La Teoría del Decrecimiento. Un debate nacional actual frente a un tema de vieja data. Por Óscar Humberto Gómez Gómez

DR. NICOLAS GEORGESCU-ROERGEN

 

La Teoría del Decrecimiento nació en los ya lejanos años 70.

Así que no es “nueva”, como algún político desinformado escribió, al calor de los impulsos, en su cuenta de Twitter.

La teoría fue formulada en 1971, es decir, despuntando la ya distante década, no por ningún “comunista”, como otros despistados andan diciendo por aquí, sino, todo lo contrario, por un matemático y economista de Rumania, de ascendencia griega, graduado en la Universidad de La Sorbona, de París, de nombre Nicolás Georgescu-Roegen, uno de los intelectuales rumanos que tuvieron que afrontar la invasión soviética a su país y huir de él, con documentos falsos, cuando los comunistas, ya en el poder, iniciaron el arresto, juzgamiento, encarcelamiento y ejecución de los dirigentes del Partido Nacional Campesino, de tendencia pro-monárquica, líderes de los cuales formaba parte el fugitivo Nicolás. La teoría la formuló en su libro “La ley de la entropía y el proceso económico”.

 

 

Más allá de Nicolás Georgescu-Roegen, la Teoría del Decrecimiento se soporta en tesis expuestas y defendidas por el llamado Club de Roma, por pensadores del siglo XIX como Henri David Thoreau en los Estados Unidos y Lev Tolstoï en Rusia; John Ruskin en la Gran Bretaña y el Mahatma Gandi en la India, autor este último del libro “Hind Swaraj or Indian home rule” (El autogobierno de la India), escrito y publicado cuando aún India se encontraba bajo el dominio inglés.

 

HENRY DAVID THOREAU, ESCRITOR NORTEAMERICANO

 

LEON TOLSTOI, ESCRITOR RUSO

 

 

 

Nicolás Georgescu-Roegenen es el padre de la Bioeconomía. Yo, que no soy padre de nada, excepto padre de familia, entiendo que se trata de una particular concepción de la Economía que privilegia la vida antes que el desarrollo económico a como dé lugar, incluso arrasando con la vida misma o poniendo en riesgo la supervivencia de la especie humana.

Los entendidos, en vez de hablar de “Decrecimiento económico”, hablan de “Bioeconomía”.

Hoy en día, un economista francés, Sergio Latouche, es el abanderado de esta filosofía económica nacida hace medio siglo.

 

DR. SERGIO LATOUCHE

 

Pues bien:

Nicolás Georgescu-Roegen alertó acerca de que no se podía seguir persiguiendo dentro de los países industrializados el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sin límite alguno, pues resulta necesario tener en cuenta que los recursos naturales no son infinitos.

Habló, entonces, del “Modelo de las ocho R”, sobre el cual debía llevarse a cabo un forzoso DECRECIMIENTO.

Es decir, esas “ocho R” serían los fundamentos del decrecimiento económico que racionalizaría el crecimiento del PIB, con miras a proteger la naturaleza, cada vez más en peligro.

 

 

De mis profesores de Economía – en la Facultad de Derecho, años 1975 y 1976 – Efraín Prada Reyes y Rodolfo González García aprendí que la Economía es la ciencia de la producción, distribución y consumo de los bienes y servicios que el hombre necesita y que el PIB es el indicador económico que mide la riqueza de un país. Al PIB lo conforman, entonces, todos los bienes y servicios producidos en un país en determinado tiempo. El PIB es el valor monetario de todos esos bienes y servicios.

Pues bien: el PIB puede crecer o decrecer. Si crece, se dice que el país creció económicamente. Si, por el contrario, decrece, se dice que el país decreció económicamente.

Los Estados, y sobre todo los de los países industrializados, se jactan del crecimiento del PIB y viven trenzados en una feroz competencia de todos contra todos por mostrar ese crecimiento.

Sin embargo, ¿a costa de qué crece el PIB año tras año?

