{"id":39454,"date":"2021-07-01T16:48:00","date_gmt":"2021-07-01T21:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/?p=39454"},"modified":"2025-02-16T09:08:12","modified_gmt":"2025-02-16T14:08:12","slug":"pedro-pablo-rivera-el-enfermero-poeta-cronica-capitulo-ii-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=39454","title":{"rendered":"PEDRO PABLO RIVERA, EL ENFERMERO POETA. (Cr\u00f3nica). (Cap\u00edtulo II). Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando apenas despuntaba la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50 y a\u00fan era un jovenzuelo de 16 a\u00f1os, Pedro Pablo Rivera comenz\u00f3 a trabajar en el entonces manicomio de Bucaramanga.<\/p>\n<p>El manicomio, tambi\u00e9n conocido como el hospital de locos, era un sombr\u00edo lugar a donde literalmente iban a descargar a los orates sus familiares, m\u00e1s para quit\u00e1rselos de encima, pues no hallaban qu\u00e9 hacer con  ellos, que en b\u00fasqueda de la remota recuperaci\u00f3n de su salud mental.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la municipalidad, para evitar tener que hacerse cargo de una sarta de locos sin familiares conocidos, llevaba a cabo redadas en calles y parques, con el apoyo de la polic\u00eda, para trasladar a toda esa c\u00e1fila de desdichados hacia un lejano sitio de la geograf\u00eda nacional, un sitio que quedaba por all\u00e1 por los lados de Bogot\u00e1, un sitio cuyo solo nombre ya era sin\u00f3nimo de demencia irrecuperable: Sibat\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si alguno de los reclusos mentales del hospital de orates escapaba, se daba inicio a su persecuci\u00f3n implacable y su retorno forzoso a las instalaciones de aquel hospital mental, donde era sometido, a modo de castigo represivo y de dura advertencia para que la fuga no volviera a repetirse, a los llamados electrochoques, choques el\u00e9ctricos, o simplemente choques, m\u00e9todo del cual se hablaba con horror y que pronto comenz\u00f3 a identificar a la Psiquiatr\u00eda como una oscura actividad m\u00e9dica cargada de brutalidad y a los hospitales psiqui\u00e1tricos, no como instituciones cient\u00edficas, sino como unas c\u00e1rceles tenebrosas en las que se aplicaban sistemas de represi\u00f3n inhumanos y sombr\u00edos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa identificaci\u00f3n no se daba tan solo, por supuesto, con relaci\u00f3n a aquel hospital estatal ubicado en los linderos de los barrios Alfonso L\u00f3pez y Campo Hermoso de la remota e ignota Bucaramanga, sino respecto de la actividad psiqui\u00e1trica y de los centros asistenciales de las dem\u00e1s latitudes del mundo. Esto hay que advertirlo, pues precisamente al iniciarse la d\u00e9cada siguiente, esto es, la que habr\u00eda de ser la contestataria d\u00e9cada de los a\u00f1os 60, nacer\u00eda un movimiento contracultural internacional llamado la Antipsiquiatr\u00eda, que le negar\u00eda de plano a aquella controvertida especialidad m\u00e9dica cualquier valor cient\u00edfico. Y en la siguiente d\u00e9cada, esto es, en la de los a\u00f1os 70, ese duro cuestionamiento a la Psiquiatr\u00eda alcanzar\u00eda su cl\u00edmax cuando irrumpiera en las carteleras cinematogr\u00e1ficas del continente y del orbe una pel\u00edcula basada en un libro titulado &#8220;Alguien vol\u00f3 sobre el nido del cuco&#8221;, filme que ser\u00eda conocido como &#8220;Atrapado sin salida&#8221; y el cual ir\u00eda a catapultar a la fama a un joven y talentoso actor norteamericano llamado Jack Nicholson al ser galardonado, a ra\u00edz de su magistral actuaci\u00f3n en aquella producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, con el Premio Oscar al Mejor Actor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que nadie sab\u00eda, ni en las dem\u00e1s latitudes del orbe, ni en la a\u00fan peque\u00f1a y apacible Bucaramanga, era que un joven y sencillo enfermero, alto y flaco, pero de personalidad f\u00e9rrea cuando de defender su sentido humanitario de la vida se trataba, ya hab\u00eda empezado a oponerse, desde su modesta condici\u00f3n subalterna, a que los choques el\u00e9ctricos fueran asociados a cualquier idea de castigo y hab\u00eda iniciado una lucha decidida para que al enfermo mental se le tratara con respeto.<\/p>\n<p>El nuevo m\u00e9dico del hospital, doctor Rodolfo Rey Nuncira, visiblemente molesto, abordar\u00eda a sus colegas Luis Jes\u00fas Rodr\u00edguez Reyes \u2014un joven y brillante psiquiatra que hab\u00eda llegado a Bucaramanga procedente de su natal Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, y quien era egresado de la Universidad del Valle\u2014 y Roberto Serpa Fl\u00f3rez, un respetado psiquiatra santandereano que habr\u00eda de ser distinguido con su nombramiento como decano de Medicina de la universidad local, en momentos en que ambos galenos abandonaban las instalaciones del hospital de pacientes mentales, para preguntarles c\u00f3mo les parec\u00eda que ahora no eran los m\u00e9dicos los que formulaban, sino los enfermeros, mientras les exhib\u00eda una hoja con los procedimientos que el ya por entonces enfermero jefe Pedro Pablo Rivera estaba aplicando en la instituci\u00f3n de cuyo manejo parcial acababa de hacerse cargo.