{"id":7676,"date":"2013-03-24T16:41:15","date_gmt":"2013-03-24T21:41:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscarhumbertogomez.com\/?p=7676"},"modified":"2022-06-05T15:34:06","modified_gmt":"2022-06-05T20:34:06","slug":"el-doctor-goyeneche-por-andres-ospina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=7676","title":{"rendered":"&#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221;. Por ANDR\u00c9S OSPINA. Nota introductoria y pies de foto: \u00d3scar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7708\" title=\"CENTRO DE BOGOT\u00c1 ANTIGUA\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/CENTRO-DE-BOGOT\u00c1-ANTIGUA.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/CENTRO-DE-BOGOT\u00c1-ANTIGUA.jpg 600w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/CENTRO-DE-BOGOT\u00c1-ANTIGUA-300x230.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><em>NOTA INTRODUCTORIA:<\/em><\/strong><\/span> <em>El periodista Andr\u00e9s Ospina escribi\u00f3 una hermosa cr\u00f3nica sobre uno de los personajes t\u00edpicos que ha dado Bogot\u00e1: Gabriel Antonio Goyeneche, conocido nacionalmente como &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; y cuyo nombre se uni\u00f3 por siempre a los de La Loca Margarita, El Bobo del Tranv\u00eda, El Artista Colombiano, Cuchuco, El Negro Chivas y Pomponio. <\/em><\/p>\n<p><em>&nbsp;<\/em><em>&#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; fue, desde la d\u00e9cada de los a\u00f1os 50 y hasta la d\u00e9cada de los 70, un persistente candidato a la presidencia de la Rep\u00fablica que, a pesar de sus previsibles derrotas, nunca pas\u00f3 inadvertido en el agitado contexto de las contiendas electorales. No lo respaldaba partido o grupo pol\u00edtico alguno, sino un sonriente y ruidoso sector del estudiantado de la Universidad Nacional, instituci\u00f3n en cuyas instalaciones viv\u00eda.<\/em><\/p>\n<p><em>Para nosotros, fijadas en los recuerdos de los turbulentos a\u00f1os 60, ser\u00e1n imperecederas las im\u00e1genes de los universitarios arribando a la Plaza de Bol\u00edvar con su candidato en hombros y en medio de una confusa mezcla de risas, gritos y arengas. Ser\u00e1n tambi\u00e9n im\u00e1genes imborrables su vestido humilde, ra\u00eddo y brillante por el inveterado uso, su discurso tan demencial como honesto, su asombrosa convicci\u00f3n de ser capaz de conquistar lo imposible, las burlas de las que era objeto por parte de la &#8220;gente bien&#8221; (que, a diferencia suya, no necesariamente ha sido siempre gente de bien) y el retorno, siempre derrotado, a su modesta e ignota condici\u00f3n del m\u00e1s insignificante de los catedr\u00e1ticos de la prestigiosa alma mater: la de profesor de tiempo completo de aseadoras y jardineros.<\/em><\/p>\n<p><em>En estos tiempos tristes de pol\u00edticos corruptos por doquier, de personajes sin la m\u00e1s m\u00ednima sensibilidad social y que solo est\u00e1n en la actividad pol\u00edtica por las prebendas que pueda darles; en estos tiempos lamentables en los que los medios de comunicaci\u00f3n se olvidaron de la gente honesta, de la gente buena, estudiosa y trabajadora que honra a Colombia con sus vidas ejemplares, y prefirieron abrirles de par en par sus p\u00e1ginas, sus micr\u00f3fonos y sus c\u00e1maras a la delincuencia, a la indolencia social y a toda una c\u00e1fila de individuos sin norte cuyo \u00fanico fin en la vida pareciera ser el de enriquecerse, as\u00ed sea a costa de la desdicha de su Patria; en estos tiempos en los que el Estado y la sociedad echan mano de todos los inventos que les son posibles, no para tratar de construir un pa\u00eds mejor, sino para sacarles el quite a sus compromisos con los problemas nacionales, vale la pena rememorar a los seres humildes e ignorados que, como el &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221;, desde su mundo de enso\u00f1aci\u00f3n, alcanzaron a imaginarse un pa\u00eds sin hambre y sin desesperanza.<\/em><\/p>\n<p><em>No sabemos en qu\u00e9 va lo del monumento al &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221;. Pero si tu idea, Andr\u00e9s, sigue en pie, puedes contar con nosotros.<\/em><\/p>\n<p><em>Bienvenidos, pues, amigas y amigos, a esta otra faceta de lo que ha sido el decurso de la pol\u00edtica colombiana. Oscar Humberto G\u00f3mez G\u00f3mez.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7677\" style=\"width: 357px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7677\" class=\"size-full wp-image-7677\" title=\"goyeneche\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche.jpg\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche.jpg 347w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche-260x300.jpg 260w\" sizes=\"auto, (max-width: 347px) 100vw, 347px\" \/><p id=\"caption-attachment-7677\" class=\"wp-caption-text\">GABRIEL ANTONIO GOYENECHE, &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221;<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL EVANGELIO SEG\u00daN GOYENECHE<\/strong>. Por <strong>Andr\u00e9s Ospina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7679\" style=\"width: 380px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7679\" class=\"size-full wp-image-7679\" title=\"andres ospina\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/andres-ospina.jpg\" alt=\"\" width=\"370\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/andres-ospina.jpg 370w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/andres-ospina-289x300.jpg 289w\" sizes=\"auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><p id=\"caption-attachment-7679\" class=\"wp-caption-text\">ANDR\u00c9S OSPINA, PERIODISTA Y ESCRITOR<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s de tres d\u00e9cadas despu\u00e9s de su muerte, ya va siendo hora de que el pa\u00eds entero rinda un digno homenaje al m\u00e1s apol\u00edtico de sus pol\u00edticos. Al honorable candidato vitalicio: doctor Gabriel Antonio Goyeneche Corredor.