
“No hacer con sangre, política”
hoy ha pedido el más fuerte
y anuncia ¡qué mala suerte!
una paz triste y raquítica.
No acepta el Gobierno crítica
y, ante el dolor siempre inerte,
a su Nación hoy le vierte
su indiferencia granítica.
Pero aun aquí donde es mítica
la conducta sibarítica
que se asume ante la muerte,
tanta actitud jesuítica,
tanta indolencia mefítica,
va a hacer que el odio despierte.