{"id":37969,"date":"2021-04-26T17:14:00","date_gmt":"2021-04-26T22:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/?p=37969"},"modified":"2026-03-16T15:19:31","modified_gmt":"2026-03-16T20:19:31","slug":"tierra-de-cigarras-novela-2000-capitulo-xxxi-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=37969","title":{"rendered":"Tierra de cigarras (Novela. 2000. Cap\u00edtulo XXXI).  \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-55634\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-704x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"931\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-704x1024.jpeg 704w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-206x300.jpeg 206w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-768x1117.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-1056x1536.jpeg 1056w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-1408x2048.jpeg 1408w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-scaled.jpeg 1760w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s de su llegada a la ciudad, aquel peque\u00f1o e ignoto individuo que, silencioso, descendi\u00f3 por la calle de las palmeras cargando su bombarda, era ya un vecino m\u00e1s, apreciado por todos los que percib\u00edan en \u00e9l y en su monumental instrumento de cobre las posibilidades inminentes de un reencuentro feliz con el pasado.<\/p>\n<p>En otros tiempos, que los viejos a\u00f1oraban con hondos suspiros de nostalgia, el ayuntamiento ofrec\u00eda, semana tras semana, la retreta de las tardes dominicales, la misma que los habitantes se paraban a ver y o\u00edr en los parques y en las plazas p\u00fablicas donde tal regalo musical se les obsequiaba.<\/p>\n<p>S\u00ed, los m\u00fasicos de la banda municipal, integrada entonces tanto por personajes prominentes como por hombres del com\u00fan, entremezclados todos sin miramientos de ninguna \u00edndole alrededor de las partituras dispuestas sobre los a\u00f1ejos atriles a la espera de ser ejecutadas, iban arribando al parque principal o al lugar escogido para la presentaci\u00f3n popular, y, una vez reunidos bajo la batuta de su director, daban inicio a los primeros toques, mientras las parejas, abrazadas con un amor elemental y simple, iban desocupando a manotadas llenas las bolsas interminables de crispeta, un ma\u00edz pira reventado y agigantado por el fuego en las cocinas caseras, un exquisito cereal que de unas pepitas amarillas, duras y diminutas pasaba a convertirse en unas gigantescas monta\u00f1as blancas, transformaci\u00f3n que al comienzo le ocurr\u00eda casi siempre ante la mirada expectante de los ni\u00f1os, quienes, m\u00e1s tarde y por terminantes \u00f3rdenes paternas, impartidas en prevenci\u00f3n de una indeseada quemadura, tuvieron que seguir pendientes del milagro desde el patio.<\/p>\n<p>Con el transcurrir de los a\u00f1os, sin embargo, las bandas gubernamentales de m\u00fasica fueron poco a poco quedando relegadas en las oscuras trastiendas del olvido. Las de la mayor\u00eda de los pueblos y villorrios de la regi\u00f3n no exist\u00edan ya, pues los m\u00fasicos m\u00e1s ancianos se fueron muriendo de pena y el decadente instrumental qued\u00f3 expuesto a la intemperie implacable del abandono; las dem\u00e1s apenas sobreviv\u00edan, ensayando con un instrumental cada vez m\u00e1s desvencijado, un n\u00famero de integrantes cada vez m\u00e1s reducido y un porvenir cada vez m\u00e1s incierto.<\/p>\n<p>Pero la peque\u00f1a ciudad donde Julieta \u00c1lvarez viv\u00eda habr\u00eda de correr otra suerte.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3, ciertamente, que m\u00e1s como resultas de un milagro que por oferta suficiente de aspirantes, lo cierto fue que aquel personaje insignificante, aquel modesto caballero de ra\u00eddo traje \u00fanico, aquel artista desconocido del que se supo que pod\u00eda seguir visti\u00e9ndose de azul gracias a los logros que las tintorer\u00edas obten\u00edan utilizando un producto llamado &#8220;Iris&#8221;, aquel ser sin m\u00e1s fortuna que su talento, aquel pobre hombre venido de tierra ignota y remota, aquel inquilino sin nombre de alg\u00fan cuartucho anodino ubicado en cualquier parte, de un cuartucho seguramente refundido en alguna calle olvidada de la empobrecida periferia citadina, en fin, aquel simp\u00e1tico y sencillo se\u00f1or de la bombarda, termin\u00f3 armando una gran banda de m\u00fasica.