{"id":55270,"date":"2026-01-25T15:52:52","date_gmt":"2026-01-25T20:52:52","guid":{"rendered":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=55270"},"modified":"2026-01-28T10:21:47","modified_gmt":"2026-01-28T15:21:47","slug":"cronicas-del-ayer-pilar-angarita-capitulo-iv-por-oscar-humberto-gomez-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=55270","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas del ayer \/\/ PILAR ANGARITA. Cap\u00edtulo IV. Por \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-54810\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"940\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg 697w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-204x300.jpeg 204w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-768x1128.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No tengo claro si estamos conversando en las gradas de entrada de Las Acacias o sentados en el frontis de la casa de la familia Valencia, en Los Almendros, durante aquella fiesta de s\u00e1bado a la que me has acompa\u00f1ado, cuando me cuentas el episodio del carro volador.<\/p>\n<p>T\u00fa eres apenas una ni\u00f1a y viajas por primera vez junto con tus padres a bordo del carro del abogado Gabriel Mantilla Lozada, amigo de la familia, entre la costa atl\u00e1ntica y la tierra donde dicen que las cigarras cantan y cantan pegadas a los troncos de los \u00e1rboles hasta que las sorprende la muerte.  En esos momentos el trayecto es recto, muy recto, interminablemente recto. Los viajantes van rodando, siempre a la misma velocidad, a esa velocidad que a medida que pasan los minutos se torna uniforme, aburrida y sopor\u00edfera; a esa velocidad que se mantiene invariable a lo largo de los kil\u00f3metros en una de esas rectas inacabables de la carretera que une el mar con aquellas monta\u00f1as andinas en las que, seg\u00fan el escudo dise\u00f1ado por el ilustre historiador Enrique Otero D&#8217;Costa, los nativos de &#8220;la ciudad de los parques&#8221;, de &#8220;la ciudad m\u00e1s cordial de Colombia&#8221;, de la &#8220;Se\u00f1ora Bucaramanga&#8221; a la que le cantara Jos\u00e9 A. Morales, son y siempre ser\u00e1n libres.  Pero hay un momento en que el amigo de la familia Angarita que la lleva hacia su lugar de destino te dice que el suyo es un carro volador y te advierte que un poco m\u00e1s adelante se despegar\u00e1 del piso y comenzar\u00e1 a volar.  T\u00fa te emocionas much\u00edsimo con ese anuncio.<br \/>\n\u2014\u00bfS\u00edii? \u2014le preguntas con ansiedad\u2014. \u00bfDe verdad, Gabriel? \u00bfTu carro vuela?<br \/>\n\u2014S\u00ed, claro \u2014te contesta el conductor\u2014-. Este carro vuela.<br \/>\nEntonces t\u00fa le preguntas con vivo inter\u00e9s si falta mucho para llegar al sitio donde el carro despegar\u00e1 y \u00e9l te dice que s\u00ed, que todav\u00eda falta bastante, que \u00e9l te avisar\u00e1 cuando ya se est\u00e9n aproximando al lugar donde se producir\u00e1 el despegue. Empero, a medida que avanzan los kil\u00f3metros a ti te va venciendo el sue\u00f1o&#8230;, s\u00ed: sientes cada vez m\u00e1s pesados los p\u00e1rpados&#8230;, por instantes cierras los ojos porque ya no eres capaz de mantenerlos abiertos&#8230;, cada minuto te es m\u00e1s dif\u00edcil seguir manteni\u00e9ndolos abiertos&#8230;; hasta que no sabes en qu\u00e9 momento te quedas dormida y cuando despiertas le preguntas con ansiedad al piloto si todav\u00eda falta mucho para llegar a donde el carro va a volar, pero para tu desencanto lo que te dice es que el carro ya vol\u00f3 y que t\u00fa no has disfrutado el vuelo por haberte quedado dormida; t\u00fa le haces el reclamo de por qu\u00e9 no te despert\u00f3, como te lo hab\u00eda prometido, y les haces el mismo reclamo a tus padres, y todos te dicen que intentaron hacerlo, pero que t\u00fa seguiste durmiendo; entonces te pones a llorar y el resto del viaje lo haces muy desencantada y con un profundo disgusto. Posteriormente, cuando te enteras de que todo ha sido mentira, le pierdes la fe a Gabriel y en general a los adultos, de quienes piensas que son mentirosos.<\/p>\n<p>Bueno, aunque la verdad sea dicha, movida por el amor filial que sientes hacia ellos, decides hacer una excepci\u00f3n con tus padres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-54810\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"940\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg 697w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-204x300.jpeg 204w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-768x1128.