Allá en el patio casero
Con uñas de danta bordado,
En lindas noches de luna
Y el firmamento por manto,
Mientras sonaba la orquesta
Grabada en un acetato,
Bailaba el porro y la cumbia,
El periodista Emiliano,
Con sombrero en la cabeza
Y su libreta agitando,
Pues solo podría la chiva
Lograr que perdiera el paso.
De Cartagena de Indias
Llegó a esta tierra Emiliano,
Trayendo consigo el mar,
Las palmeras y el pescado,
Las brisas de su Caribe,
Las maracas y los cantos
Con los que desde la cuna
Le enseñaron su pasado,
Ayer de arena y murallas,
De gaitas, de condenados
Que pagaron con sus vidas
El no aceptar ser esclavos.
Recuerdo bien su donaire,
El amor por su trabajo,
Las gafas sobre la frente,
la prisa en su caminado,
Su don de gentes, su verbo,
La exquisitez del relato,
A su señora María
Su rico arroz cocinando,
A Libia, Magda y Consuelo,
Su hogar reducido a un cuarto:
La sencillez de su vida,
Que fue su más grande encanto.
Que el guepajé sea en el Cielo
Su premio, don Emiliano.