<\/p>\n<p>Lo fue logrando con paciencia insobornable, preguntando en una parte y en otra, husmeando arpegios donde menos podr\u00eda pensarse que los hubiera, indagando aqu\u00ed y all\u00e1 sobre el m\u00e1s m\u00ednimo indicio que pudiera conducirlo a cualquier persona remotamente interesada en hacerse part\u00edcipe del milagro de la resurrecci\u00f3n \u2014 milagro que \u00e9l pronosticaba con firmeza como posible\u2014, rog\u00e1ndole a uno y suplic\u00e1ndole a otro que, por favor, aportara los \u00faltimos restos de sus ya quiz\u00e1s desgastadas energ\u00edas, todo ello para contribuir a que sonara de nuevo la banda, a que emergiera otra vez de los profundos abismos del silencio eterno, logro sobrenatural que, de paso, le permitir\u00eda hacer revivir, con toda la fuerza de un entusiasmo indeclinable, las vivencias a\u00f1oradas de un pasado que, en su sentir, no ten\u00eda por qu\u00e9 resignarse a seguir muerto.<\/p>\n<p>El grupo empez\u00f3 a contar con m\u00e1s y m\u00e1s m\u00fasicos, jubilados todos a la fuerza, desde lustros atr\u00e1s, debido a la decadencia de las costumbres, recluidos todos desde hac\u00eda ya largos a\u00f1os tras los muros sombr\u00edos de un retiro sin pena ni gloria, cada uno de los cuales, por fortuna, fue aportando, no s\u00f3lo sus conocimientos y su experiencia en el terreno musical, sino \u2014lo que result\u00f3 ser a\u00fan m\u00e1s definitivo para el \u00e9xito de la quijotesca empresa\u2014 el instrumento que ejecutaba, instrumento por lo general constitutivo de la \u00fanica propiedad que pose\u00eda en la vida, hasta cuando, finalmente, se dio el d\u00eda feliz del primer ensayo, y del segundo, y del und\u00e9cimo, y una ma\u00f1ana cualquiera, el fr\u00e1gil vejete de la bombarda proclam\u00f3 a los cuatro vientos, en preg\u00f3n notificado por bando y reproducido, de mala gana desde luego, por las esc\u00e9pticas emisoras de radiodifusi\u00f3n, entregadas en alma y cuerpo a todo lo que cultura y tradici\u00f3n no fuera, que quedaba reconstruida, desde ese instante y para el resto de la historia, la nueva banda municipal de la ciudad, y que su ya preparado repertorio ser\u00eda estrenado en sesi\u00f3n de gala a celebrarse el fin de semana siguiente bajo los palios naturales y acogedores que formaban los \u00e1rboles eternos y frondosos del parque principal.<\/p>\n<p>Se lleg\u00f3 el gran d\u00eda, en medio de la expectativa de unos pocos, de la curiosidad de muchos y de la falta de apoyo econ\u00f3mico de la mayor\u00eda, una mayor\u00eda refractaria con tozudez, como todas las mayor\u00edas a lo largo de la historia, a las manifestaciones m\u00e1s l\u00edmpidas del arte.<\/p>\n<p>La banda se integr\u00f3 en el parque con una rapidez inusitada, pues quienes la conformaban, invadidos por la nost\u00e1lgica alegr\u00eda del reencuentro con el amor a la m\u00fasica, que era como decir con el amor a la vida, arribaron muy temprano a su puesto de actuaci\u00f3n, equipados debidamente con sus respectivos instrumentos.<\/p>\n<p>El \u00faltimo en llegar fue, parad\u00f3jicamente, el se\u00f1or de la bombarda.<\/p>\n<p>Y fue que al alma y coraz\u00f3n de aquella idea, antes de encaminar sus pasos hacia el parque, le dio por volver a repetir primero y a prop\u00f3sito su desfile solitario de llegada y por eso apareci\u00f3 de nuevo, con su bombarda m\u00e1s relumbrosa que nunca, por los cerros del oriente, baj\u00f3 por la calle de las palmeras, salud\u00f3 con su sonrisa de incisivos de conejo a los parroquianos que permanec\u00edan en las puertas de sus casas, reacios a ir al encuentro con el lenguaje de los dioses, y bastaron su mirada t\u00edmida, y las facciones de su cara humilde, y su vocecilla de flauta, para convencer a muchos de que era conveniente bajar al parque y dejar en casa la monoton\u00eda esterilizadora de una vida rutinaria.<\/p>\n<p>Pero no fue eso lo que volc\u00f3 la ciudad entera sobre el parque, sino la realizaci\u00f3n del milagro. Fue aquella maravilla inefable la que removi\u00f3 los corazones endurecidos por la indiferencia y convirti\u00f3 aquella retreta en el espect\u00e1culo maravilloso que todos los cronistas del universo narrar\u00edan a lo largo de los siglos venideros cuando ya en toda la tierra solamente se hablara y se escribiera en esperanto.