Si juez has sido nombrado
no humilles al litigante
no vaya a ser que adelante
tú seas el humillado.
Me cuentan que un magistrado
menos sabio que arrogante
se la pasa hoy mendicante
entre juzgado y juzgado.
Y el que ayer era importante,
que al caminar no era andante,
pues levitaba el doctor,
hoy observa con pavor
que aquel que no siembra amor
recoge odio… ¡y bastante!
