Me perpetuaré en tus ojos,
En tu pelo y en tu risa,
Me perpetuaré en la brisa
Que suaviza tus sonrojos.
Me perpetuaré en los rojos
Labios frescos de tu boca,
Me perpetuaré en la roca
Que fabrican tus enojos.
Me perpetuaré en tus sueños
Que dormida en mí tejías,
Me perpetuaré en los días
En que éramos los dueños
Del sol, del mar, del futuro,
Del horizonte lejano,
Y era el mundo nuestro hermano,
Y nada en él era oscuro.
Me perpetuaré en el canto
De serenatas remotas,
En mi guitarra, en las notas
De mi voz, y hasta en mi llanto.
Me perpetuaré en tu vida,
En tus nostalgias viajeras,
Y viviré en tus quimeras
O donde estés escondida.
No temas, que no me he ido,
Ni me iré cuando me vaya,
Me quedaré, así no haya
Sino tristezas y olvido.
Si juntos felices fuimos,
Si a disfrutar aprendimos
Los dos, los dos solamente,
No puede haber más presente
Que el tiempo alegre y latente
Que en nuestras manos tuvimos.
