{"id":49777,"date":"2025-01-07T15:40:57","date_gmt":"2025-01-07T20:40:57","guid":{"rendered":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=49777"},"modified":"2025-01-07T21:12:06","modified_gmt":"2025-01-08T02:12:06","slug":"la-serenata-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=49777","title":{"rendered":"LA SERENATA. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-49785\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA-.jpeg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA-.jpeg 450w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA--300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No fue amor a primera vista porque ya hab\u00edan cursado juntos un semestre de su carrera de Oceanograf\u00eda y Ciencias del Mar y jam\u00e1s se le pas\u00f3 por la mente flirtearla. La trataba siempre con aprecio sincero, pero nada indicaba que en alg\u00fan momento se le fuese a ocurrir intentar siquiera una leve aproximaci\u00f3n sentimental a esa compa\u00f1era de estatura espigada, cabellos cortos y exuberante simpat\u00eda que inclusive estuvo en su casa varias veces compartiendo con \u00e9l tardes enteras, dentro de un enjambre de libros prestados en la biblioteca universitaria y tintos preparados por \u00e9l mismo en la vieja cocina de petr\u00f3leo, sin que hubiesen hablado de nada que no fueran los rigurosos temas de estudio, los viajes ex\u00f3ticos de un comandante franc\u00e9s hacia la Atl\u00e1ntida o la sosera del \u00faltimo reinado de belleza celebrado en el caribe.<\/p>\n<p>Su f\u00edsico se le asemejaba al de la hermana de una ni\u00f1a de la cual estuvo prendado en sus pret\u00e9ritos tiempos de cantor frustrado y quien formaba parte a la saz\u00f3n de una banda de m\u00fasica moderna creada por \u00e9l, y que \u00e9l se negaba, en medio de la adversidad, a permitir que desapareciera. El cabello corto en las mujeres lo hab\u00eda seducido desde aquel tiempo remoto, no s\u00f3lo por la creciente simpat\u00eda que empez\u00f3 a profesar por su cu\u00f1ada, con \u00e9l mucho m\u00e1s afable que su d\u00edscola enamorada, sino porque tal corte fue la moda en la d\u00e9cada que le sirvi\u00f3 de marco hist\u00f3rico para el inicio de sus contactos con la vida por fuera de su casa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n desde entonces se dedic\u00f3 a cultivar la m\u00fasica rom\u00e1ntica, no obstante la pronta disoluci\u00f3n que sufri\u00f3 su grupo, debilitado por la inevitable partida del pianista en busca de mejores horizontes, el matrimonio de su corista estrella con un sujeto bastante mayor que ella y cuyos gustos musicales ol\u00edan desde lejos a desenga\u00f1o, aguardiente y naftalina, y el retiro forzoso del guitarrista, quien hubo de vender el instrumento para satisfacer las exigencias de la adusta pagadora de su colegio quien, exhibiendo los colmillos m\u00e1s afilados que nunca y, m\u00e1s que nunca, asust\u00e1ndolo con su siniestra sonrisa de Dr\u00e1cula, le advirti\u00f3 que si no pagaba de inmediato los costos inherentes a la matr\u00edcula era mejor que recogiera las hilachas de sus sue\u00f1os obstinados en obtener el t\u00edtulo de bachiller en filosof\u00eda y letras, y se marchara para cualquier parte del mundo en busca de un establecimiento educativo sostenido por la filantrop\u00eda.<\/p>\n<p>Dar una serenata no era para \u00e9l, desde entonces, nada parecido a la rareza. Por el contrario, en sus recientes a\u00f1os del bachillerato superior, en los cuales se convirti\u00f3 en visitante perpetuo del sal\u00f3n de m\u00fasica, donde un anciano profesor de gafas gruesas y u\u00f1as largas, que se quedaba dormido, y a\u00fan dormido segu\u00eda tocando el tiple, le daba la bienvenida con una sonrisa anchurosa de satisfacci\u00f3n, pues estaba convencido, y as\u00ed se lo hizo saber varias veces, de que \u00e9l constitu\u00eda la \u00faltima esperanza del agonizante folclor de las monta\u00f1as, fueron incontables las oportunidades en que lo vieron parado frente a casas amigas despertando a sus moradores con la sinceridad de sus arpegios. De ah\u00ed que nadie se sorprendi\u00f3 cuando dijo, conspirando debido a la emoci\u00f3n contra la exquisitez en la pronunciaci\u00f3n de las palabras, que preparaba una serenata inolvidable para celebrar el cumplea\u00f1os de una de sus camaradas m\u00e1s queridas en el cotidiano mundo de las butacas universitarias. En cambio, s\u00ed terminar\u00edan sorprendidos todos cuando asistieron al primer ensayo y comprobaron que no ser\u00eda una serenata cualquiera la que dar\u00eda, pues as\u00ed lo denotaban las dimensiones del piano, la magnificencia del violonchelo, el grandor del saxof\u00f3n bar\u00edtono, el brillo del saxof\u00f3n