
Esperando su asfaltada carretera
otra vez se quedó García Rovira,
y la provincia de Soto aún suspira
por llegar en menos tiempo a la frontera.
No hubo planta en la zona panelera,
ni acueducto socorrano hay en la mira;
el futuro se aproxima y se retira
de esta tierra libertaria y comunera.
Santander ya no es sombra del que era,
hoy no es cierto que aquí haya verraquera,
nada queda de Manuela y de su ira.
Ya en el solio de Bolívar nadie espera
que alguien nuestro se siente un día cualquiera.
¡Santander parece hoy una mentira!