{"id":54266,"date":"2025-08-07T10:53:04","date_gmt":"2025-08-07T15:53:04","guid":{"rendered":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=54266"},"modified":"2025-08-07T17:02:00","modified_gmt":"2025-08-07T22:02:00","slug":"batalla-de-boyaca-7-de-agosto-de-1819-muere-el-padre-miguel-ignacio-diaz-sandoval-patriota-y-martir-anonimo-de-la-independencia-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=54266","title":{"rendered":"Batalla de Boyac\u00e1. 7 de agosto de 1819. EL PADRE MIGUEL. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-54275\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/bandera.jpeg\" alt=\"\" width=\"828\" height=\"622\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/bandera.jpeg 828w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/bandera-300x225.jpeg 300w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/bandera-768x577.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 828px) 100vw, 828px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p>Es 7 de agosto de 1819. Acaba de ver que el capit\u00e1n de la Legi\u00f3n Brit\u00e1nica Juan Johnston ha ca\u00eddo al suelo ba\u00f1ado en sangre. Lo acaba de alcanzar el fuego enemigo. Entonces, decidido a cumplir su misi\u00f3n sacerdotal, opta por dirigirse hacia \u00e9l en medio del fragor de aquel terrible combate. <\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p>El r\u00edo Teatinos contin\u00faa impert\u00e9rrito su curso y el g\u00e9lido fr\u00edo de ese lugar solamente es calentado por la lucha. Patriotas independentistas y militares espa\u00f1oles se han trenzado alrededor de \u00e9l en la batalla que habr\u00e1 de definir la suerte de un pueblo. De un pueblo que unos a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda cre\u00eddo que la libertad era solamente cuesti\u00f3n de actas y declaraciones, pero que hab\u00eda aprendido con sangre y terror que eso no era suficiente porque los imperios se niegan a aceptar que los pueblos sometidos por ellos decidan ser libres.<\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p>Corre unos cuantos metros. Calcula que en tan solo unos instantes llegar\u00e1 hasta el guerrero ca\u00eddo y le podr\u00e1 brindar su auxilio espiritual. Finalmente, esa es su misi\u00f3n como capell\u00e1n que es de la divisi\u00f3n de vanguardia del Ej\u00e9rcito Libertador \u2014 es decir, de los que van adelante \u2014 divisi\u00f3n que comanda el general Francisco de Paula Santander. En esa tarea ha celebrado la santa misa, en esa tarea ha confesado a sus feligreses, en esa tarea les ha repartido la comuni\u00f3n, en esa tarea los ha casado, en esa tarea, en fin, les ha hablado de Dios, de la venida de su Hijo a la tierra, de los evangelios, de las ep\u00edstolas, de los ap\u00f3stoles, de todo aquel mundo maravilloso de creencias y oraciones, de fe y de esperanza que le han permitido erigirse como la figura que representa a la Iglesia dentro de aquellas tropas que por momentos parecen una milicia de menesterosos. <\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p>Esos humildes soldados de los que es gu\u00eda espiritual han atravesado, en las m\u00e1s dif\u00edciles condiciones, por entre el calor abrasador de los llanos inundados por la lluvia y el fr\u00edo sempiterno y congelador del p\u00e1ramo de Pisba, la ruta que los conducir\u00e1 a la capital, de donde esperan desalojar a los dominadores de su pa\u00eds y del continente. Atr\u00e1s han dejado a sus compa\u00f1eros muertos y han tenido que cargar en guando a los heridos, han aguantado el hambre, y han soportado la sed, y han padecido en silencio todas las penalidades porque sue\u00f1an con el triunfo definitivo, y la erradicaci\u00f3n del poder\u00edo espa\u00f1ol, y la conformaci\u00f3n de otra patria donde brille, por fin, la justicia y la libertad para ellos y para todos los hijos de este rinc\u00f3n del suelo americano.