
Porque me diste alegría
cuando venía la tristeza,
porque me diste entereza
cuando ya desfallecía;
porque si mi alma moría
vencida por la bajeza,
de nuevo con tu tibieza
yo a la vida renacía;
porque en esta travesía,
a más de mi valentía
tú fuiste mi fortaleza,
hoy dedico a tu belleza
y a tu virtud, con terneza,
estos versos, novia mía.