<br \/>\nCon sus dos piernas descolg\u00e1ndose d\u00e9biles desde el borde de la silla, revestida de cuerina brillante. Con sus dos brazos apoyados sobre la superficie de una mesa, clavada a su vez, con sus cuatro patas &#8211;como estacas&#8211; sobre el suelo de concreto.&nbsp;Con sus dos ojos vivaces apuntando a la edici\u00f3n especial del diario de ese domingo, y sus o\u00eddos adheridos al altoparlante del radiotransistor Telefunken, sentado frente a una mesa de aquel caf\u00e9 de la calle Octava, el doctor Goyeneche segu\u00eda los resultados de los comicios electorales del primer d\u00eda de mayo de 1966.<br \/>\nHab\u00eda llegado hasta ah\u00ed agobiado por alg\u00fan designio biol\u00f3gico de la suerte.<br \/>\nDespu\u00e9s de depositar su voto en uno de los puestos de la calle 19, y a\u00fan circundado por un contingente de periodistas entrometidos, lo apur\u00f3 cierta urgencia intestinal impostergable. Entonces tuvo que irse al retrete m\u00e1s pr\u00f3ximo &#8211;lugar imposible de evadir, incluso para los m\u00e1s c\u00e9lebres l\u00edderes&#8211;, con el fin de depositar otras sustancias, al menos tan democr\u00e1ticas como el sufragio.<br \/>\nUno de sus partidarios lo condujo compasivo hasta el excusado, para aliviarle el viacrucis. A su regreso, compungido, lamentando el destino de los m\u00e1rtires, su gesto adquiri\u00f3 un rigor solemne.<br \/>\n&#8220;Esto de ser candidato no es cosa balad\u00ed. El miedo se paga con diarrea&#8221;. Una muchedumbre de seguidores y curiosos lo acompa\u00f1aba.<br \/>\nMinutos despu\u00e9s, escondidos bajo el sonido a fritura emanado por el viejo radioreceptor, los resultados del consolidado comenzaron a salir, un poco ceremoniosos, de boca de alg\u00fan locutor de turno ese domingo.<br \/>\nCarlos Lleras Restrepo&#8230; (Frente Nacional) 1.532.721<br \/>\nJos\u00e9 Jaramillo Giraldo&#8230; (Anapo) 630.055<br \/>\nGabriel Antonio Goyeneche Corredor&#8230; (Independiente) 2.652<br \/>\nLa cifra, aunque pobre, era sorprendente. En contra de los m\u00e1s sensatos pron\u00f3sticos, este anciano cuya condici\u00f3n de vida lindaba con la indigencia, y al que todos daban por demente, hab\u00eda superado sin dificultad los dos millares de simpatizantes.<br \/>\nParec\u00eda una mentira. Una especie de farsa c\u00f3mica alrededor de esa patra\u00f1a llamada pol\u00edtica. El incipiente premio a sus casi 20 a\u00f1os como an\u00f3nimo quijote del ruedo electoral. El simple triunfo para aquel caballerete bonach\u00f3n y determinado al que el pa\u00eds ya hab\u00eda comenzado a motejar de &#8216;candidato vitalicio&#8217;.<br \/>\nPero sobre todo, era el primero y el mejor de los intentos alcanzados por aquel Alonso Quijano de la pol\u00edtica, empe\u00f1ado en reconstruir al pa\u00eds a partir de sus irrecuperables ruinas, y determinado como nadie en su aspiraci\u00f3n a la m\u00e1s alta magistratura.<br \/>\nLe diferenciaba de los dem\u00e1s, eso s\u00ed, el hecho de ser honesto. De carecer de malicia o de intenciones ocultas. Y quiz\u00e1 por eso lo llamaron loco. Porque en nuestro desilusionado imaginario, cualquiera que hiciera re\u00f1ir los conceptos tan fraternos de corrupci\u00f3n y pol\u00edtica era &#8211;con indiscutibles derechos&#8211; merecedor del calificativo de enfermo mental.<br \/>\nY ello, por s\u00ed solo, le dio el honor de ser el \u00fanico verdadero pol\u00edtico apol\u00edtico del que nuestra historia republicana puede dar fe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7710\" style=\"width: 884px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7710\" class=\"size-full wp-image-7710\" title=\"MANIFESTACI\u00d3N POL\u00cdTICA\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/MANIFESTACI\u00d3N-POL\u00cdTICA.jpg\" alt=\"\" width=\"874\" height=\"624\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/MANIFESTACI\u00d3N-POL\u00cdTICA.jpg 874w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/MANIFESTACI\u00d3N-POL\u00cdTICA-300x214.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 874px) 100vw, 874px\" \/><p id=\"caption-attachment-7710\" class=\"wp-caption-text\">TALVEZ JAM\u00c1S SABREMOS SI &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; IMAGINABA, POR MOMENTOS, ESTAR ARENG\u00c1NDOLE A UNA MULTITUD O SI, POR EL CONTRARIO, ERA PLENAMENTE CONSCIENTE DE LA ESCASA AFLUENCIA DE ADEPTOS EN SUS SIMP\u00c1TICAS CONCENTRACIONES P\u00daBLICAS.<br \/>DE TODOS MODOS, EL GRITO DE &#8220;\u00a1GOYENECHE! \u00a1GOYENECHE! \u00a1GOYENECHE!&#8221; NUNCA DEJ\u00d3 DE ESCUCHARLO Y, A LO MEJOR, FUE SU INCENTIVO NO S\u00d3LO PARA QUERER SEGUIR VIVIENDO, A PESAR DE SU INMENSA SOLEDAD Y DE SU EXTREMA POBREZA, SINO TAMBI\u00c9N PARA ALIMENTAR SU PERSISTENTE CONFIANZA EN QUE, A PESAR DE TODAS LAS DERROTAS, NO ERA IMPOSIBLE QUE LLEGARA A SER ALG\u00daN D\u00cdA EL PRESIDENTE DE LA REP\u00daBLICA (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quienes dec\u00edan conocerlo bien rastreaban el comienzo de su historia p\u00fablica en los a\u00f1os 50 del siglo XX. Seg\u00fan testimonios orales consignados por Ernesto Vidales en sus &#8216;Sombras a cincel&#8217;, el doctor Goyeneche afirmaba haber nacido unos &#8220;67 a\u00f1os despu\u00e9s del d\u00eda en que sus abuelos hospedaran a Sim\u00f3n Bol\u00edvar en su estancia de Socha, durante la gesta independista de 1819&#8221;. Es decir, alrededor de 1886.