En ceremonia que se llevó a a cabo en el Paraninfo Santo Domingo de Guzmán, de su campus en Floridablanca, a partir de las 3:30 de la tarde de ayer, viernes 5 de octubre de 2018, la Facultad de Odontología de la ilustre Universidad Santo Tomás, Seccional Bucaramanga, le confirió el título profesional de Odontóloga a nuestra querida hija Paula Natalia Gómez Blackburn.
Luego de sus estudios académicos y de sus prácticas clínicas universitarias, siempre asumidos con toda la fuerza de su vocación, Paulita, como la llamamos cariñosamente desde sus años de infancia, hizo la práctica de rotación hospitalaria en el Hospital de Chima, pequeño municipio santandereano donde, gracias a sus cualidades como persona y como profesional en ciernes, dejó una grata impresión y a numerosas personas que la distinguieron con su afecto y que seguramente la recordarán por siempre con cariño y gratitud. De hecho, la improvisada y bulliciosa caravana de jóvenes de ambos sexos que en sus motocicletas y haciendo sonar los pitos la sorprendieron gratamente cuando ya se aprestaba a abandonar Chima, creyendo que lo haría en solitario, y la acompañaron hasta Simacota, y a continuación hasta el Socorro, con San Gil a veinte minutos más de camino, todo ello la noche en que salió del hospital luego de entregar su puesto —por haber cumplido el tiempo requerido— habló por sí sola del inmenso respeto y del cálido aprecio que despertó dentro del pueblo chimero. Habló además muy bien de su alto sentido de la responsabilidad profesional y de la deontología odontológica el que, aquella noche, ya habiendo entregado todo cuanto tenía que entregar, por lo cual ya estaba liberada de cualquier obligación allí y perfectamente podía iniciar de una vez su viaje de regreso a Bucaramanga, se quedó a atender a un humilde paciente de procedencia campesina que, a última hora, había llegado hasta el hospital en busca de atención odontológica. El inesperado retraso terminó por preocuparnos a sus familiares, que la suponíamos ya en carretera desde dos horas antes y, por ello, cuando la llamamos para preguntarle dónde venía, pensábamos que nos iba a reportar que ya andaba en las goteras de San Gil. Y terminó preocupándonos, porque era la primera vez que viajaba sola conduciendo en carretera y le habíamos insistido en que no se dejara coger la noche.
La permanencia de Paulita en Chima estuvo marcada por momentos de especial sensibilidad que la mostraron ante sus ocasionales contertulios como lo que era: una hija de familia ausente de su casa y de los suyos. Para no citar sino uno solo de esos momentos, rememoramos la emotiva reunión en la que ella y sus nuevos amigos escucharon el pasillo Espumas y la joven practicante de Odontología rompió en llanto al recordar a su papá, quien desde que ella y sus hermanos eran niños les enseñó a escuchar y a apreciar la música andina colombiana no solo poniéndola a sonar en el equipo de sonido del hogar, sino cantándola él mismo mientras se acompañaba con la guitarra. Una de las canciones más emblemáticas de aquella larga y sostenida tarea paterna de endoculturación había sido, justamente, el precioso y memorable pasillo de Jorge Villamil interpretado por el dueto Garzón y Collazos: “Amores que se fueron / amores peregrinos / amores que se fueron / dejando en tu alma / negros torbellinos /. Igual que las espumas / que lleva el ancho río, / se van tus ilusiones / siendo destrozadas por el remolino / Espumas que se van, / bellas rosas viajeras, / se alejan en danzantes / y en pequeños copos / formando el paisaje /. Ya nunca volverán / las espumas viajeras, / como las ilusiones / que te depararon / dichas pasajeras, / como las ilusiones / que te depararon / dichas pasajeras. // Espejos tembladores / de aguas fugitivas / van retratando amores / y bellos recuerdos / que deja la vida /. Se trenzan en coronas / de blancos azahares, / cual rosadas diademas / cuando llevan flores / de la siempreviva //. Espumas que se van, / bellas rosas viajeras, / se alejan en danzantes / y en pequeños copos / formando el paisaje /. Ya nunca volverán / las espumas viajeras, / como las ilusiones / que te depararon / dichas pasajeras, / como las ilusiones / que te depararon / dichas pasajeras “.
Hoy, con el alma repleta de ilusiones, de hermosos sueños por conquistar y de inmensa satisfacción por el importante logro que ha alcanzado como merecida recompensa de la vida a su inquebrantable deseo de superación, a su alto sentido de la responsabilidad y al entrañable amor demostrado hacia su hermosa carrera universitaria, la que hoy ha culminado con tanta alegría y tantas esperanzas en el mañana, Paulita vuelve a ser, sin embargo, en la memoria y en el corazón de quienes la amamos, aquella nena, hermosa y tímida, que empezó a alegrarnos la existencia, a sus padres y a sus hermanos mayores, un día que era 19 de abril, precisamente el mes de la primavera.
Tus padres, Paulita, —Óscar Humberto y Nylse—, y tus hermanos, Óscar Fernando, Alejandra Estefanía, Sergio Andrés y Édgar Leonardo, te damos la bienvenida a la vida nueva que hoy comienzas, la que deseamos, desde lo más íntimo de nuestro ser, sea para ti plena de satisfacciones. Sabemos que la Odontología recibe hoy a una nueva profesional, joven, talentosa, seria, comprometida y altamente responsable; a alguien que, con las luces de nuestro buen Hacedor, tenemos la certeza de que habrá de brillar en el escenario de las profesiones liberales de esta tierra no solo por sus meritorias capacidades, sino ante todo por las encomiables virtudes que la adornan.
¡Felicitaciones, doctora! ¡Y para adelante! Quizás no te hayas dado cuenta, pero ayer comenzó el futuro.
Mesa de las Tempestades, sábado 6 de octubre de 2018


