Hay suelto mucho loquito
Que gusta del precipicio,
De darse a fuete suplicio
Y ver que todo es maldito.
De oír sus cosas me agito
Y hasta prefiero yo el vicio
Porque me sacan de quicio
El santurrón y el refrito.
A Dios yo no lo desmiento
Pues su existencia la siento
En cada cosa que admiro,
Pero en la vida yo aspiro
A no toparme al vampiro
Que muerde ciencia y talento.