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otros momentos de tu joven vida habr\u00e1s de narr\u00e1rmelos en aquellas gradas inolvidables donde tantas noches nos sentaremos a platicar mientras la luna y las estrellas nos vigilan. Son las gradas del edificio Las Acacias, las mismas en las que me cuentas que tu familia vive en el departamento del Cesar, que ah\u00ed vives, en ese edificio de pocos pisos y de fachada verde y blanca, porque tus padres han dispuesto que ah\u00ed tendr\u00e1n t\u00fa y tus hermanos su residencia temporal en Bucaramanga mientras est\u00e9n adelantando sus estudios; las gradas donde una noche cualquiera de viernes, o de s\u00e1bado, en todo caso de fin de semana, una se\u00f1ora aparece caminando sobre el and\u00e9n y sube los escalones con destino a la puerta de entrada, y entonces t\u00fa me dices que ha llegado tu mam\u00e1, y te levantas a abrazarla, y le explicas qui\u00e9n soy yo; las gradas donde aquella se\u00f1ora descarga su peque\u00f1o equipaje en el piso, me saluda y me da su nombre, me dice que se llama Mar\u00eda Elena, nombre que yo inmediatamente asocio a una vieja canci\u00f3n que lleva ese t\u00edtulo, un bolero muy hermoso que dice \u201cTuyo es mi coraz\u00f3n, oh sol de mi querer\u201c; las gradas donde tu mam\u00e1 me saluda de manera muy amable, sonri\u00e9ndome, abraz\u00e1ndome, d\u00e1ndome la mano y y dici\u00e9ndome \u201cconque t\u00fa eres el famoso \u00d3scar Humberto del que tanto habla mi hija&#8221; y t\u00fa, mientras la escuchas, sonr\u00edes y asientes en se\u00f1al de aprobaci\u00f3n; esas mismas gradas en las me presentas a tu hermana y a tu hermano, cuyos nombres ya no recuerdo. Ser\u00e1 ella, tu hermana, quien al llamarme por tel\u00e9fono a mi oficina para preguntarme si puedo atender a otro amigo de tu familia que necesita consultarme su propio caso y cuando, como es natural que lo haga, le pregunto qu\u00e9 ha sido de ti, quien me d\u00e9 la terrible noticia, aunque luego la reiterar\u00e1 y la profundizar\u00e1 personalmente sentada frente a m\u00ed mientras yo, al otro lado de mi escritorio, no salgo del asombro. Tu hermana es una jovencita de cabello rojizo. Durante el tiempo en que te visito me parece muy seria. Llego a tener la impresi\u00f3n, incluso, de que no le caigo bien, o de que se siente molesta por el hecho de que yo vaya a visitarte. Sentada frente a m\u00ed aquel otro d\u00eda, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, me parece distinta, aunque en todo caso percibo que conserva su car\u00e1cter fuerte. A tu hermano tan solo lo recuerdo lo suficiente como para tener claro que es alguien mucho m\u00e1s amable conmigo que ella.  Lo rememoro sentado una que otra vez en las gradas junto a nosotros y haciendo de vez en cuando alg\u00fan comentario. A tu pap\u00e1, en cambio, no habr\u00e9 de verlo nunca, aunque t\u00fa siempre me hablar\u00e1s de \u00e9l con evidente cari\u00f1o.  No recuerdo cu\u00e1ntas veces voy a visitarte; no son muchas, pero s\u00ed tengo presente que la conversaci\u00f3n es siempre muy amena y que adem\u00e1s de remembranzas de nuestra infancia y de la vida de colegio, y de tocar temas culturales, geogr\u00e1ficos, hist\u00f3ricos y musicales, nos re\u00edmos mucho, generalmente de mis chistes, a favor de los cuales alego, a manera de defensa de mi limitado talento como humorista, que aun cuando flojos, al menos son bien intencionados. Es ah\u00ed en esas gradas donde te confieso que estoy escribiendo un cuento sobre la aparici\u00f3n de un gigantesco dinosaurio en los riscos del norte de Bucaramanga, por all\u00e1 en un recodo de la carretera que conduce al barrio Kennedy; que se trata de un enorme reptil del que nadie se explica c\u00f3mo ha llegado a aparecer all\u00ed, un mastodonte que las autoridades han decidido, luego de concertar con las instituciones cient\u00edficas nacionales e internacionales, exhibirlo en un multitudinario desfile que se llevar\u00e1 a cabo a lo largo de toda la carrera 15 y que ir\u00e1 hasta el extremo sur de la ciudad; t\u00fa me dices sonriendo \u201cmuy imaginativo, \u00d3scar Humberto\u201c y yo tambi\u00e9n sonr\u00edo, pero con esa picard\u00eda del ni\u00f1o que acaba de hacer una travesura y est\u00e1 celebrando, o siente que le est\u00e1n celebrando, su pilatuna. (\u00bfQu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo dices, Pilar? \u00bfQue esto mismo ya lo dije antes? Ay, qu\u00e9 pena, disc\u00falpame; es que de unos a\u00f1os para ac\u00e1 suelo repetir lo que ya he narrado; quiz\u00e1s lo hago porque as\u00ed siento que vuelvo a disfrutarlo).