
EL CAMPESINO EMBEJUCAO, personaje santandereano creado e interpretado por Óscar Humberto Gómez Gómez. [Fotografía de David Navarro Gámez, 2002).
Primero: Hago constar que NO conozco, ni de vista, ni de trato, ni de comunicación, al político Abelardo de la Espriella.
Segundo: Hago constar que NO conozco, ni de vista, ni de trato, ni de comunicación, a NINGUNO de los miembros de la campaña del precitado político.
Tercero: Hago constar que ni el político Abelardo de la Espriella, ni miembro alguno de su campaña, ni persona alguna, me ha pedido autorización para utilizar mi canción “El campesino embejucao” dentro de su campaña política.
Cuarto: Hago constar que a pesar de ello personas cercanas a mis afectos me han compartido (algunos con comentarios poco amables) videos en los que de manera abusiva se están utilizando mi voz y mi canción “El campesino embejucao“ a favor de la campaña del político Abelardo de la Espriella.
Quinto: Hago constar que de acuerdo con lo dispuesto por la ley 23 de 1982 sobre derechos de autor, mi canción “El campesino embaucao“ es una obra de creación intelectual que goza de amparo legal y que no puede ser utilizada, ni total ni parcialmente, sin el expreso permiso de su autor, como tampoco puede ser utilizada sin mi permiso mi voz.
Sexto: El político Abelardo de la Espriella está en todo su derecho de querer aspirar a ser presidente de la República, como también sus allegados y partidarios están en todo su derecho de querer apoyar esa aspiración personal, así como también lo están los demás candidatos, como el matemático Sergio Fajardo, el general (RA) Gustavo Matamoros, el filósofo Iván Cepeda, la politóloga Claudia López, etcétera, y sus seguidores. En fin, el elegir y ser elegido es un derecho de rango constitucional que tienen todos los colombianos por nacimiento que están aspirando a ese cargo, y sus seguidores. Aspiraciones todas que deben ser igualmente merecedoras de total respeto por parte de sus compatriotas, independientemente de que las apoyen o estén en desacuerdo con ellas, pues todo debate democrático se define en las urnas y es obligación de todos los colombianos respetar la decisión mayoritaria que el pueblo tome en relación con quién deba ponerse al frente de la jefatura del Estado.
Séptimo: Desde tiempos inmemoriales el compositor colombiano ha sido víctima de la manipulación y el desconocimiento de sus derechos, al punto de que no pocos han muerto en la más absoluta pobreza, tal y como sucedió con el maestro Crescencio Salcedo. En mi caso personal, nunca he vivido de la música, pero La penosa situación en la que murieron otros compositores, por supuesto mejores que yo, refleja la necesidad imperiosa e inaplazable de que, en lugar de seguirse aprovechando del compositor colombiano, particularmente del que produce música folclórica colombiana, y de manera aún más especial del que genera canciones andinas, los políticos y el Estado hagan algo efectivo por su protección. Y ello debe comenzar con el respeto a la decisión íntima del compositor de no querer permitir que ninguna de sus canciones aparezca respaldando una candidatura política cualquiera. Debe ser decisión personal y autónoma del compositor permitirlo. Lo contrario es aprovecharse de que los compositores colombianos son personas que carecen de medios de comunicación influyentes dónde hacerse escuchar, y abusar de su fragilidad para hacer con sus canciones lo que les venga en gana.
Área metropolitana de Bucaramanga, viernes 29 de mayo de 2026
ÓSCAR HUMBERTO GÓMEZ GÓMEZ
Autor, compositor, intérprete y productor discográfico de “El campesino embejucao”
Miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO)