color amarillo como esos largos que us\u00e1bamos en la escuela, aquellos con una punta negra en un extremo y un borrador rojizo en el otro, sino de otros dos colores distintos, unos de color azul y otros de color rojo, todos ellos brillantes, y muy bellos, y bastante atractivos a la vista. Supe, entonces, que aquellos realmente no eran l\u00e1pices peque\u00f1os, como yo hab\u00eda cre\u00eddo al principio, sino &#8220;lapiceros&#8221;, y observ\u00e9 que s\u00ed, que en realidad no ten\u00edan borrador, ni les sobresal\u00eda una punta negra de manera permanente, como suced\u00eda con nuestros l\u00e1pices, sino que hab\u00eda que abrirlos por uno de sus extremos, exactamente por donde ten\u00edan una cosa llamada &#8220;broche&#8221;, y, entonces, en su extremo opuesto, como por arte de magia, aparec\u00eda una punta empapada en un l\u00edquido de color azul o de color rojo, seg\u00fan fuera el color del hermoso y fascinante estuche.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, o\u00ed comentar que estos lapiceros no eran lapiceros &#8220;comunes&#8221;, sino lapiceros &#8220;perfumados&#8221;. Pronto vine a conocer la raz\u00f3n por la cual los llamaban as\u00ed y era la de que, en efecto, comenzaban a oler a rico tan pronto las personas comenzaban a escribir con ellos sobre una hoja de papel blanco o cuando menos a trazar sobre ella rayas o garabatos. Y ol\u00edan a delicioso tanto los que escrib\u00edan en azul como los que lo hac\u00edan en rojo.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que se retiraron mi mam\u00e1 y todas las personas que con ella hab\u00edan estado admirando aquellas cosas y elogiando esos lapiceros peque\u00f1os, preciosos y perfumados, algunas de las cuales se hab\u00edan llevado varios de cada uno, mostrando con sus sonrisas una amplia satisfacci\u00f3n por haberlos comprado &#8220;para regalo&#8221;, record\u00e9 la escuela, y por supuesto a mis compa\u00f1eros \u2014como Humberto Piza, el ni\u00f1o que viv\u00eda en la \u00faltima casa de Las Chorreras de Don Juan, donde todo el mundo comentaba que brotaban cascadas de agua de las rocas\u2014 y traje a mi memoria el detalle de que todos ellos solamente eran poseedores, al igual que yo, de un l\u00e1piz amarillo de punta negra en un extremo y borrador rojizo en el otro, el mismo l\u00e1piz que los de &#8220;corcheto&#8221; mojaban con la lengua para que les escribiera &#8220;rete\u00f1ido&#8221; mientras que los de &#8220;adelantado&#8221; afilaban con el sacapuntas de pasta, &#8220;\u00fatil&#8221; que hac\u00edan girar en una mano mientras sosten\u00edan aquel otro &#8220;\u00fatil&#8221; con la otra, el mismo l\u00e1piz que poco a poco se nos iba volviendo cada vez m\u00e1s peque\u00f1ito, al punto de que algunos ya parec\u00edan escribir solamente con el \u00faltimo pedazo que les quedaba antes de su desaparici\u00f3n definitiva y otros parec\u00edan que estuviesen escribiendo con los meros dedos, el mismo l\u00e1piz triste y sin emociones con el que yo hab\u00eda escrito siempre, desde aquella fr\u00eda ma\u00f1ana en que llegu\u00e9 a esa escuela llevado por varias personas, entre ellas mi mam\u00e1 y la t\u00eda Tr\u00e1nsito, con el fin de &#8220;matricularme&#8221; y me pusieron a escribir algunas palabras para decidir, ah\u00ed mismo, si le val\u00edan a mi mam\u00e1 su labor de un a\u00f1o como maestra sin t\u00edtulo y sin escuela, si le val\u00edan aquel 1962 en el que me hab\u00eda ense\u00f1ado a leer, a escribir y a hacer &#8220;las cuatro operaciones&#8221;, de las cuales en realidad solamente era h\u00e1bil en dos, porque las otras las segu\u00eda viendo como algo que no me interesaba y que si hab\u00eda aprendido hab\u00eda sido solamente por hacerle caso a ella y evitar que me pegara un correazo por ser desobediente.