Al oeste se incendia ya el paisaje
Con fuego de arreboles purpurinos
Mientras suenan en la radio aires andinos
Y se esconde algún canario en el follaje.
Atardece en mi solar, se va el celaje,
Regresan a su hogar los campesinos,
Se pueblan de escolares los caminos
Y empieza a oscurecer en el paraje.
Tierra noble a la que amo con coraje,
Patria chica a la que llevo en mi linaje,
Santander de resplandores diamantinos:
Edén fuiste de caudales cristalinos,
Te embriagabas con tus flores y tus vinos:
¡Que renazca, fraternal, tu paisanaje!