 

ILUSTRACION DEL ARTICULO “MAS ALLA DEL PIB COMO MEDIDA DE LA RIQUEZA DEL MUNDO”, PUBLICADO POR EL BANCO MUNDIAL

 

En la página web de COOMEVA se encuentran enumeradas las ocho “R”, en un artículo que la cooperativa publicó el 13 de septiembre de 2016:

“1. Revaluar. Sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas.

2. Reconceptualizar. Adoptar una nueva visión del estilo y calidad de vida, a través de conceptos como suficiencia y simplicidad voluntaria –vivir mejor con menos-.

3. Reestructurar. Adaptar la producción y las relaciones sociales a una nueva escala de valores, como por ejemplo, combinar ecoeficiencia y simplicidad voluntaria.

4. Relocalizar. Es un llamado a la autosuficiencia local para satisfacer las necesidades prioritarias disminuyendo el consumo en transporte.

5. Redistribuir. Con respecto al reparto de la riqueza.

6. Reducir. Con respecto al cambio del estilo de vida consumista al estilo de vida sencilla y todas las implicaciones que esto conlleva.

7. Reutilizar. Alargar el tiempo de vida de los productos.

8. Reciclar. Evitar el consumo y el despilfarro”.

 

 

El diario económico La República, de Bogotá, ideológicamente afín al Partido Conservador, publica hoy, viernes 2 de septiembre de 2022, un informe escrito acerca del tema por su periodista Brayan Xavier Becerra, quien reproduce palabras del distinguido catedrático universitario hispanofrancés Miguel Gomis Balestreri, Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid y profesor de la Universidad Javeriana de Bogotá.

“¿De qué se trata la teoría?

Para el profesor de la Universidad Javeriana, Miguel Gomis, experto en esta teoría, hay un consenso que está en desacuerdo con llamarla teoría del decrecimiento y prefieren el término “Bioeconomía”.

El planteamiento básico es que no se puede tener un crecimiento infinito en un mundo finito. “Nosotros no podemos estimar que vamos a crecer económicamente de manera continua en el tiempo, porque llegará un momento en el que entraremos en colapso”, explica Gomis”.

Todo parece indicar que, al igual que a Jorge Luis Borges en Literatura, a Nicolas Georgescu-Roegen le tumbaron el Premio Nobel de Economía.

Por lo menos así lo cree el profesor Miguel Gomis, de la Universidad Javeriana (La República. Entrevista).

 

 

De acuerdo con la teoría, hay que reducir drásticamente el consumismo. Por ello, uno de los grandes problemas que tendrán que ser afrontados para implementar la teoría, además de la brega sempiterna por imponer la vigencia del Derecho Internacional sobre la arrogancia de los Estados poderosos que se niegan a someterse a sus normas, es el de la llamada “obsolescencia programada”: hoy en día se fabrica, no para perdurar, sino para durar poco y así forzar al consumidor a comprar lo mismo varias veces.

 

DETALLE DE UNA IMAGEN ACERCA DE LA BASURA GENERADA EN EL MUNDO POR EL DESAFORADO CONSUMISMO (GREENPEACE)

 

 

COOMEVA (Cooperativa de Ahorro y Crédito Médica del Valle), aquí en Colombia, abordó la teoría en un artículo publicado en su página web hace ya seis años.

 

 

Su texto es el siguiente:

“¿Qué papel debemos jugar las cooperativas en el decrecimiento y por lo tanto en un modelo social donde se entienda que los recursos son limitados y que es necesario incrementar las actividades del cuidado?

Esta fue una pregunta de reflexión propuesta a los asistentes a la III Cumbre Cooperativa de las Américas realizada por Cooperativa de las Américas en Cartagena, en noviembre de 2014, en el marco de un análisis sobre megatendencias e identidad cooperativa.

La pregunta tiene un sentido esencial para las cooperativas y para sus dirigentes, pues se afianza sobre la responsabilidad implícita de estas organizaciones frente a un nuevo ordenamiento y un cambio social.