soprano, la gravedad del contrabajo y la presencia estelar de las guitarras. \u00abMe traje una chisga\u00bb, dijo para minimizar la extravagancia de la orquesta en un ambiente marino y en un modesto estudiante que todav\u00eda montaba en autob\u00fas urbano las pocas veces en que no recorr\u00eda caminando el trayecto entre la universidad y su casa. Guard\u00f3 silencio acerca de qui\u00e9nes eran los int\u00e9rpretes y del origen de los instrumentos. Se trataba de antiguos y leales amigos del interior que no repararon en la distancia que deb\u00edan cubrir, trepados en un cami\u00f3n de carga, para respaldarlo en la ejecuci\u00f3n de su locura, ni se arredraron frente a las dificultades enormes que les ofreci\u00f3 la tarea tit\u00e1nica de conseguir prestado cuanto necesitaban para poder armar el conjunto y conducirlo hasta su forzoso lugar de destino.<\/p>\n<p>Ensayaron la serenata como si se tratara de un concierto de gala en el principal teatro de la g\u00e9lida y distante capital de la rep\u00fablica, de donde proven\u00edan los m\u00fasicos, y comprometi\u00f3 sus escasos ahorros, y los diversos pr\u00e9stamos que obtuvo, en el hospedaje y la manutenci\u00f3n de los mismos, sin parar mientes por un instante acerca de la absurdidad de su proyecto.<\/p>\n<p>El repertorio seleccionado a la postre por unanimidad comprend\u00eda un vals vien\u00e9s, un bolero centroamericano, una balada de la \u00e9poca, un bambuco nacional y una tierna canci\u00f3n de amor con ritmos fusionados, compuesta por \u00e9l para la ocasi\u00f3n, y si no encerraba m\u00e1s piezas no era por falta de ganas de su parte en incluirlas, sino porque le explicaron los mismos m\u00fasicos, logrando convencerlo, que un n\u00famero superior de canciones podr\u00eda ser malinterpretado, si no por la destinataria de sus requiebros, ni por sus seres queridos residentes en la misma casa, s\u00ed por el restante e ignoto vecindario.<\/p>\n<p>El d\u00eda del cumplea\u00f1os cay\u00f3 en s\u00e1bado y, por tal motivo, s\u00f3lo estuvieron en clases durante dos horas de la ma\u00f1ana, tiempo en el cual apenas se le aproxim\u00f3 para felicitarla. Ni siquiera le dio la mano, porque ambas las ten\u00eda heladas, y fue ella la que hubo de acerc\u00e1rsele para estamparle un beso en la mejilla. Pens\u00f3 preguntarle si esa noche se encontrar\u00eda en casa, pero le pareci\u00f3 il\u00f3gica la pregunta por la logicidad de la respuesta.<\/p>\n<p>A la hora convenida, los solidarios y pacientes m\u00fasicos estuvieron en su casa, o mejor, en la casa donde \u00e9l era hu\u00e9sped de una peque\u00f1a habitaci\u00f3n sin ventanas, y all\u00ed, en el inmenso patio central rodeado de helechos y u\u00f1as de danta, alumbrados por el reflector de las bombillas y refrescados por las locas brisas de diciembre, cumplieron el \u00faltimo ensayo, que tanto a \u00e9l como a todos los dem\u00e1s les pareci\u00f3 emocionantemente satisfactorio. \u00c9l hab\u00eda conseguido unas cervezas importadas, ex\u00f3ticas en ese tiempo y populares poco despu\u00e9s por obra y gracia del contrabando impune, y le bast\u00f3 una sola de ellas para sentir que esa era la noche m\u00e1s feliz de su existencia.<\/p>\n<p>Llegaron al lugar un poco antes de la medianoche, a bordo de una camioneta alquilada por \u00e9l para el transporte de los instrumentos, cuando el barrio entero ya dorm\u00eda, excepto un mast\u00edn que se asom\u00f3 a la reja de la casa vecina y les exterioriz\u00f3 su antipat\u00eda con unos cuantos ladridos profundos y chocantes.<\/p>\n<p>La serenata comenz\u00f3 puntual, seg\u00fan lo planeado, y s\u00f3lo estuvo alterada, aparte de la inoportunidad del perro hostil, por la ruptura imprevista de la cuarta cuerda de una de las guitarras, que retras\u00f3 el comienzo de la tercera canci\u00f3n mientras era cambiada.<\/p>\n<p>Cuando comenz\u00f3 la quinta interpretaci\u00f3n, adentro prendieron una de las luces en se\u00f1al de agradecimiento. La emoci\u00f3n lleg\u00f3 a su cl\u00edmax en esa \u00faltima pieza. Todos estaban repitiendo con entusiasmo los estribillos del coro y \u00e9l ya sent\u00eda lograda su conquista, ya se imaginaba a la muchacha saliendo de la casa con los ojos anegados en llanto, estamp\u00e1ndole, no el l\u00e1nguido beso de la ma\u00f1ana, sino uno apasionado que no le dejara la m\u00e1s m\u00ednima duda de su entrega; tambi\u00e9n fantaseaba con que muy pronto la estar\u00eda tomando de la mano y confes\u00e1ndole cu\u00e1nto sent\u00eda que la amaba, y con que ella lo aceptar\u00eda de inmediato. Entonces un campero lleg\u00f3 y se parque\u00f3 frente a la casa, sin apagar las luces ni el motor. \u00c9l sinti\u00f3 que lo llamaban desde el veh\u00edculo y volvi\u00f3 la mirada hacia all\u00e1. A pesar de la oscuridad, observ\u00f3 que era ella. Ven\u00eda como \u00fanica pasajera del automotor. No detall\u00f3 a su conductor, pero ni falta le hizo para deducir que se trataba de un hombre porque la agitaci\u00f3n del coraz\u00f3n y la ira que le inund\u00f3 el esp\u00edritu lo alertaron acerca de su fracaso. Ella, de todos modos, descendi\u00f3 y se dirigi\u00f3 hacia \u00e9l sonriente. Cuando lleg\u00f3 hasta \u00e9l le dio un beso en la mejilla. