I
Es muy probable que los jóvenes de hoy en día ni siquiera lo hayan oído nombrar. A duras penas habrán escuchado decir que hace muchos años, quizás en los años 50, hubo una guerra por allá en Corea, y hasta es posible que alguien les haya mencionado al Batallón Colombia, pero no tienen idea de que dentro de los colombianos que fueron a esa lejana guerra hubo uno que era nada más ni nada menos que el comandante de aquel batallón y que ese comandante era bumangués.
II
Sí: se llamaba Alberto Ruiz Novoa, un oficial culto y pensante, para la derecha un hombre de izquierda, para la izquierda un hombre de derecha, en todo caso un alto oficial del Ejército Nacional (de hecho el de más alta graduación) con una visión distinta del papel que debían cumplir los militares frente al ya consolidado fenómeno bandolero y frente al naciente fenómeno guerrillero; duro crítico de los dos partidos políticos, el liberal y el conservador, a los que culpaba de ser los responsables del sempiterno abandono que sufrían las apartadas regiones campesinas en las que, y precisamente como consecuencia de ese inmemorial olvido, habían florecido estos nuevos fenómenos de violencia; fundador de las revistas del Ejército y de las Fuerzas Armadas, en las que publicaba sus polémicos artículos de opinión, redactados bajo su personal filosofía, según la cual, así como los profesionales de otras disciplinas, como la medicina, el derecho de ingeniería, etc., podían opinar libremente sobre los grandes problemas nacionales, también deberían poder hacerlo los profesionales de las disciplinas militares, pues la de militar no era más que otra profesión igual que aquellas; y quien en memorable intervención en el Congreso Nacional había generado un profundo escándalo nacional al decirles a los congresistas conservadores que lo habían citado a un acalorado debate y lo acusaban de estar participando en política, que mientras esperaba su turno para hablar le parecía estar oyendo a parlamentarios de otras naciones, criticando así el alto grado de desconocimiento que exhibían los oradores acerca de la realidad nacional colombiana.
III
En la década siguiente a la de su participación en la lejana guerra asiática al frente de las tropas colombianas, el presidente de la República (dirigente caucano del Partido Conservador y segundo presidente del Frente Nacional) Guillermo León Valencia, habría de llamarlo a su despacho para manifestarle el profundo malestar existente dentro de las altas esferas políticas y militares a raíz de la orientación que le venía dando al papel de los militares dentro de la democracia colombiana, los crecientes rumores de que estaba preparando un inminente golpe de Estado y la imperiosa e inaplazable necesidad de su renuncia.
El controvertido general bumangués, en ese momento uno de los principales protagonistas de la historia colombiana, el mismo militar cuyo nombre ya había empezado a figurar en los grafitis que inundaban las paredes en las vías públicas de Bogotá, muros en los que se leía “Ruiz Novoa es la solución”, saldría ese día del despacho presidencial no solo por fuera del ministerio de Guerra, sino también por fuera del ejército.
IV
En la actual capital de Corea del Sur, una de las dos Coreas, distintas, opuestas e irreconciliables, en las que quedó dividido el país a raíz de aquella guerra de los años 50 en la que participó el militar bumangués Alberto Ruiz Novoa al frente del Batallón Colombia, se eleva hoy un imponente monumento con las banderas de los países que, a instancias de la ONU, y por supuesto de los Estados Unidos, enviaron tropas para ayudar a los coreanos sureños a detener el cada vez más incontenible avance de las tropas coreanas norteñas y en ese gran monumento se destaca la bandera nacional de Colombia y al pie de ella la correspondiente placa conmemorativa de la participación militar colombiana, gracias a la cual aún hoy en día los turistas colombianos son tratados con una inocultable simpatía en el lejano país asiático luego de atravesar durante horas y horas el océano Pacífico hasta aterrizar por fin, victoriosos y sonrientes, en la moderna, hermosa y desconcertante Seúl.
V
Para 1966, año en que se jugaba el campeonato mundial de fútbol en Inglaterra, yo era un niño de 10 años que cursaba su quinto quinto de primaria en la mejor escuela del mundo y sus alrededores, la Concentración Escolar de Varones José Camacho Carreño. El equipo de Corea del Norte estaba tomando parte en el certamen deportivo. Fue ahí cuando vine a saber que no había una sola Corea, sino dos. La otra, Corea del Sur, finalmente, se había retirado de las eliminatorias, por razones políticas y de logística, al igual que se había retirado África, en protesta porque la FIFA pretendía que ese continente, el continente asiático y el continente de Oceanía disputaran un solo cupo en el mundial. Corea del Sur también había respaldado la decisión de los africanos.
En todo caso, la participación de Corea del Norte se daba por descontado que sería una de esas tantas participaciones que sólo sirven de relleno para darle a ese certamen un contexto orbital, cuando de antemano se sabe que sólo unos pocos equipos son los que de verdad tienen posibilidades reales de disputar la copa.
VI
Sin embargo, la selección de Corea del Norte dio la gran sorpresa, pues, después de ser vencida por el equipo de la Unión Soviética, le empató a la selección de Chile, venció a la selección de Italia, y hasta alcanzó a sacarle una ventaja inicial de 3-0 a la selección de Portugal, la cual, sin embargo, y gracias al talento futbolístico de su jugador estrella, Eusebio, logró remontar el marcador para terminar ganando el partido.
(CONTINUARÁ)
FOTOGRAFÍAS: Arq. Sergio Andrés Gómez.
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ÓSCAR HUMBERTO GÓMEZ GÓMEZ: Miembro del Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Miembro de Número de la Academia de Historia de Santander. Miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO). Miembro del ilustre y desaparecido Colegio de Abogados de Santander.
SERGIO ANDRÉS GÓMEZ : Arquitecto de la Universidad de los Andes. Bogotá. Secretario General de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA) Regional Santander.
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Publicado enBlog|Comentarios desactivados en COREA DEL SUR: DEL AYER BÉLICO A LA MODERNIDAD PRÓSPERA. (Crónica). Por Óscar Humberto Gómez Gómez. (CAPÍTULO PRIMERO)