<\/p>\n<p>Porque cuando los m\u00fasicos, luego de los ca\u00f3ticos toques con los que cada uno se cercior\u00f3 de que su instrumento se encontraba en condiciones \u00f3ptimas, y guiados por la batuta del ya anciano ex director de la banda, un hombre salvado \u2014gracias a la fervorosas oraciones de su mujer a Santa Rita de Casia, patrona de las causas imposibles\u2014 de los oscuros socavones de un alcoholismo pronosticado por la ciencia como irreversible, dieron inicio a la primera pieza, una linda y pegajosa marcha olvidada hac\u00eda mucho tiempo en los anaqueles de la amnesia colectiva y titulada \u201cCoronel Bogey&#8221;, con cuyas notas hab\u00eda sido ambientado un filme memorable llamado &#8220;El puente sobre el r\u00edo Kwai&#8221;, he aqu\u00ed que empezaron a o\u00edrse, primero como una alucinaci\u00f3n auditiva \u2014una alucinaci\u00f3n que cada cual fue descartando a medida que le preguntaba a su vecino si estaba escuchando por casualidad lo mismo que el interrogador percib\u00eda con claridad inaudita y recib\u00eda la respuesta afirmativa acompa\u00f1ada por los rasgos faciales de la perplejidad y del asombro\u2014, y luego con claridad estremecedora, unos trinos melodiosos, s\u00ed, unos trinos como provenientes del cielo, unos trinos celestiales que fueron invadiendo poco a poco, pero con creciente intensidad, el ambiente de aquel parque atestado, de suerte que los asistentes a la retreta al principio y los m\u00fasicos tambi\u00e9n momentos despu\u00e9s, sin dar todav\u00eda cr\u00e9dito a lo que o\u00edan, empezaron a recorrer con la mirada los cielos azules del domingo, las frondas de los \u00e1rboles centenarios, el entorno todo de aquel lugar capturado por los deleites sobrenaturales del encantamiento colectivo, y fue entonces cuando descubrieron fascinados el milagro: una bandada de p\u00e1jaros comenzaba a llegar al parque, procedente de ninguna parte, y el firmamento impert\u00e9rrito, y los \u00e1rboles, y las torres, y las cuerdas, y los contornos de aquel lugar, se iban todos atiborrando de aves de diversos colores cuyos cantos melodiosos y gorjeos principiaban a extenderse con rapidez por la ciudad entera, de modo que apenas unos minutos despu\u00e9s ya era realidad la materializaci\u00f3n inexplicable de una portentosa maravilla.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed que la banda municipal, la revivida banda municipal, la banda absorta esta vez por la hermosura sin par de la desconcertante magia ornitol\u00f3gica, interpretaba aquella marcha retornada al presente por los m\u00fasicos recopilados gracias a la paciencia y la tozudez del se\u00f1or de la bombarda, pero aunque lo hac\u00eda sin apartarse del rigor de sus revividas partituras, s\u00ed arreciaba su toque con mayores br\u00edos, con un entusiasmo a\u00fan m\u00e1s acentuado que aquel que les pudiera insuflar su vocaci\u00f3n art\u00edstica, y lo que comenzaron a escuchar, entonces, aquellos o\u00eddos beneficiados por tal privilegio, fue la retreta m\u00e1s preciosa que o\u00eddo alguno haya podido percibir desde los or\u00edgenes del mundo.<\/p>\n<p>A medida que avanzaba la pieza, iban llegando m\u00e1s y m\u00e1s bandadas, y se hac\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s sonoro aquel cantar de fantas\u00eda. Arribaron al sitio, en un principio, dignos y meritorios exponentes del p\u00e1jaro diosted\u00e9, del p\u00e1jaro ara\u00f1ero, del p\u00e1jaro picamaderos o p\u00e1jaro carpintero, del p\u00e1jaro burro o rabihorcado, del colibr\u00ed, picaflor, chupaflor, p\u00e1jaro mosca o p\u00e1jaro resucitado, de la viuda del para\u00edso, del bengal\u00ed, del diamante colilargo, del paquic\u00e9falo de pecho dorado, del garrulo de mech\u00f3n blanco, de la muscicapa, del p\u00e1jaro azul, del toche, de la curruca, de la aguzanieves, pizpita, pizpitillo o pajarita de las nieves, del maluro, del p\u00e1jaro dorado, del zorzal o tordo, de la dronta, del gorri\u00f3n, del cardenal, del verder\u00f3n, del mirlo, del cucarachero, del p\u00e1jaro campana, del p\u00e1jaro chog\u00fc\u00ed, de la paloma torcaz, de la paloma guarumera, del herrerillo o herreruelo, del azulejo, de la paloma mensajera, de la calandria, del gorrioncillo pecho amarillo, del p\u00e1jaro espino, del jilguero o color\u00edn, del reyezuelo, de la alondra, de la t\u00e1ngara azul de cabeza amarilla, del gallito de roca, y de centenares de aves, muchas de las cuales nunca jam\u00e1s hab\u00edan cantado, pero lo hicieron ese d\u00eda, y con tal maestr\u00eda, que parec\u00eda como si sus ensayos sinf\u00f3nicos dataran de los tiempos anteriores al diluvio.