<\/p>\n<p>Entonces me imagin\u00e9 en la escuela &#8220;haciendo fieros&#8221;, s\u00ed, &#8220;haciendo fieros&#8221; con uno de aquellos lapiceros peque\u00f1os, hermosos, perfumados y de estuche &#8220;nacarado&#8221; \u2014esto \u00faltimo seg\u00fan les hab\u00eda o\u00eddo decir a los adultos antes de que se fueran\u2014, y fue as\u00ed como en segundos, parado ah\u00ed mismo frente al patio, pas\u00e9 de la imaginaci\u00f3n a la decisi\u00f3n, y de la decisi\u00f3n a los hechos y, entonces, en un movimiento rel\u00e1mpago, cog\u00ed uno de los de color azul y otro de los de color rojo, el primero con el prop\u00f3sito de escribir sin rete\u00f1ir, como escrib\u00edan los de &#8220;adelantado&#8221;, y el segundo para escribir rete\u00f1ido, como lo hac\u00edan los de &#8220;corcheto&#8221;, pero con la diferencia respecto de ambos grupos de que destinar\u00eda el azul para &#8220;los dictados&#8221; y el rojo para &#8220;los t\u00edtulos&#8221;. Incluso, urd\u00ed el plan criminal complementario de escribir con el de tinta perfumada roja los signos &#8220;m\u00e1s&#8221;, que eran los de las sumas, y los signos &#8220;menos&#8221;, que eran los de las restas, mientras que, en cambio, los n\u00fameros de las sumas, o sea los &#8220;sumandos&#8221;, los escribir\u00eda con el de tinta perfumada azul, e igual har\u00eda con los n\u00fameros de las restas, o sea &#8220;los minuendos&#8221;, &#8220;los sustraendos&#8221; y &#8220;las diferencias&#8221;. En cuanto a las rayas debajo de las cuales hab\u00eda que escribir los resultados \u2014tambi\u00e9n lo plane\u00e9\u2014, las har\u00eda con el de color rojo.<\/p>\n<p>Mejor dicho, podr\u00eda en esos momentos no saber si en la escuela har\u00eda las sumas y las restas bien hechas y me calificar\u00edan con &#8220;5&#8221;, pero lo que s\u00ed ten\u00eda perfectamente claro era que las har\u00eda no solo muy bonitas y coloridas, sino adem\u00e1s, y como si fuera poco, deliciosamente perfumadas.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>A la escuela llegu\u00e9 ese d\u00eda m\u00e1s temprano que de costumbre, pero a diferencia de los dem\u00e1s d\u00edas que hab\u00edan transcurrido hasta esa fecha, aquella ma\u00f1ana sent\u00ed que mi cuerpo me hab\u00eda crecido, que de buenas a primeras yo med\u00eda el doble de la estatura que ten\u00eda el d\u00eda inmediatamente anterior, y que, fuera de eso, ya me era dif\u00edcil caminar sobre el piso de la concentraci\u00f3n, como normalmente lo hac\u00eda, porque ahora no lograba afirmar los pies, sino que iba andando ligeramente separado del suelo. Desde la altura de mi levitaci\u00f3n \u2014como habr\u00eda de saber muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde que se llamaba aquel sorprendente portento\u2014 ve\u00eda a mis compa\u00f1eros all\u00e1 abajo, con sus mismos l\u00e1pices amarillos, y a estos pobres l\u00e1pices con sus mismas puntas mil veces babeadas por las bocas de los de &#8220;corcheto&#8221; y las mismas puntas mil veces afiladas con el sacapuntas por las manos de los de &#8220;adelantado&#8221;, y los mismos borradores tan rojizos como gastados de todos ellos, y, entonces, al comparar los viejos \u00fatiles de escribir de aquellos ni\u00f1os pobres con los nuevos que yo llevaba esa ma\u00f1ana, aquellos lapiceros peque\u00f1os, de estuche nacarado, de broche m\u00e1gico y de exquisita tinta perfumada, supe por primera vez lo que significaba esa palabra que tanto les o\u00eda a los j\u00f3venes del barrio, la palabra &#8220;chicaniar&#8221;. S\u00ed, &#8220;chicaniar&#8221;, con &#8220;i&#8221;, no con &#8220;e&#8221;, como, por ejemplo, &#8220;chicaniaba&#8221; Pico cuando entraba a nuestra casa llevando de gancho desde el port\u00f3n a su m\u00e1s reciente conquista, o como &#8220;chicaniaba&#8221; el gordo &#8220;Yin&#8221; clavando sus ojos con todo y sus gafas en las coloridas y luminosas im\u00e1genes del \u00faltimo cuento de &#8220;La ley del rev\u00f3lver&#8221;, o como &#8220;chicaniaba&#8221; Gabriel Reyes jact\u00e1ndose de ser el mejor arquero del barrio, mejor que &#8220;Bombardeo&#8221;, que