
Más de setenta años
con todas las navidades,
también con los desengaños
y las mil dificultades.
Preciso en las navidades
la pasaba sin conciencia,
parrandas, festividades
sin cultura ni experiencia.
En Navidad y Año Nuevo,
desorden de mucha gente,
me acostumbré yo al trago:
guarapo, ron y aguardiente.
La cultura del entorno
me hizo perder mi escuela,
mis profesores, estorbo,
y me fui hacia Venezuela.
Me pareció vida buena
la vagancia y libertad,
libre bebía en Nochebuena
pensaba: ¡qué Navidad!
Mas yo no culpo a las fiestas
que se hacen con elegancia,
culpo a mis malas ingestas
y al fruto de la vagancia.
Como en los días festivos
ni rezar ni ir estudiar,
ya viejo, tengo objetivos
y experiencias por contar.
De viejo, tengo virtudes:
que me gusta la cultura,
evito vicisitudes,
no a la muerte prematura.
Para contar experiencias
con este amigo se topa,
le contaré las desgracias,
las que me dejó la copa.
Borracho por ignorancia,
muy falto de urbanidad,
culpables ira y vagancia,
no fue por la Navidad.
Entre las virtudes mías,
gustar de lo intelectual,
leo y hago poesías,
soy sencillo, elemental.
Virtud es tener amigos,
y sobrio, en la Nochebuena,
hablar con mis contertulios
sobre nuestra pluma ajena.
Y otra virtud reconozco:
que vivo en la sobriedad,
escribo, pienso y conozco
qué bonita es Navidad.