CONSEJO. Por El Diablillo del Parnaso

DIABLO

 

No es un amigo sincero,
no te fíes de su sonrisa,
puede ponerte —y de prisa—
al borde del desespero.

Jamás tú busques su alero,
y parte de una premisa:
no lo verás nunca en misa,
pues Dios le grita: “¡usurero!”.

Su corazón es de acero,
su fin es solo el dinero,
ningún préstamo improvisa.

Si no quieres que una brisa
te deje un día sin camisa,
¡aléjate del banquero!

 

¡Gracias por compartirla!
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