siempre se botaba en plancha de manera tan espectacular como \u00fatil, porque tapaba el bal\u00f3n, por lo general tir\u00e1ndolo hacia un lado con la punta de los dedos de sus manos, y, por supuesto, mucho mejor que &#8220;Caraballo&#8221;, que siempre se botaba en plancha de manera tan espectacular como in\u00fatil, porque de todos modos le marcaban los goles; o como &#8220;chicaniaba&#8221; Marcos con su \u00faltimo peinado conquistador con el que yo no ve\u00eda que conquistara a nadie, o como &#8220;chicaniaba&#8221; &#8220;Pelusa&#8221; ufan\u00e1ndose de cantar igualito a Leo Dan &#8220;La ni\u00f1a est\u00e1 triste, qu\u00e9 tiene la ni\u00f1a, qu\u00e9 puedo yo hacer para que sonr\u00eda&#8221; y advirti\u00e9ndole a su escaso p\u00fablico, que con evidente desgano lo escuchaba sentado en una de las bancas del parque, que si en Colombia no lo apoyaban se pegar\u00eda un tiro y se ir\u00eda para M\u00e9xico.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Ve\u00eda a mis compa\u00f1eros, digo, con sus humildes l\u00e1pices, casi todos ya pr\u00f3ximos al desgaste final \u2014al punto de que algunos de &#8220;corcheto&#8221; literalmente escrib\u00edan con las babas\u2014 y sent\u00eda que desde ese d\u00eda, a partir de esa fr\u00eda ma\u00f1ana, yo ser\u00eda en la escuela la atracci\u00f3n de todos, que todos me admirar\u00edan no tanto por la buena letra, ni por la habilidad para sumar o para restar tal y como me hab\u00eda ense\u00f1ado mi mam\u00e1, sino por el hecho de que ahora escribiera, y que ahora sumara, y que ahora restara con aquellos dos lapiceros peque\u00f1os y m\u00e1gicos que le hab\u00edan tra\u00eddo a ella, esta vez s\u00ed en grandes cantidades, en cantidades tan grandes, que hab\u00edan tenido que extend\u00e9rselos en el patio de las u\u00f1as de danta, y por eso, por ser tantos, pero tantos, ella jam\u00e1s notar\u00eda que yo me hab\u00eda tra\u00eddo para la escuela &#8220;Roso Cala&#8221; tan solo dos, uno de tinta de color azul, como yo ve\u00eda que era el cielo, y otro de tinta de color rojo, como o\u00eda decir que era el infierno. S\u00ed, el infierno, aquel lugar de fuego y calor eternos al que, entre otras cosas, iban despu\u00e9s de morir los que violaban el s\u00e9ptimo mandamiento de la ley de Dios, el de &#8220;No hurtar&#8221;, mandamiento muy clarito que Dios le hab\u00eda dado, escrito en una tabla, a un se\u00f1or de nombre &#8220;Mois\u00e9is&#8221;.<\/p>\n<p>As\u00ed que despu\u00e9s de que tocaron la campana, y de que recitamos en coro lo de &#8220;Esclarece la aurora el bello cielo \/\/ otro d\u00eda de vida que nos d\u00e1is \/\/ gracias a Dios, creador del universo, \/\/ oh padre nuestro que en el cielo est\u00e1is&#8221;, y de que rezamos el padrenuestro y el avemar\u00eda, y de que la se\u00f1orita Beatriz, la maestra a cargo de la oraci\u00f3n matinal, dijo en voz alta aquello de &#8220;Sagrado coraz\u00f3n de Jes\u00fas&#8221; y nosotros le contestamos en coro y en voz todav\u00eda m\u00e1s alta aquello otro de &#8220;En vos conf\u00edo&#8221;, y de que todos, ella y nosotros, cantamos \u2014bueno, eso es apenas un decir\u2014 &#8220;De colores, de colores se visten los campos en la primavera&#8221;, y de que pasamos en fila al sal\u00f3n de clase, y de que nos sentamos haciendo todo menos silencio, y de que la profesora Ligia nos mand\u00f3 a callar, y a cubrir, y a descubrir, y otra vez a cubrir, y otra vez descubrir, y ah\u00ed s\u00ed comenz\u00f3 a escribir en el tablero negro mientras simult\u00e1neamente iba leyendo lo que escrib\u00eda, y de que dio inicio a su dictado del d\u00eda mientras se paseaba por entre las bancas, despu\u00e9s de todo eso, digo, o m\u00e1s exactamente cuando ya la se\u00f1orita Ligia hab\u00eda empezado a dictar y a repetir &#8220;el t\u00edtulo&#8221;, yo saqu\u00e9 de entre mis \u00fatiles, no l\u00e1piz amarillo alguno, no borrador rojizo y carcomido alguno, no punta