<br \/>\nA la historia se a\u00f1ad\u00eda como prueba un testimonio del doctor Goyeneche mismo, quien aseguraba haber visto las cicatrices, producto de los rasgu\u00f1os propinados por el libidinoso pr\u00f3cer a los pechos de Gregoria, una de sus t\u00edas abuelas, en medio de cierta desaforada jornada de jodienda de la que ella y el Libertador tomaron parte durante esa noche, jam\u00e1s documentada por sus bi\u00f3grafos.<br \/>\nLas leyendas alrededor de su existencia, en parte adornadas por un halo de imprecisiones, lo ubicaban como el fin de una l\u00ednea geneal\u00f3gica ilustre, uno de cuyos v\u00e1stagos habr\u00eda desempe\u00f1ado un cargo p\u00fablico de relevancia en Oca\u00f1a.<br \/>\nTrat\u00f3 de ser profesor en su Socha natal, pero sus excesos cr\u00edticos y su intenci\u00f3n de inocular el germen de la revoluci\u00f3n en los corazones de sus disc\u00edpulos, le granjearon el desprecio de los colegas. Inferiores, cuadriculados, adocenados. Y por eso lleg\u00f3 a Bogot\u00e1.<br \/>\nSeg\u00fan consta en los anales de la centenaria Escuela Nacional de Comercio, se sabe que en 1911 un Goyeneche de 25 a\u00f1os se enlist\u00f3 en las filas de la instituci\u00f3n en calidad de estudiante, tal como est\u00e1 consignado en el registro n\u00famero 39 de matr\u00edcula correspondiente a dicho periodo. Alcanz\u00f3 a avanzar cuatro semestres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7682\" style=\"width: 778px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7682\" class=\"size-full wp-image-7682\" title=\"chevrolet-corvette-anos-60_\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/chevrolet-corvette-anos-60_.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/chevrolet-corvette-anos-60_.jpg 768w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/chevrolet-corvette-anos-60_-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><p id=\"caption-attachment-7682\" class=\"wp-caption-text\">NO S\u00d3LO EL CORVETTE.&nbsp; &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; FUE, IGUALMENTE,&nbsp; FIGURA EMBLEM\u00c1TICA DE LOS AGITADOS A\u00d1OS 60 (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se dice que tras ese lapso intent\u00f3 adelantar estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, de la que no se graduar\u00eda, pero en la que s\u00ed habr\u00eda de quedarse para siempre.<br \/>\nRespecto a su juventud dec\u00eda haber sido buen deportista, bohemio y consumidor de destilados y a\u00f1ejos, aunque se\u00f1alaba &#8211;eso s\u00ed&#8211;, que su vocaci\u00f3n de servicio lo condujo a enderezar su senda.<br \/>\nComo la gran mayor\u00eda de quienes mucho leen y poco comen, su afinidad compulsiva por los libros y por el conocimiento, y la desnutrici\u00f3n cr\u00f3nica debieron haber desbordado los alcances de su circunferencia craneana, que comenz\u00f3 a estallarse, deteriorando sus posibilidades de diferenciar el lindero que separaba lo posible de la enso\u00f1aci\u00f3n.<br \/>\nLos 40 a\u00f1os posteriores a este momento son uno de los m\u00e1s grandes enigmas jam\u00e1s resueltos en la historia de nuestra capital, pues no hay registro de plena fiabilidad a tal respecto.<br \/>\nAlgunos investigadores dan cr\u00e9dito &#8211;el maestro Pedro Claver T\u00e9llez entre ellos&#8211; a los rumores de que en 1918, afectado por la trepidante epidemia gripal de aquel entonces, de la que consigui\u00f3 salir vivo &#8220;gracias a la aguadepanela con lim\u00f3n&#8221;, el seso se le termin\u00f3 de secar.<br \/>\nDesde entonces se fue incubando en \u00e9l la tit\u00e1nica idea de ser Presidente. La generosidad &#8211;entre morbosa y filantr\u00f3pica&#8211; de los estudiantes m\u00e1s revolucionarios, se encarg\u00f3 de no dejarlo morir por inanici\u00f3n. Los que eran demasiado serios le miraron con desprecio. Los m\u00e1s torpes. Los menos capaces de comprender su genialidad alucinada, lo evad\u00edan. O trataban de provocarlo, para burl\u00e1rsele. Pero los visionarios se deten\u00edan a o\u00edrlo.<br \/>\nEntonces lo convirtieron en su maestro y a la vez en su protegido. Hartos del pa\u00eds regido por aquella seguidilla fatal conformada por el laureanismo, el urdanetismo y el rojaspinillismo, y los dem\u00e1s &#8216;ismos&#8217; venideros, y gracias a la informal caridad prodigada a manos llenas por los profesionales en ciernes de la Universidad Nacional (a la que llamaban &#8216;la Nacho&#8217;), el doctor Goyeneche fij\u00f3 su madriguera y su despacho eterno en el campus de la Ciudad Blanca.<br \/>\nComo contraprestaci\u00f3n a su presencia, la Universidad acord\u00f3 para \u00e9l una asignaci\u00f3n salarial de 35 pesos, todo a cambio de ense\u00f1ar a leer y a escribir a las damas encargadas del aseo, a quienes desde entonces el doctor Goyeneche intent\u00f3 &#8216;desanimalizar&#8217;.<br \/>\nA manera de alojamiento y oficina le fue acondicionada una diminuta habitaci\u00f3n localizada debajo de una escalera, en el primer piso de la Facultad de Enfermer\u00eda. Ah\u00ed vivi\u00f3, guarecido por el cari\u00f1o del estudiantado y las frazadas viejas, destinadas a protegerlo del relente nocturno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7685\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7685\" class=\"size-full wp-image-7685\" title=\"UNAL\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/UNAL.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/UNAL.jpg 500w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/UNAL-300x120.