<\/p>\n<p>Empero, cuando ya la marcha inaudita se o\u00eda en toda la plenitud de su sin igual hermosura, lleg\u00f3 el grueso de los canoros y redobl\u00f3 la maravilla del encantamiento. Por nubes, aparecieron, entonces, reyezuelos de Nueva Zelanda, sabaneros, herrerillos de cola larga, fringilinos, papamoscas, cornejas, orop\u00e9ndolas, tordos manchados, picagregas, pit-pits, cl\u00e1ngulas, alcaudones, abadejos, em\u00faes, comejejenes, muscarias del Viejo Mundo, gorriones de las rocas, monarcas, tanagras, lavanderas totochillas, vireos, fregadores, trepatroncos, vencejos de r\u00edo, cazazancudos, aves del para\u00edso, picazas galdones, mirlos del Nuevo Mundo, mirlos de agua, tejedores, p\u00e1jaros sol, ratonas, p\u00e1jaros lira, tilonorrincos, golondrinas, currucas de \u00c1frica, turpiales, zorzales culiblancos, cazaara\u00f1as, s\u00edtidos, picazas, p\u00e1jaros erizo, bulbules, codornices malv\u00eda, picagregas, p\u00e1jaros hormigueros, picoteadores crestados, horneros, cuervos, trepadores, pico espinas, pinzones Cardueline, p\u00e1jaros azote, herrerillos malv\u00eda, zapapicos, golondrinas de los bosques, r\u00e9gulos, muscarias, paros, picoteras, herrerillos, estorninos, currucas, sinsontes, tarabillas, picos murarios, petirrojos y reyezuelos bellos, y la marcha se prolong\u00f3 durante largos minutos, minutos que nadie deseaba que se agotaran, hasta que el director de la banda decidi\u00f3 cambiar de pieza.<\/p>\n<p>Nadie pudo explicarse la raz\u00f3n por la cual aquel acompa\u00f1amiento encantado mostr\u00f3 saberse a la perfecci\u00f3n todas las partituras del extenso repertorio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>____________<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una noche cualquiera, solo, sin avisar ni despedirse, se fue de la ciudad el se\u00f1or de la bombarda. Llevaba puesto su \u00fanico vestido, el mismo trajecito azul oscuro y la misma camisa blanca con cuello de pajarita de los conciertos de maravilla. La banda hab\u00eda tenido que disolverse por falta de apoyo gubernamental, pues las arcas exhaustas del erario no eran capaces de resistir ya la pesada carga de los saqueos impunes a que la somet\u00edan a diario los funcionarios corruptos, a quienes los jueces de la rep\u00fablica somet\u00edan a dilatados juicios y, en estricta aplicaci\u00f3n de unas normas alcahuetas, los enviaban, a una espera rigurosa de la condena, tras las paredes de sus lujosas mansiones, adquiridas con el sudor de una infeliz ciudadan\u00eda encadenada siempre a unos fardos impositivos de espanto.<\/p>\n<p>Julieta \u00c1lvarez fue una de las pocas personas que tuvo el coraje suficiente para escribirles a las insensibles autoridades p\u00fablicas una misiva en cuyas l\u00edneas, trazadas a mano con caligraf\u00eda impecable, protestaba con vehemencia por la inaudita actitud oficial asumida contra una agrupaci\u00f3n art\u00edstica que hab\u00eda sido capaz de romper los t\u00e9mpanos del tedio y sacudir a los habitantes de aquella ciudad inconmovible para que volvieran a vibrar los domingos por las tardes en los conciertos celestiales de su banda municipal resucitada. Le contest\u00f3 un opaco bur\u00f3crata de tercera por medio de una opaca carta burocr\u00e1tica de tercera en la que le daba unas opacas razones burocr\u00e1ticas de tercera con las cuales justificaba al ayuntamiento, a la prefectura, a la gobernaci\u00f3n, al cabildo, a la diputaci\u00f3n y, en fin, a toda la frondosa burocracia por no poder hacer ninguno de sus representantes absolutamente nada para evitar la cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Los p\u00e1jaros, contagiados tambi\u00e9n por el desaliento, asist\u00edan a las retretas cada vez en menor cantidad y cantaban cada vez con menos ganas, hasta que un d\u00eda cualquiera el \u00fanico que se hizo presente fue un viejo grajo, que prefiri\u00f3 quedarse callado, consciente como era de que el milagro musical hab\u00eda concluido y por su pico ya no brotar\u00edan m\u00e1s los aires de belleza sin igual que hab\u00edan emergido desde la primera retreta.<\/p>\n<p>Aquel viejo grajo resignado era consciente de que la asombrosa maravilla sonora de los otros d\u00edas estaba irremediablemente condenada \u2014y seguramente lo hab\u00eda estado desde el principio\u2014, a que ya nunca jam\u00e1s volver\u00eda a producirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-55634\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-704x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"931\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-704x1024.jpeg 704w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-206x300.jpeg 206w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-768x1117.