negra alguna babeada ni filosa \u2014pues no me consideraba tan bueno como para creerme parte de los &#8220;adelantados&#8221;, pero tampoco me sent\u00eda tan malo como para sentir que pertenec\u00eda a los &#8220;corchetos&#8221;\u2014, no saqu\u00e9 l\u00e1piz alguno, digo, sino aquellos dos lindos lapiceros peque\u00f1os, de estuche nacarado y puntas mojadas en tinta azul y en tinta roja que me hab\u00eda tra\u00eddo de la casa, y comenc\u00e9 a &#8220;chicaniar&#8221; con ellos escribiendo en mi cuaderno al tiempo que el sector de mi sal\u00f3n donde se encontraba ubicada mi banca principiaba a inundarse de un delicioso perfume que, por supuesto, no tard\u00f3 en atraer la atenci\u00f3n de mis compa\u00f1eros y, segundos despu\u00e9s, la de mi maestra.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-15426\" title=\"NI\u00d1O\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg\" alt=\"\" width=\"644\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1.jpg 644w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/NI\u00d1O1-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 644px) 100vw, 644px\" \/><\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/p>\n<p>No me di cuenta en qu\u00e9 momento la profesora se par\u00f3 a mi lado y se qued\u00f3 observando con qu\u00e9 estaba yo escribiendo, pero lo cierto fue que en un momento determinado comenc\u00e9 a ver de reojo que ah\u00ed mismo, ah\u00ed junto a m\u00ed, se encontraba el mismo vestido de florones estampados que apenas unos segundos antes yo hubiese jurado con los dedos en cruz que hab\u00eda visto sentado, vistiendo el cuerpo de la joven se\u00f1orita Ligia, en la silla que le daba la espalda al tablero negro, la silla de quien era la directora de nuestro curso y nuestra profesora de todo.<\/p>\n<p>Cuando alc\u00e9 la mirada, me encontr\u00e9 con la de ella y fue entonces cuando casi de inmediato sobrevino la pregunta que me aterriz\u00f3 en la realidad del pecado mortal aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de un d\u00eda cualquiera del a\u00f1o 1963 en la esquina de la carrera 11 con la calle 42 de mi ciudad nativa:<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&#8220;Perm\u00edtame esos lapiceros, G\u00f3mez&#8221;, fue lo primero que me dijo. Yo, l\u00f3gicamente, se los entregu\u00e9 tratando de esbozar una sonrisa.<\/p>\n<p>Lo segundo lo dijo luego de haber rayado ella misma, primero con uno y luego con el otro, sobre la libreta que llevaba consigo y de hab\u00e9rselos acercado a la nariz: &#8220;Huelen muy rico y escriben muy bonito&#8221;. Yo sonre\u00ed.<\/p>\n<p>Pero lo tercero lo dijo mir\u00e1ndome a los ojos y no me hizo ninguna gracia:<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfDe d\u00f3nde los sac\u00f3?&#8221;<\/p>\n<p>Y fue entonces cuando, sin el m\u00e1s leve asomo de sonrisa alguna, le di a mi profesora, a la se\u00f1orita Ligia G\u00f3ngora, a la joven directora del segundo a\u00f1o de primaria en la concentraci\u00f3n Roso Cala, de Bucaramanga, aquella fr\u00eda ma\u00f1ana de un d\u00eda cualquiera del a\u00f1o 1963, la \u00fanica respuesta que en ese momento me era posible darle:<\/p>\n<p>&#8220;Mi mam\u00e1 me los regal\u00f3, se\u00f1orita&#8221;.<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(CONTINUAR\u00c1)<\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube-nocookie.com\/embed\/X4jb9rISqlw?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Para la primera mitad de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, en mi imaginaci\u00f3n infantil lo que llamaban San Andr\u00e9s Islas era una tierra de enso\u00f1aci\u00f3n que m\u00e1gicamente hab\u00eda brotado un d\u00eda en la mitad de la inmensidad del &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=36467\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=36467'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" 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