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><p id=\"caption-attachment-7685\" class=\"wp-caption-text\">LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA EN BOGOT\u00c1 FUE EL HOGAR DEL &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221; Y FUERON SUS ESTUDIANTES -SIEMPRE DISPUESTOS A BURLARSE, NO DE \u00c9L, SINO DEL SISTEMA ELECTORAL COLOMBIANO- SUS M\u00c1S FIRMES Y ENTUSIASTAS SEGUIDORES (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De esta simple manera &#8211;despu\u00e9s de tres d\u00e9cadas sumido en un misterioso mutismo&#8211; el doctor Goyeneche estableci\u00f3 su sede itinerante de campa\u00f1a entre la Ciudad Universitaria, algunos colegios tradicionales de la capital y el circuito de caf\u00e9s y plazas ubicadas en inmediaciones de la avenida Jim\u00e9nez, irradiando desde \u00e9stos su proselitismo sincero en todas las direcciones. Entre El Autom\u00e1tico y el Temel. Entre las sedes de El Tiempo, El Siglo y El Espectador. Entre la Catedral Primada y el edificio nazi y aburrido del Banco de la Rep\u00fablica.<br \/>\nDesde ah\u00ed hizo campear su discurso fara\u00f3nico, bas\u00e1ndose en soluciones muy pr\u00e1cticas a los problemas nacionales. En f\u00f3rmulas \u00fanicas para conjurar los males estructurales de Colombia, esbozadas con un gis en una gran pizarra negra, sobre la que consign\u00f3 los m\u00e1s memorables vers\u00edculos de su ideario pol\u00edtico, luego materializado en panfletos.<br \/>\nHablaba con una convicci\u00f3n tan solo propia de alucinados. O de genios.<br \/>\n&#8220;Para hacer un rico cada d\u00eda en cada cuadra, a diario se escoger\u00e1 un individuo pobre que habite en una manzana de la ciudad. Los dem\u00e1s habitantes, sean quienes fueren, le dar\u00e1n al seleccionado un peso. As\u00ed el desdichado compatriota saldr\u00e1 de sus necesidades inmediatas. Al d\u00eda siguiente otro ser\u00e1 el favorecido con el peso general, y con el tiempo todos seremos ricos por igual&#8221;.<br \/>\n&#8220;En lugar de gastarnos los fondos de nuestro erario en la construcci\u00f3n de una carretera a la Costa, vamos a aprovechar el agua y la arena del R\u00edo Magdalena para pavimentarlo. \u00a1As\u00ed tendremos la autopista m\u00e1s moderna del mundo!&#8221;.<br \/>\nConsciente de la necesidad de diseminar sus ideas por donde fuera posible, el doctor Goyeneche se hizo cliente de privilegio de tipograf\u00edas e imprentas peque\u00f1as, de las que fue muy cumplido pagador.<br \/>\nCada cierto n\u00famero de d\u00edas iba con sus borradores, para solicitar a los linotipistas su inmediata impresi\u00f3n. Luego regresaba a reclamarlos, ya convertidos en cientos de hojas, que luego habr\u00eda de distribuir entre sus simpatizantes, por un costo de cinco centavos, \u00fanica v\u00eda real de financiaci\u00f3n de su campa\u00f1a.<br \/>\nObsesionado con los rezagos del gobierno militar como un franco atentado contra la democracia, y dado que \u00e9l no era de los que gustaba de criticar sin actuar, el doctor Goyeneche se lanz\u00f3 a la batalla por primera vez, el 4 de mayo de 1958, con Alberto Lleras Camargo y Alfonso L\u00f3pez Michelsen como contendores. Tuvo el honor de ser tercero entre tres.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente los peri\u00f3dicos contaron dos votos a su favor. Uno en Medell\u00edn, y el otro en la mesa n\u00famero 14 del Capitolio Nacional. Dicen que al final, con mucha dificultad, alcanz\u00f3 a sumar 12. &#8220;\u00a1Los 12 ap\u00f3stoles!&#8221;, dijo.<br \/>\nTras este primer gran fracaso contempl\u00f3 la posibilidad de publicar un libro con cerca de 4.000 soluciones definitivas a los padecimientos de su patria. Un tomo antol\u00f3gico a\u00fan in\u00e9dito, que de seguro hoy dar\u00eda luces invaluables a quienes como \u00e9l aspiran al demencial proyecto de ser presidentes.<br \/>\n&#8220;Para convertir al Choc\u00f3 en un emporio de riqueza, a todos los empleados p\u00fablicos que quieran renunciar se les dar\u00e1n amplias facilidades para ir a colonizar el departamento&#8221;.<br \/>\n&#8220;Para crear industria de papel, en lugar de pensar en la pulpa de madera o en el bagazo de la ca\u00f1a&#8230; \u00bfPor qu\u00e9 no emplear ropa vieja? \u00a1Eso lo he visto yo en pa\u00edses extranjeros!&#8221;.<br \/>\nLa prensa lo miraba, entre compasiva, curiosa y risue\u00f1a.<br \/>\nSu pelo &#8211;escaso y liso&#8211;, sus mangas &#8211;raqu\u00edticas y deshilachadas&#8211;, y la indigencia de sus sentaderas, generaban sospechas entre las gentes convencionales.<br \/>\nSus dos pabellones auriculares (en los que el cachaqu\u00edsimo t\u00e9rmino de &#8216;orej\u00f3n&#8217; supo encontrar su m\u00e1s fidedigno representante); y su voz apacible, aguda y bonachona, contradec\u00edan por mucho la imagen que desde siempre se tuvo en Colombia de lo que deb\u00eda ser un verdadero Presidente de la Rep\u00fablica.<br \/>\nPorque, si bien los hubo feos, mal vestidos y burdos, ninguno hab\u00eda sido, que se dijera, un verdadero representante del fenotipo popular. Y mucho menos alguien a quien por unanimidad pudiera adjetivarse de honrado. Ten\u00eda un rostro amigable. Noble. Casi infantil. Contrario al de todos los que hasta entonces hab\u00edan calzado los zapatos de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7683\" style=\"width: 563px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7683\" class=\"size-full wp-image-7683\" title=\"PLAZA DE BOL\u00cdVAR\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PLAZA-DE-BOL\u00cdVAR.jpg\" alt=\"\" width=\"553\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PLAZA-DE-BOL\u00cdVAR.jpg 553w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PLAZA-DE-BOL\u00cdVAR-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 553px) 100vw, 553px\" \/><p id=\"caption-attachment-7683\" class=\"wp-caption-text\">LA PLAZA DE BOL\u00cdVAR DE BOGOT\u00c1 FUE, EN LOS A\u00d1OS 60, ESCENARIO DEL ARRIBO TRIUNFAL DEL &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221; EN LOS HOMBROS DE UNA MILITANCIA NO POR REDUCIDA MENOS BOCHINCHOSA Y RISUE\u00d1A, CUYO FERVOR INDECLINABLE, EXPRESADO HASTA LA RONQUERA, YA LO HUBIERAN DESEADO PARA SUS CANDIDATURAS LOS POL\u00cdTICOS GANADORES (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tiempo en las universidades transcurre muy r\u00e1pido. Lleg\u00f3 el periodo 1958-1962 con su carga de clientelismo y su falsamente salom\u00f3nico Frente Nacional, y el doctor Goyeneche se fue granjeando las simpat\u00edas de toda una nueva generaci\u00f3n de estudiantes, a quienes nombr\u00f3 como su potencial gabinete.