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 m\u00fasica m\u00e1s linda!\u2013le dijo sin dejar de sonre\u00edr \u2013. Tendr\u00e1s que repetirla. Era para m\u00ed y yo no la escuch\u00e9\u00bb. Sinti\u00f3 que abrieron la puerta cuando a\u00fan la canci\u00f3n no finalizaba y le pareci\u00f3 que todas las luces de la casa y del barrio entero se encendieron al tiempo. La pieza termin\u00f3, pero \u00e9l no se dio cuenta en qu\u00e9 momento.<\/p>\n<p>Fue ah\u00ed cuando decidi\u00f3 lo \u00fanico que la dignidad le indicaba que deb\u00eda decidir.<\/p>\n<p>\u00abLo siento\u2013le dijo\u2013 No podemos repetirla. No podemos demorarnos. Tenemos otro compromiso\u00bb.<\/p>\n<p>Por fortuna, nadie pens\u00f3 siquiera en rectificarlo. Sus amigos comenzaron a subir los instrumentos a la camioneta parqueada, mientras ella insist\u00eda en que se quedaran y \u00e9l reiteraba que no se quedar\u00edan.<\/p>\n<p>El lunes siguiente, a\u00fan agobiado por la verg\u00fcenza con que despidi\u00f3 a los viajantes el d\u00eda anterior, dud\u00f3 de veras en ir a la universidad. Al final fue, pero ya ten\u00eda claro que eludir\u00eda cualquier referencia sobre el tema. Y as\u00ed lo hizo. Fue ella misma quien trat\u00f3 de hablarle sobre el punto, pero \u00e9l desvi\u00f3 la charla con diplomacia hacia otros asuntos, todos ellos acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>\u00c9l, finalmente, no prosigui\u00f3 estudiando en esa universidad y retorn\u00f3 a la capital sin despedirse de nadie.<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, se encontraron por casualidad en un parque de diversiones del occidente del pa\u00eds, cuando cada uno ya ten\u00eda su vida definida desde hac\u00eda tiempo. \u00c9l no tuvo chance de esquivar el comentario esta vez, porque lo tom\u00f3 con la boca llena de helado.<\/p>\n<p>\u00abFue una l\u00e1stima que no hubieran podido repetirla\u2013le dijo acerca de la ya remota serenata\u2013. Mi hermano se sinti\u00f3 culpable de que yo no la hubiera o\u00eddo porque fue de \u00e9l la idea de llevarme al cine y despu\u00e9s a comer. El pobre no hallaba qu\u00e9 hacer esa noche. Hasta pens\u00f3 bajarse del campero y pedirte el favor de que la repitieras. Pero le dio verg\u00fcenza hacerlo, porque no te conoc\u00eda. Despu\u00e9s me confes\u00f3 que se sent\u00eda muy apenado porque ni siquiera se le ocurri\u00f3 apagar el motor. Mi familia, en todo caso, me dijo que era la serenata m\u00e1s bella que hab\u00edan escuchado. No sabes cu\u00e1nto te agradec\u00ed ese detalle tan hermoso. Tampoco te imaginas cu\u00e1nto te he recordado desde entonces\u00bb.<\/p>\n<p>Domingo 13 de agosto de 2006<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-49785\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA-.jpeg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA-.jpeg 450w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/NOCHE-DE-LUNA--300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong>: &#8220;LA SERENATA&#8221; es uno de los seis relatos que conforman el libro de cuentos de su autor titulado &#8220;LA EMBOSCADA&#8221; (2009) y se basa en hechos reales aunque complementados con su propia fantas\u00eda literaria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* <a href=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Copyright-\u00a9-Derechos-de-autor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-thumbnail wp-image-28792\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Copyright-\u00a9-Derechos-de-autor-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Copyright-\u00a9-Derechos-de-autor-150x150.jpg 150w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Copyright-\u00a9-Derechos-de-autor-300x300.jpg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Copyright-\u00a9-Derechos-de-autor.jpg 730w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a> <strong>Derechos Reservados de Autor<\/strong>. 2009<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-49450\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-699x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"938\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-699x1024.jpg 699w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-205x300.jpg 205w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-768x1125.