<\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p> Ya est\u00e1 cerca del sitio donde el cuerpo del capit\u00e1n Johnston yace desangr\u00e1ndose; est\u00e1 a solo unos cuantos pasos de \u00e9l y ya empieza a preparar los santos \u00f3leos para administr\u00e1rselos de verlo necesario y ayudarlo as\u00ed en su viaje hacia lo desconocido. Se los administrar\u00e1, como ha tenido que hacerlo con otros, si las heridas que acaba de sufrir, por su evidente gravedad, le hacen temer que seguramente lo privar\u00e1n de la vida, as\u00ed como han privado de ese don a muchos otros muchos de sus valerosos feligreses a lo largo del duro camino recorrido por el ej\u00e9rcito hasta ah\u00ed, atravesando el fr\u00edo devastador del inh\u00f3spito paisaje paramero, y as\u00ed como han privado ya de ese mismo don a varios de los que combaten en aquella dura refriega sobre el r\u00edo que los espa\u00f1oles llaman Teatinos y los nativos llaman Boyac\u00e1. Si observa que el herido est\u00e1 en condiciones de hablar, lo exhortar\u00e1 a confesarse y le dar\u00e1 la absoluci\u00f3n. Si no est\u00e1 tan grave como para llegar a esos extremos, lo auxiliar\u00e1 en todo caso d\u00e1ndole consuelo y fortaleza en esos momentos dif\u00edciles mientras llegan a ayudarlo en lo que corporalmente se pueda. <\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\n<p>El fuego no da tregua. Solo han transcurrido segundos desde que el padre capell\u00e1n ha visto caer al capit\u00e1n extranjero que combate dentro de las filas patriotas y ya est\u00e1 cerca del sitio donde se encuentra; est\u00e1 a solo unos cuantos pasos de \u00e9l, un poco m\u00e1s y ya podr\u00e1 empezar su faena espiritual.<\/p>\n\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><!-- \/wp:post-content --><br> Ya est\u00e1 pr\u00e1cticamente sobre el cuerpo ensangrentado del militar que grita de dolor. Pero, entonces, s\u00fabitamente sus o\u00eddos son aturdidos por un estruendo indescriptible que sobresale por entre los disparos de los rifles, y por entre los gritos, y por entre las \u00f3rdenes, y por entre los relinchos, y de s\u00fabito el valeroso sacerdote deja de sentir lo que apenas unos segundos antes sent\u00eda, y deja de ver lo que apenas unos segundos antes ve\u00eda, y deja de escuchar lo que apenas unos segundos antes escuchaba, y ya el cuerpo tendido del capit\u00e1n Juan Johnston se le desaparece del mundo y una oscuridad absoluta le sustituye abruptamente las im\u00e1genes multicolores de los uniformes \u2014de los lujosos y de los tristes\u2014, y un silencio absoluto le reemplaza el bufar de los caballos, y el rumor del r\u00edo que trataba en vano de no dejarse apagar por el estruendo avasallador de la violencia no se oye m\u00e1s, ni se oyen los ayes lastimeros, ni los gritos desgarrados, y todo el horror que apenas segundos antes estaba presenciando deja de existir ante sus ojos abiertos que ya no miran.<\/p>\n<p>En el parte oficial que de la batalla rendir\u00e1 el jefe de estado mayor del ej\u00e9rcito patriota, el general venezolano Carlos Soublette, solo se mencionar\u00e1 su nombre, su cargo y su muerte.<\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<p>En aquel documento militar se leer\u00e1 lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cNuestra p\u00e9rdida ha consistido en trece muertos y cincuenta y tres heridos. Entre los primeros el teniente de caballer\u00eda N. P\u00e9rez <strong>y el reverendo padre fray Miguel D\u00edaz, capell\u00e1n de vanguardia<\/strong>; y entre los segundos el sargento mayor Jos\u00e9 Rafael de las Heras, el capit\u00e1n Johnson y el teniente Rivero\u201d. [Carlos Soublette, Jefe de Estado Mayor del Ej\u00e9rcito Libertador, Venta Quemada (sic), 8 de agosto de 1819. Citado por Daniel Florencio O\u00b4Leary, <em>Bol\u00edvar and the war of Independence<\/em>. Memorias del general Daniel F. O\u00b4Leary. La batalla y el parte de victoria. En: <em>Reportaje de la Historia de Colombia. 158 documentos y relatos de testigos presenciales sobre hechos ocurridos en 5 siglos<\/em>.<em> Del Descubrimiento a la Era Republicana<\/em>. Selecci\u00f3n y presentaci\u00f3n de textos: Jorge Orlando Melo. Asistente de investigaci\u00f3n: Alonso Valencia Llano. Planeta Colombiana Editorial. Bogot\u00e1. 1989, p. 345].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VIII<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, el autor de aquel informe habr\u00e1 de ser el presidente de la Rep\u00fablica de Venezuela, el comandante de la divisi\u00f3n de vanguardia habr\u00e1 de ser el presidente de la Rep\u00fablica de la Nueva Granada, y el comandante de todo el ej\u00e9rcito libertador habr\u00e1 de ser el presidente de lo que los historiadores llamar\u00e1n la Gran Colombia.