<br \/>\nDespojado de maquinarias, alianzas o asesores de imagen (y de toda esa nueva horda de profesiones emparentadas con el oficio, casi siempre sucio, de hacer pol\u00edtica) Goyeneche recorri\u00f3 otra vez el centro de la ciudad y sus m\u00e1s importantes n\u00facleos universitarios repartiendo volantillos.<br \/>\nSu tesis fundamental &#8211;del todo sensata&#8211; se basaba en la certeza de que el pa\u00eds abundaba en recursos, pero que a su vez \u00e9stos eran muy mal administrados, y de que por ello la econom\u00eda iba a la debacle.<br \/>\nEl doctor Goyeneche era h\u00e1bil con las palabras, y su discurso denotaba un humor peculiar y brillante. Dec\u00eda profesar la austeridad, y por ello justificaba con su conducta el uso de ropas maltrechas donadas por los estudiantes. Al exponer sus programas se tornaba euf\u00f3rico, aun cuando la mitad de Bogot\u00e1 estuviera mof\u00e1ndose de \u00e9l.<br \/>\nHilvanaba las ideas con precisi\u00f3n y hac\u00eda falta seguir sus proclamas por demasiado tiempo como para que, de s\u00fabito, apareciera alg\u00fan concepto desaguisado e impropio. Por arrebatos de ensue\u00f1o. Por dislates, carentes de cordura. Dominaba el argot pol\u00edtico y su parlamento delataba la juiciosa lectura de tratados dedicados a la historia econ\u00f3mica de su pa\u00eds. Su oratoria era efectiva y elaborada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7709\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7709\" class=\"size-large wp-image-7709\" title=\"PALACIO DE SAN CARLOS\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PALACIO-DE-SAN-CARLOS-1024x670.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"418\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PALACIO-DE-SAN-CARLOS-1024x670.jpg 1024w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/PALACIO-DE-SAN-CARLOS-300x196.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><p id=\"caption-attachment-7709\" class=\"wp-caption-text\">EN VEZ DEL PALACIO DE SAN CARLOS, &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; TUVO QUE RESIGNARSE A TENER COMO RESIDENCIA OTRO SITIO OFICIAL: UNA DIMINUTA PIEZA DEBAJO DE UNA ESCALERA DENTRO DE LOS PREDIOS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Regres\u00f3 al ruedo electoral el 6 de mayo de 1962, siendo esta vez derrotado por Guillermo Le\u00f3n Valencia. Sus resultados, al parecer, fueron tan pobres que no alcanzaron a despertar la atenci\u00f3n de los devoradores de estad\u00edsticas, quienes prefirieron no incluir su nombre en los reportes que hoy quedan como testimonio de aquella faena. Dicen que consigui\u00f3 33 votos. &#8220;\u00a133 es un n\u00famero cabal\u00edstico! &#8211;dijo&#8211;. Es el signo de que grandes cosas estar\u00e1n por venir&#8221;.<br \/>\nEl pa\u00eds recibi\u00f3 la segunda mitad de los 60 ya anquilosado en la repartici\u00f3n igualitaria del poder entre conservadores y liberales. Y por sobre buena parte de los corredores y campos de la Universidad Nacional (en particular por el llamado Jard\u00edn de Freud) comenz\u00f3 a flotar el vapor dulz\u00f3n del cannabis, y la florida iconograf\u00eda pacifista del momento.<br \/>\nEntonces, en 1966 el doctor Goyeneche quiso inscribirse oficialmente por vez tercera. Al principio intent\u00f3 postularse a una magistratura en alguno de los cuerpos colegiados. De hecho hab\u00eda acordado con el sacerdote Camilo Torres, que \u00e9ste ser\u00eda su segundo rengl\u00f3n, hecho truncado por su repentina muerte, lo que oblig\u00f3 a \u00faltima hora a reemplazarlo por Abraham Rodr\u00edguez.<br \/>\nNo obstante, la ausencia de los dos testigos de rigor en el momento de registrarse le impidi\u00f3 legalizar su intenci\u00f3n. Al d\u00eda siguiente la prensa reprodujo una fotograf\u00eda de su rostro apesadumbrado, mirando hacia el piso, a la espera de quienes nunca hubieron de llegar.<br \/>\nPuesto que no pudo ser congresista, quiso entonces, una vez m\u00e1s, llegar a la Presidencia. Se fue de nuevo hasta la Secretar\u00eda, atravesando el corredor, por entre el pabell\u00f3n nacional y el distrital, inflados por el viento.<br \/>\nY desfil\u00f3, con su gesto boyacense, su convicci\u00f3n de iluminado, sus dientes afrentados por los a\u00f1os y el sarro, y sus ojos fijos &#8211;a su vez decorados por sendas lega\u00f1as, y ba\u00f1ados en un espeso humor v\u00edtreo&#8211; hasta el despacho correspondiente.<br \/>\nEra 13 de abril. Antes de entrar se acerc\u00f3 al busto de Jos\u00e9 Acevedo y G\u00f3mez, erigido en el patio principal de la entidad, flexion\u00f3 sus rodillas en adem\u00e1n respetuoso, y pronunci\u00f3 su conmovedor juramento personal:<br \/>\n&#8220;\u00a1Salud, pr\u00f3cer ilustre! \u00a1Vengo a recoger tu bandera para enarbolarla en el solio de los presidentes!&#8221;.<br \/>\nEl s\u00e9quito de estudiantes que lo acompa\u00f1aba estall\u00f3 en un solo y un\u00e1nime clamor:<br \/>\n&#8220;\u00a1Viva el doctor Goyeneche, candidato del pueblo!&#8221;.<br \/>\nEse d\u00eda la llovizna se clavaba sobre el piso con cierta discreci\u00f3n respetuosa, consciente de la relevancia del acontecimiento al que estaba mojando. Rodeado por sus partidarios entusiastas, Goyeneche march\u00f3 entonces con solemnidad patriarcal hasta la oficina encargada de tal tipo de gestiones.