<\/p>\n<p>S\u00f3lo a ti te lo comento (lo del cuento del dinosaurio, digo); no se lo hago saber a tu mam\u00e1, ni a tus hermanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-54810\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"940\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg 697w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-204x300.jpeg 204w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-768x1128.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los vericuetos rec\u00f3nditos que inevitablemente tiene siempre la memoria, entre esas im\u00e1genes difusas que vienen y se van, que por momentos son n\u00edtidas y luego se diluyen, suelo evocar la noche en que te pido que me acompa\u00f1es a una fiesta que se va a llevar a cabo en la casa de una familia antioque\u00f1a de apellido Valencia, residente en Los Almendros, uno de los pocos conjuntos residenciales que tiene en aquel entonces la Ciudadela Real de Minas, el sector de la ciudad donde las pistas del antiguo aeropuerto ser\u00e1n urbanizadas para terminar creando un polo de desarrollo.  Me recuerdo sentado a las afueras de aquella casa platicando de nuevo contigo sobre el cuento del dinosaurio.  Esa noche te hago la confidencia de que pienso darle como t\u00edtulo \u201cEl \u00faltimo dinosaurio&#8221;.<\/p>\n<p>En aquel entonces no se est\u00e1 hablando de manera tan profusa sobre los reptiles del jur\u00e1sico como se empezar\u00e1 a hacer a partir de las pel\u00edculas del productor cinematogr\u00e1fico Steven Spielberg.<\/p>\n<p>En realidad, Pilar, el \u00fanico dinosaurio que tenemos en nuestra memoria para ese momento es Dino, el de los Picapiedra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-54810\" src=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"940\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-697x1024.jpeg 697w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-204x300.jpeg 204w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita-768x1128.jpeg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/WhatsAppPilarAngarita.jpeg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(CONTINUAR\u00c1)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ILUSTRACI\u00d3N<\/strong>: Pedro Jes\u00fas Vargas (&#8220;Pietro&#8221;)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>AGRADECIMIENTOS<\/strong>: Hasta el presente cap\u00edtulo el autor ha embellecido esta cr\u00f3nica con la ilustraci\u00f3n <strong>&#8220;Pilar&#8221;<\/strong>, que fue elaborada especialmente por el caricaturista e ilustrador gr\u00e1fico santandereano <strong> Pedro Jes\u00fas Vargas (&#8220;Pietro&#8221;)<\/strong>, a quien le reitera su gratitud.  A partir del pr\u00f3ximo cap\u00edtulo comenzar\u00e1 a hacerlo con la ilustraci\u00f3n <strong>&#8220;Se\u00f1ora&#8221;<\/strong>, que amablemente, y con el escaso tiempo que le permiti\u00f3 el estar preparando su inminente trasteo de Bogot\u00e1 a Piedecuesta, le elabor\u00f3 el joven pintor santandereano <strong>Juan Quiroga (&#8220;Kiroga&#8221;)<\/strong>, a quien de nuevo quiere expresarle, esta vez p\u00fablicamente, sus m\u00e1s sinceros agradecimientos.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00d3SCAR HUMBERTO G\u00d3MEZ G\u00d3MEZ<\/strong>. Miembro del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Miembro de N\u00famero de la Academia de Historia de Santander. Miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO). Miembro del ilustre y desaparecido Colegio de Abogados de Santander.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; No tengo claro si estamos conversando en las gradas de entrada de Las Acacias o sentados en el frontis de la casa de la familia Valencia, en Los Almendros, durante aquella fiesta de s\u00e1bado a la que me has &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=55270\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=55270'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li class=\"heateorSssSharingRound\"><i style=\"width:35px;height:35px;border-radius:999px;\" alt=\"Facebook\" Title=\"Facebook\" class=\"heateorSssSharing 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