<\/p>\n<p>Los dos prestantes profesionales de la salud mental, a bordo del autom\u00f3vil detenido, revisaron con total tranquilidad el contenido de la hoja, se la regresaron al inconforme facultativo y quien habl\u00f3, mientras el otro asent\u00eda, fue el doctor Rodr\u00edguez:<\/p>\n<p>&#8220;Mira, Rodolfo \u2014le dijo\u2014-, Pedro est\u00e1 haciendo aqu\u00ed un excelente trabajo y goza de todo nuestro respaldo. T\u00fa sabes que estos procedimientos son los correctos. Por el bien del hospital, colab\u00f3rale.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, en efecto, no solo por el sorprendente pedido de sus colegas, sino por lo que empez\u00f3 a observar \u00e9l mismo, el nuevo m\u00e9dico del hospital San Camilo comenzar\u00eda a mostrar hacia aquel enfermero un especial aprecio.<\/p>\n<p>El mismo especial aprecio que empez\u00f3 muy pronto a notar que le ten\u00edan los pacientes \u2014particularmente aquellos por quienes los domingos no iba a preguntar nadie\u2014 y las personas todas que laboraban en aquella estigmatizada entidad oficial de salud.<\/p>\n<p>Una de esas personas se llamaba David Capacho.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>David Capacho era el banquero de San Camilo. A \u00e9l acud\u00edan los empleados del centro hospitalario para que los sacara de apuros econ\u00f3micos \u2014no precisamente ex\u00f3ticos\u2014 y \u00e9l llevaba sus propios libros de contabilidad, con las correspondientes columnas del debe, el haber y el saldo escritas a mano, y una estrictez rigurosa en cuanto a la puntualidad que exig\u00eda de sus deudores. Termin\u00f3 no solo hasta haci\u00e9ndole un pr\u00e9stamo a un m\u00e9dico del hospital para que pudiese irse para Cali a especializarse en Psiquiatr\u00eda, posgrado que habr\u00eda de permitirle regresar como director, sino viviendo de inquilino del enfermero jefe. La noche en que lo conoc\u00ed se me hizo tan parecido f\u00edsicamente a su arrendador, que tuve la convicci\u00f3n errada de que ambos eran hermanos.<\/p>\n<p>Hasta que cualquier d\u00eda, el banquero de San Camilo se cans\u00f3 de hacer cuentas aritm\u00e9ticas, de cobrar intereses, de expedir recibos y de contar y guardar el dinero en efectivo producto de sus ganancias de prestamista.<\/p>\n<p>Pedro Pablo Rivera no mencion\u00f3 su nombre, sino su apellido para darme la noticia:<\/p>\n<p>\u2014Muri\u00f3 Capacho\u2014, me dijo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38787\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO.png 360w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/FOTO-PEDRO-169x300.png 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una noche cualquiera, el ex marino enfermero de la Armada Nacional en Puerto Leticia, Amazonas, sentado frente a su vieja m\u00e1quina de escribir, pens\u00f3 en la quim\u00e9rica posibilidad de que en su pa\u00eds fuese viable alg\u00fan d\u00eda la pacificaci\u00f3n de los esp\u00edritus. Entonces, compuso un poema al que titul\u00f3 &#8220;Anhelo&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/PAISAJE-CAMPESINO-Alonzo-Morales.jpg\" alt=\"\" title=\"PAISAJE CAMPESINO Alonzo Morales\" width=\"928\" height=\"768\" class=\"aligncenter size-full wp-image-14190\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/PAISAJE-CAMPESINO-Alonzo-Morales.jpg 928w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/PAISAJE-CAMPESINO-Alonzo-Morales-300x248.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 928px) 100vw, 928px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Anhelo<\/strong><\/p>\n<p>Por <strong>Pedro Pablo Rivera<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con cu\u00e1nto amor quisiera que llegara<br \/>\na nuestra Patria la anhelada paz,<br \/>\nque en ciudades y campos se callara<br \/>\nel ruido de metrallas&#8230;y algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Vivir en armon\u00eda en esta tierra,<br \/>\nque de prodigios la llen\u00f3 el Creador;<br \/>\ncerrar las cicatrices de la guerra<br \/>\ncon bondades, ternura y gran amor.<\/p>\n<p>Si acaso todos somos responsables<br \/>\nde esta cruenta violencia sin raz\u00f3n,<br \/>\ndebemos buscar muy hermanables<br \/>\nla paz tan anhelada en la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>No derramar m\u00e1s sangre en nuestro suelo,<br \/>\nno llenar nuestros campos de pobreza;<br \/>\nsi a todos nos cobija un mismo cielo,<br \/>\ndebemos compartir la misma mesa.<\/p>\n<p>Oh, mi Dios infinito de los cielos,<br \/>\nt\u00fa que todo lo puedes con amor:<br \/>\npermitid a tus hijos los anhelos<br \/>\nde una Patria sin llantos ni dolor.<\/p>\n<p>Que nuestro amado pueblo colombiano,<br \/>\nsin odios ni rencores pueda verte,<br \/>\ny en fuerte abrazo y apret\u00f3n de manos,<br \/>\npara siempre volvamos a tenerte.<\/p>\n<p>_______<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00d3leo: ALONZO MORALES \/ Paisaje campesino<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Cuando apenas despuntaba la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50 y a\u00fan era un jovenzuelo de 16 a\u00f1os, Pedro Pablo Rivera comenz\u00f3 a trabajar en el entonces manicomio de Bucaramanga. 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