<br \/>\nYa un poco doblegado por las casi ocho d\u00e9cadas de vida a cuestas, el candidato sigui\u00f3 caminando, apoy\u00e1ndose en sus electores, mientras una muchedumbre de vampiros que iban haciendo fila para medrar alg\u00fan cargo en el sector p\u00fablico, lo contemplaban, invadidos por un esp\u00edritu de burla lastimera. Luego se acerc\u00f3 al Secretario y firm\u00f3 los documentos protocolarios, con sus dos m\u00e1s cercanos ayudantes como testigos.<br \/>\nA la salida varios periodistas corrieron a asediarlo. Le preguntaron por su edad. Se excus\u00f3 diciendo que tal interrogante no era digno de ser respondido por mujeres ni por pol\u00edticos.<br \/>\nTambi\u00e9n anunci\u00f3 su gabinete de ensue\u00f1o. Fernando Cruz Kronfly, estudiante de la Universidad Central, ser\u00eda su ministro de Gobierno. Julio Valdivieso Torres, de Trabajo. Ambos aceptaron, seg\u00fan lo admitieron muchos a\u00f1os despu\u00e9s, porque entre todas las posibilidades el doctor Goyeneche era sin duda una buena forma de burlar esa democracia formal y de papel conformada por la coalici\u00f3n bipartidista. Puesto que la ley exig\u00eda a todos los presidentes el estar legalmente casados, el doctor Goyeneche ech\u00f3 mano de Miriam Montealegre como su m\u00e1s firme opcionada a primera dama.<br \/>\nY as\u00ed, despu\u00e9s de tanto esfuerzo ah\u00ed estaba \u00e9l, aquel primero de mayo. Frente al radio. Sentado en ese caf\u00e9 del centro, a\u00fan sumido en el delirio de su irrealidad. Pregunt\u00e1ndose si esta, al fin, habr\u00eda de ser su oportunidad.<br \/>\nOtra vez fue primera princesa entre tres. Pero una tercer\u00eda era mejor que nada. Poco despu\u00e9s, Ernesto Vidales lo busc\u00f3 para entrevistarlo y le interrog\u00f3 sobre todo cuanto le fue posible.<br \/>\n&#8211;\u00bfUsted ha tenido hijos?<br \/>\n&#8211;No. No me gustan los &#8216;delfines&#8217;. Le amarran a uno su plataforma pol\u00edtica.<br \/>\n&#8211;\u00bfA\u00fan piensa entechar a Bogot\u00e1?<br \/>\n&#8211;Ese proyecto lo sustitu\u00ed por el de mantener las fuerzas a\u00e9reas bombardeando las nubes que se acerquen a la ciudad. La lluvia caer\u00eda de esta manera sobre la sabana y no vendr\u00eda a mojarnos a Bogot\u00e1.<br \/>\n&#8211;Nos han dicho que usted dise\u00f1\u00f3 un inodoro sin agua. Cu\u00e9ntenos sobre eso.<br \/>\n&#8211;S\u00ed. Es un gran invento, cuya patente se la compr\u00e9 a mi amigo Perea. Se trata de un &#8216;water closet&#8217; que por debajo no tiene tubos, sino un horno crematorio que vuelve mierda la caca.<br \/>\nEl indestronable candidato vitalicio se rehus\u00f3 a insistir durante los comicios de 1970. Se anticip\u00f3 a la corruptela del establecimiento, al oscuro manejo de los sufragios, y a la endogamia rampante en el pa\u00eds, hecho que se manifestar\u00eda despu\u00e9s con los resultados ama\u00f1ados a los que la historia recuerda.<br \/>\nLe preguntaron si iba a inscribirse.<br \/>\n&#8220;No se\u00f1or. Porque por los cauces democr\u00e1ticos ya vi que no me dar\u00e1n el chancecito de hacer mis estupendos programas. Con el respaldo de los estudiantes me voy a tomar el poder por la fuerza, despu\u00e9s del 7 de agosto, cuando llegue la hora conveniente&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7678\" style=\"width: 346px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7678\" class=\"size-full wp-image-7678\" title=\"goyeneche1970\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1970.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1970.jpg 336w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1970-300x296.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><p id=\"caption-attachment-7678\" class=\"wp-caption-text\">LAS FRASES DEL &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221; NO PASABAN INADVERTIDAS PARA LA PRENSA NACIONAL (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;Le recuerdo, doctor Goyeneche, que usted es soltero, y que ser casado es un requisito fundamental para aspirar a ser presidente. \u00bfHa pensado usted en eso?<br \/>\n&#8211;\u00a1Por supuesto, se\u00f1or periodista. Les he escrito a muchas y no me contestan. Le pregunt\u00e9 a una de las decanas, y ni siquiera me dijo que no. Es una pendejada que el presidente tenga que ser casado. Pero en fin&#8230; Si es preciso \u00a1Nos embarcamos en la ep\u00edstola!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7718\" style=\"width: 632px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7718\" class=\"size-full wp-image-7718\" title=\"lluvia-en-bogota\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/lluvia-en-bogota.jpg\" alt=\"\" width=\"622\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/lluvia-en-bogota.jpg 622w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/lluvia-en-bogota-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><p id=\"caption-attachment-7718\" class=\"wp-caption-text\">PARA SOLUCIONAR EL PROBLEMA DE LA PERTINAZ LLUVIA SOBRE LA CIUDAD DE BOGOT\u00c1, &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; PROPUSO PRIMERO CUBRIR TODA LA URBE CON UNA GRAN MARQUESINA. DESPU\u00c9S, CAMBI\u00d3 ESA PROPUESTA POR LA DE QUE AVIONES DE LA FUERZA A\u00c9REA BOMBARDEARAN LAS NUBES ANTES DE QUE LLEGARAN AL CASCO URBANO (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya para entonces, el doctor Goyeneche, que siempre fue viejo, comenz\u00f3 a lucir a\u00fan m\u00e1s avejentado de lo que habitualmente parec\u00eda.