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-1048x1536.jpg 1048w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1-1398x2048.jpg 1398w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-1.jpg 1723w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-49451\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-699x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"938\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-699x1024.jpg 699w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-205x300.jpg 205w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-768x1125.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-1048x1536.jpg 1048w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2-1398x2048.jpg 1398w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/la-emboscada-parte-2.jpg 1723w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; No fue amor a primera vista porque ya hab\u00edan cursado juntos un semestre de su carrera de Oceanograf\u00eda y Ciencias del Mar y jam\u00e1s se le pas\u00f3 por la mente flirtearla. La trataba siempre con aprecio sincero, pero nada &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=49777\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=49777'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing heateorSssFacebookBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/www.facebook.com\/sharer\/sharer.php?u=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F49777\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssFacebookSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Twitter\" Title=\"Twitter\" class=\"heateorSssSharing heateorSssTwitterBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"http:\/\/twitter.com\/intent\/tweet?text=LA%20SERENATA.%20Por%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez&url=https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F49777\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssTwitterSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Whatsapp\" Title=\"Whatsapp\" class=\"heateorSssSharing heateorSssWhatsappBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/web.whatsapp.com\/send?text=LA%20SERENATA.%20Por%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F49777\")'><ss style=\"display:block\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssWhatsappSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Pinterest\" Title=\"Pinterest\" class=\"heateorSssSharing heateorSssPinterestBackground\" onclick=\"javascript:void( (function() {var e=document.createElement('script' );e.setAttribute('type','text\/javascript' );e.setAttribute('charset','UTF-8' );e.setAttribute('src','\/\/assets.pinterest.com\/js\/pinmarklet.js?r='+Math.random()*99999999);document.body.appendChild(e)})());\"><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssPinterestSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Google Gmail\" Title=\"Google Gmail\" class=\"heateorSssSharing heateorSssGoogleGmailBackground\" onclick='heateorSssPopup(\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/?ui=2&view=cm&fs=1&tf=1&su=LA%20SERENATA.%20Por%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez&body=Link:https%3A%2F%2Foscarhumbertogomez.com%2Findex.php%3Frest_route%3D%252Fwp%252Fv2%252Fposts%252F49777\")'><ss style=\"display:block;border-radius:999px;\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssGoogleGmailSvg\"><\/ss><\/i><\/li><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" title=\"More\" alt=\"More\" class=\"heateorSssSharing heateorSssMoreBackground\" onclick=\"heateorSssMoreSharingPopup(this, 'https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fposts%2F49777', 'LA%20SERENATA.%20Por%20%C3%93scar%20Humberto%20G%C3%B3mez%20G%C3%B3mez', '' )\" ><ss style=\"display:block\" class=\"heateorSssSharingSvg heateorSssMoreSvg\"><\/ss><\/i><\/li><\/ul><div class=\"heateorSssClear\"><\/div><\/div><div class='heateorSssClear'><\/div>","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":"","footnotes":""},"categories":[67],"tags":[],"class_list":["post-49777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuento"],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p1FYrr-cWR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=49777"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49777\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":49789,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49777\/revisions\/49789"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=49777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=49777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=49777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}