&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que en cambio habr\u00e1 de saberse de \u00e9l, del &#8220;reverendo padre fray Miguel D\u00edaz, capell\u00e1n de vanguardia&#8221;, despu\u00e9s de aquel parte militar, donde apenas s\u00ed se le menciona, no ser\u00e1 sino una conjugaci\u00f3n de errores como el de confundirlo con otro capell\u00e1n patriota, fray Ignacio Mari\u00f1o, quien no morir\u00e1 en batalla alguna, sino que partir\u00e1 del mundo de muerte natural el 25 de junio de 1825 en Duitama, cuando ya la libertad, que el padre Miguel no alcanz\u00f3 a disfrutar, sea una realidad.<\/p>\n<p>De hecho, el mismo parte militar del jefe de estado mayor hablar\u00e1 del capit\u00e1n &#8220;Johnson&#8221;, pero en la relaci\u00f3n de los militares que conformaron la Legi\u00f3n Brit\u00e1nica no aparecer\u00e1 ninguno con ese apellido; el que figurar\u00e1 ser\u00e1 el capit\u00e1n Johnston, de quien se dar\u00e1 a conocer que fue herido en la batalla de Boyac\u00e1, por lo cual se concluir\u00e1 que el informe de la batalla qued\u00f3 con un error.<\/p>\n<p>De \u00e9l, del &#8220;reverendo padre fray Miguel D\u00edaz, capell\u00e1n de vanguardia&#8221;, tampoco habr\u00e1 retrato alguno colgando de alguna academia de historia, o de alg\u00fan sal\u00f3n del Estado, o de alg\u00fan museo. Ni siquiera habr\u00e1 una descripci\u00f3n aproximada de su rostro como para que alg\u00fan artista lo pinte despu\u00e9s y evite as\u00ed, con su pincel, sus \u00f3leos y su lienzo, que caiga para siempre, al igual que muchos otros patriotas an\u00f3nimos, en los socavones del olvido.<\/p>\n<p>En fin, solamente se sabr\u00e1, y alguien contar\u00e1 para que lo sepa el que quiera saberlo, que all\u00e1 en la tierra boyacense, cerca del puente sobre el r\u00edo Teatinos, el mismo r\u00edo al que los ind\u00edgenas llamar\u00e1n siempre Boyac\u00e1, palabra esta que terminar\u00e1 d\u00e1ndole el nombre al departamento donde est\u00e1 ubicada aquella emblem\u00e1tica corriente de agua, muri\u00f3 un cura, en plena batalla, mientras intentaba auxiliar a un herido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>IX<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> La primera vez que publiqu\u00e9 una entrada en mi blog acerca de \u00e9l fue en 2019. Tan s\u00f3lo sab\u00eda que se llamaba Miguel D\u00edaz porque as\u00ed lo hab\u00eda le\u00eddo en el parte militar del general Soublette. Desde entonces lo \u00fanico nuevo que he logrado saber es que su segundo nombre era Ignacio y su segundo apellido, Sandoval; que sus padres se llamaban Miguel D\u00edaz y Mar\u00eda Eugenia Sandoval, que pertenec\u00eda a la orden de los agustinos, que hab\u00eda hecho profesi\u00f3n en la orden el 24 de junio de 1806, ceremonia donde fungi\u00f3 como su padrino don Manuel del Socorro Rodr\u00edguez, dicho sea de paso el padre, seg\u00fan algunos, del periodismo en Colombia (para otros fue don Antonio Nari\u00f1o); que sus progenitores viv\u00edan primero en Bogot\u00e1, pero que luego se pasaron a vivir a Soat\u00e1, sin que se conozca la fecha; que \u00e9l hab\u00eda nacido all\u00ed, en Soat\u00e1; que luego de su ordenaci\u00f3n hab\u00eda recibido el t\u00edtulo de predicador, que hab\u00eda estado prestando sus servicios sacerdotales en Tunja, que luego se hab\u00eda alistado como capell\u00e1n en el batall\u00f3n patriota Cazadores y que antes de la batalla de Boyac\u00e1 hab\u00eda estado tomando parte como auxiliador espiritual de las desarrapadas tropas patriotas en la espantosa batalla del pantano de Vargas. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>X<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> Hab\u00eda nacido en Soat\u00e1, s\u00ed, aunque ni Wikipedia, ni la Alcald\u00eda Municipal de Soat\u00e1 parecieran saberlo, pues quien lea lo que se dice en sus p\u00e1ginas acerca de ese peque\u00f1o municipio boyacense no encontrar\u00e1 la m\u00e1s m\u00ednima menci\u00f3n de su nombre como uno de sus hijos ilustres. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>XI<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un peque\u00f1o busto que lo recordaba en el puente de Boyac\u00e1 se lo robaron. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ<\/strong>: Miembro de N\u00famero de la Academia de Historia de Santander. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; I &nbsp; Es 7 de agosto de 1819. 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