<br \/>\nSu vestido de pa\u00f1o marr\u00f3n &#8211;milagroso sobreviviente de la guerra contra Per\u00fa, del 9 de abril, de la Junta Militar, de la Violencia y del Frente Nacional &#8212; brillaba en codos, mangas y asentaderas.<br \/>\nEl doctor Goyeneche se hab\u00eda dado el lujo de vivir cerca de los estudiantes gaitanistas de los 40, de los hippies de los 60 y de los neoliberales en ciernes de mediados de los 70. Pero el tiempo se le estaba acabando.<br \/>\nNo obstante, dando muestras de una sorprendente fortaleza f\u00edsica, segu\u00eda recorriendo la ciudad. Con su malet\u00edn de cuero, a\u00fan refulgente, gracias a las muchas capas de bet\u00fan dispuestas en su superficie. Con su centenar de volantes mimeografiados y su mirada dulce y obstinada. Con su pelo fragante y bien peinado con Glostora. Con sus dientes agudos y amarillos, sus enc\u00edas afectadas por la hiperplasia, sus maneras amigables, y su boca, siempre rebosante de migas de alguna cosa.<br \/>\nDurante los 70 el doctor Goyeneche fue cr\u00edtico de Misael Pastrana y Alfonso L\u00f3pez Michelsen. De la misma forma en que antes lo hab\u00eda hecho con Rojas Pinilla, con Valencia y con Lleras. Muy convencido de sus propias capacidades, y a\u00fan valetudinario como era, hizo cuanto pudo por propiciar un debate p\u00fablico entre ellos y \u00e9l. Ninguno, jam\u00e1s, se atrevi\u00f3 a enfrent\u00e1rsele.<br \/>\nAlguna vez Ernesto D\u00edaz Ruiz &#8211;por ese entonces camar\u00f3grafo del informativo &#8216;Mundo al d\u00eda&#8217;, transmitido en diferido en teatros y rodado en formato de cine&#8211; se le acerc\u00f3 para registrar sus pr\u00e9dicas.<br \/>\nDe inmediato, investido por su esp\u00edritu mesi\u00e1nico, el doctor Goyeneche cambi\u00f3 su tono de voz, imprimi\u00f3 la gravedad sincera y necesaria a sus ademanes e hizo trampa a su baja estatura trep\u00e1ndose a alguna de las bancas del Parque Santander. Aguard\u00f3 a que la c\u00e1mara disparara a sus ojos clarividentes, siempre pensando en el futuro, se ubic\u00f3 en paralelo a los cerros tutelares de nuestra ciudad capital, y comenz\u00f3 a dar muestras de su prodigiosa oratoria. La gente, por docenas, empez\u00f3 a agolparse en derredor.<br \/>\nDespu\u00e9s de 10 minutos de discurso, angustiado por el desmesurado costo de las pel\u00edculas, D\u00edaz indic\u00f3 al doctor Goyeneche que aunque lo lamentaba, la econom\u00eda habr\u00eda de obligarlo en breve a dar por terminada la filmaci\u00f3n.<br \/>\nDe s\u00fabito el semblante paciente del candidato se torn\u00f3 hostil. &#8220;Se\u00f1or periodista: \u00a1no sucumba al poder de los medios! Su obligaci\u00f3n es registrar la totalidad de mi intervenci\u00f3n, aun cuando esta se prolongue por seis horas&#8221;. No pudiendo hacer m\u00e1s, D\u00edaz fingi\u00f3 seguir en su tarea.<br \/>\nYa m\u00e1s tranquilo, el doctor Goyeneche &#8211;quien supon\u00eda estar dirigi\u00e9ndose en vivo y en directo a la naci\u00f3n entera&#8211; extrajo de su malet\u00edn una completa planoteca, muy bien delineada, en la que con claridad pod\u00edan contemplarse los c\u00e1lculos estructurales, los trazos, las proyecciones arquitect\u00f3nicas de su plan del cierre de tejado del que Bogot\u00e1 habr\u00eda de ser objeto durante su mandato, y de las repercusiones urban\u00edsticas de la inminente pavimentaci\u00f3n del Magdalena. Los debi\u00f3 confeccionar alg\u00fan estudiante de arquitectura confiado en sus ideas, en las que se mantuvo firme, pese a seguir absteni\u00e9ndose a postularse, para el periodo 1974-1978.<br \/>\nSi bien su voluntad nunca decreci\u00f3, no ocurri\u00f3 lo mismo con su salud, y fue as\u00ed como en 1977, con m\u00e1s de 20 infructuosos a\u00f1os en la arena pol\u00edtica y casi 100 en el planeta, el doctor Goyeneche fue el gran damnificado de uno de los muchos paros de los que la Universidad Nacional ha sido objeto. El consecuente cierre de la cafeter\u00eda le afect\u00f3 en forma dram\u00e1tica.<br \/>\nAcostumbrado como estaba a comer en abundancia &#8211;h\u00e1bito que seg\u00fan \u00e9l mismo fortalec\u00eda su capacidad de raciocinio&#8211; el tener que renunciar a las generosas viandas provistas de manera gratuita por los camareros universitarios comenz\u00f3 a desnutrirlo.<br \/>\nSu semblante, antes regordete y rubicundo, se fue debilitando, y los ojos alucinados se agazaparon a\u00fan m\u00e1s en sus propias cuencas. Un taxi lo atropell\u00f3, y la prensa registr\u00f3 su lamentable y desvalido aspecto, tirado en un charco de la carrera 30. El accidente desencaden\u00f3 los males represados.<br \/>\nYa nonagenario y maltrecho, el pobre doctor Goyeneche comenz\u00f3 a padecer de v\u00e9rtigos, y fueron muchos los estudiantes que dicen haberle visto tambalearse hacia la izquierda, no porque estuviera haciendo un gui\u00f1o al comunismo, sino por un problema de inestabilidad que termin\u00f3 llev\u00e1ndolo hasta el Hospital de La Hort\u00faa, gracias a la bondad de uno de los vigilantes nocturnos, quien lo encontr\u00f3 dando tumbos, sin poder llegar hasta su cuarto-oficina.<br \/>\nLa palabra lamentable era poca cosa a la hora de describir su estado. La costumbre de leer a trav\u00e9s de los cristales rotos de sus anteojos &#8211;a los que adem\u00e1s les faltaba una pata&#8211; le hab\u00eda provocado una conjuntivitis cr\u00f3nica, dolencia que a su edad acarreaba el inminente peligro de llevarlo a perder la vista. Estaba triste. Solo. Senescente e hipertenso. &#8220;No me tengan ac\u00e1 m\u00e1s de 12 horas. La patria necesita de su mayor educador pol\u00edtico&#8221;, fueron sus primeras palabras al ser internado.<br \/>\nNo obstante, y como todos los h\u00e9roes, el doctor Goyeneche sigui\u00f3 trabajando desde su habitaci\u00f3n.