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-1056x1536.jpeg 1056w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-1408x2048.jpeg 1408w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/dreamstime_xxl_65812319.jpg-scaled.jpeg 1760w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"https:\/\/www.youtube-nocookie.com\/embed\/LDi7j0x5mH8?controls=0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Pocos d\u00edas despu\u00e9s de su llegada a la ciudad, aquel peque\u00f1o e ignoto individuo que, silencioso, descendi\u00f3 por la calle de las palmeras cargando su bombarda, era ya un vecino m\u00e1s, apreciado por todos los que percib\u00edan en \u00e9l &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=37969\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=37969'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/www.facebook.com\/sharer\/sharer.php?u=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F37969\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssFacebookSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Twitter\" Title=\"Twitter\" class=\"heateorSssSharing heateorSssTwitterBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"http:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?text=Tierra%20de%20cigarras%20%28Novela.%202000.%20Cap%C3%ADtulo%20XXXI%29.%20%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez&url=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F37969\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssTwitterSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Whatsapp\" Title=\"Whatsapp\" class=\"heateorSssSharing heateorSssWhatsappBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/web.whatsapp.com\/send?text=Tierra%20de%20cigarras%20%28Novela.%202000.%20Cap%C3%ADtulo%20XXXI%29.%20%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F37969\")'><ss style=\"display:block\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssWhatsappSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Pinterest\" Title=\"Pinterest\" class=\"heateorSssSharing heateorSssPinterestBackground\" onclick=\"javascript:void( (function() {var e=document.createElement('script' );e.setAttribute('type','text\/javascript' );e.setAttribute('charset','UTF-8' );e.setAttribute('src','\/\/assets.pinterest.com\/js\/pinmarklet.js?r='+Math.random()*99999999);document.body.appendChild(e)})());\"><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssPinterestSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Google Gmail\" Title=\"Google Gmail\" class=\"heateorSssSharing heateorSssGoogleGmailBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/?ui=2&view=cm&fs=1&tf=1&su=Tierra%20de%20cigarras%20%28Novela.%202000.%20Cap%C3%ADtulo%20XXXI%29.%20%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez&body=Link:https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F37969\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssGoogleGmailSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" title=\"More\" alt=\"More\" class=\"heateorSssSharing heateorSssMoreBackground\" onclick=\"heateorSssMoreSharingPopup(this, 'https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F37969', 'Tierra%20de%20cigarras%20%28Novela.%202000.%20Cap%C3%ADtulo%20XXXI%29.%20%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez', '' )\" ><ss style=\"display:block\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssMoreSvg\"><\/ss><\/i><\/li><\/ul><div class=\"heateorSssClear\"><\/div><\/div><div class='heateorSssClear'><\/div>","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","footnotes":""},"categories":[68],"tags":[],"class_list":["post-37969","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-novela"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1FYrr-9Sp","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=37969"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37969\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55662,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37969\/revisions\/55662"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=37969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=37969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=37969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}