<br \/>\nA\u00fan convencidos de su mejor\u00eda, los estudiantes continuaron lanzando consignas y lemas, con los que se pretend\u00eda convencer al pa\u00eds de que su candidato era la mejor opci\u00f3n para el venidero periodo presidencial.<br \/>\n&#8220;Si le hace falta pan, por Goyeneche hay que votar&#8221;. &#8220;Goyeneche: Candidato de la soluci\u00f3n nacional&#8221;. &#8220;Si le hace falta leche, vote por Goyeneche&#8221;. Y el m\u00e1s contundente de todos: &#8220;Colombia est\u00e1 en un hoyo. \u00a1Hay que votar por Goyo!&#8221;. Sabios lemas que alg\u00fan d\u00eda ser\u00edan imitados en un futuro no muy distante por los publicistas de Samper Pizano y sus &#8220;soluciones a la mano&#8221;.<br \/>\nAntonio Morales, en aquellos d\u00edas reportero de El Vespertino, fue a visitarlo hasta all\u00e1. &#8220;No quiero que la prensa me encuentre en este estado lamentoso &#8211;le dijo&#8211;. Mi enfermedad no ser\u00e1 \u00f3bice para que mi actividad pol\u00edtica contin\u00fae desarroll\u00e1ndose a trav\u00e9s de mis textos y de mi lucha en las plazas p\u00fablicas&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_7701\" style=\"width: 342px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-7701\" class=\"size-full wp-image-7701\" title=\"goyeneche1958\" src=\"https:\/\/lapiedrafilosofal.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1958.jpg\" alt=\"\" width=\"332\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1958.jpg 332w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1958-150x150.jpg 150w, https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/goyeneche1958-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 332px) 100vw, 332px\" \/><p id=\"caption-attachment-7701\" class=\"wp-caption-text\">EN UNA MEZCLA DE SORNA Y DE CARI\u00d1O, LA PRENSA PUBLICABA LOS ANUNCIOS QUE SOL\u00cdA HACER EL &#8220;DOCTOR GOYENECHE&#8221;, COMO EL DE LA COMPILACI\u00d3N DE SUS SUE\u00d1OS POL\u00cdTICOS EN UN LIBRO, IDEA QUE JAM\u00c1S SE CONCRET\u00d3 (O.H.G.G.)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para tratar de tenderle trampas al tiempo &#8211;que ya sin duda estaba envi\u00e1ndole factura por servicios prestados, y notific\u00e1ndole acerca de la pronta caducidad de su ministerio terrenal&#8211; el doctor Goyeneche contempl\u00f3 la idea de arreciar en su intenci\u00f3n, de cara a las pr\u00f3ximas elecciones.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de los esperanzadores pron\u00f3sticos, lo cierto es que el doctor Goyeneche se estaba muriendo, y que tanto el final de 1977 como el principio del a\u00f1o siguiente, los vivi\u00f3 en cama, abstra\u00eddo en sus propios sue\u00f1os, cada vez m\u00e1s imposibles.<br \/>\nEl s\u00e1bado 25 de febrero de 1978, el doctor Goyeneche hizo presencia en todos los hogares de Colombia a trav\u00e9s de una entrevista grabada para el programa &#8216;Mundo curioso&#8217;, presentado por Rosalba Atehort\u00faa, en la cadena 2 de Inravisi\u00f3n. Con su voz y su cuerpo d\u00e9biles pidi\u00f3 a sus copartidarios no preocuparse m\u00e1s de lo debido.<br \/>\nD\u00edas despu\u00e9s &#8211;a\u00fan perorando desde su lecho y ansiando la llegada de los milagros que habr\u00edan de salvarnos a todos&#8211; el \u00fanico candidato del que jam\u00e1s pudieron inferirse segundas o terceras intenciones, entr\u00f3 en agon\u00eda, sin haber sido presidente. La voz se le empez\u00f3 a apagar y los ojos se le cerraron, en la paz de los que se van en olor de santidad.<br \/>\nDesde los criterios de la modernidad &#8211;saturada de manzanillismos, tr\u00e1fico de poderes, clientelismo, maquinarias y corrupci\u00f3n&#8211; Goyeneche fue, de hecho, una anomal\u00eda.<br \/>\nUn alma pura. Transparente y dulce. Ingenua, y libre de alguna intenci\u00f3n distinta a la de alterar la historia, por el bien de todos.<\/p>\n<p>Que ser honesto y so\u00f1ar inspire en los dem\u00e1s el deseo de llamarnos desquiciados en un pa\u00eds como Colombia no es cosa rara. El gran doctor Goyeneche, por tanto, tampoco lo fue, al vivir de la caridad y al mismo tiempo ser orgulloso.<br \/>\nSi sus postulados hubieran sido tomados en serio seguramente hoy el viaje por carretera entre Bogot\u00e1 y Barranquilla no tardar\u00eda m\u00e1s de seis horas, los inviernos en la capital ser\u00edan m\u00e1s llevaderos, y los \u00edndices de inequidad vaticinar\u00edan perspectivas menos aberrantes.<br \/>\nPero, sobre todo, el gran interrogante dejado por su partida no ser\u00eda otro de los muchos &#8216;pudo ser&#8217; de los que nuestra historia parece estar luctuosamente plagada.<br \/>\nPero eso ya no sucedi\u00f3. Por lo mismo, a\u00fan estamos a tiempo de levantar el merecido monumento a la memoria de nuestro eterno candidato vitalicio. Yo ofrezco, no cinco centavos, sino 50.000 pesos.<\/p>\n<p>\u00a1Que Dios le guarde, doctor Goyeneche, en donde quiera que usted est\u00e9! \u00a1Qu\u00e9 falta nos hace hoy!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; NOTA INTRODUCTORIA: El periodista Andr\u00e9s Ospina escribi\u00f3 una hermosa cr\u00f3nica sobre uno de los personajes t\u00edpicos que ha dado Bogot\u00e1: Gabriel Antonio Goyeneche, conocido nacionalmente como &#8220;EL DOCTOR GOYENECHE&#8221; y cuyo nombre se uni\u00f3 por siempre a los de &hellip; <a href=\"https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=7676\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n<div class='heateorSssClear'><\/div><div  class='heateor_sss_sharing_container heateor_sss_horizontal_sharing' heateor-sss-data-href='https:\/\/oscarhumbertogomez.com\/?p=7676'><div class='heateor_sss_sharing_title' style=\"font-weight:bold\" >\u00a1Gracias por compartirla!<\/div><ul class=\"heateor_sss_sharing_ul\"><li 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