El decrecimiento es una megatendencia actual de pensamiento económico, político y social que busca una relación equilibrada entre los seres humanos y la naturaleza, bajo la idea principal de la disminución controlada y progresiva de la producción, propuestas opuestas a las aplicadas por el modelo capitalista.

El modelo capitalista actual acentúa cada vez más las diferencias entre las poblaciones, llevando la producción y el consumo a niveles excesivamente altos en algunos países y extendiendo el hambre y la pobreza en otros. Hace tan solo cuarenta años nuestro Planeta tenía la mitad de la población actual. Hemos crecido el doble en muy pocos años. Esto no sería un problema si los recursos naturales del Planeta fueran infinitos. Pero no es así.

Los problemas que afectan hoy nuestro mundo aumentan al ritmo que crece la producción. Ante esta perspectiva toma fuerza hoy la Teoría del Decrecimiento y por tanto surgen las preguntas para los cooperativistas: ¿Cómo desarrollar una nueva sociedad desde los principios y valores del cooperativismo? ¿Cuál es el modelo de globalización coherente con los valores y principios del cooperativismo? ¿Qué concepto de crecimiento debe proponer el cooperativismo?


Como parte de una comunidad de consumidores cooperativos en Coomeva tenemos el desafío de asumir estos ocho principios. En el centro de los valores del cooperativismo está el ser humano, pero como parte de un entorno y en armonía con la naturaleza”.

 

 

En fin, los defensores de la Teoría del Decrecimiento consideran que el desarrollo económico no puede seguir sacrificando el futuro de nuestra niñez y convirtiendo el planeta en un lugar cada vez más inhabitable.

El planteamiento en sí mismo no es descaminado, más allá de cuál sea su utilización política.

Y es que de no ser así, de proseguir el desarrollo económico ilimitado de los países desarrollados, con el sacrificio indolente de los recursos naturales de la Tierra, va a ser bien difícil responder la pregunta de la banda mexicana Maná, que en la voz de su cantante estelar Fernando Olivera, Fher, se pregunta: “¿Dónde jugarán los niños?”.

 

 

Me han llegado varios mensajes, no precisamente amables, a propósito de unas palabras pronunciadas por la ministra de Minas de Colombia en un foro minero, donde se refirió a la necesidad de que los países desarrollados entren en un período de decrecimiento en aras de salvar a la humanidad de los efectos desastrosos que sobrevendrán si no se detiene el cambio climático. Se le ridiculizó, incluso, por decir que Colombia debería exigir que los países se comprometan con ese objetivo.

Independientemente de que se esté de acuerdo o no con el planteamiento ministerial, lo cierto es que precisamente para que se pronuncie sobre los temas de interés colectivo es que el Estado colombiano tiene voz en organismos que aglutinan a los Estados del mundo, como sucede con la Organización de las Naciones Unidas.

Lamentablemente, en el foro minero todo terminó en una situación de enfrentamiento que no ha debido ocurrir, pero que sucedió, a mi juicio por fallas en la logística. Además, algunos periodistas no fueron al foro a preguntar, sino a corchar a la ministra. Y ésta, a su vez, antepuso su ego a la conveniencia de explicar con claridad y sencillez la teoría que defendía.

Mal por un lado y mal por el otro.

 

 

A partir de ahí, sin siquiera saberse absolutamente nada de esta teoría, a la cual hizo expresa referencia la funcionaria colombiana, se comenzó a desinformar a la comunidad haciéndole creer que su planteamiento era propio de ella, o del nuevo Gobierno nacional, cuando, como lo hemos visto, tal aseveración es absolutamente contraria a la verdad histórica, pues la Teoría del Decrecimiento es más vieja que un solar.

Que estemos de acuerdo o en desacuerdo con una teoría económica o con una determinada concepción filosófica es una cosa y que nos mandemos a criticar lo que ignoramos y pongamos a circular lo que otros nos envían sin siquiera preocuparnos en verificar la exactitud de lo que estamos recibiendo, es otra cosa totalmente distinta. Por ello, y siguiendo el criterio periodístico que anima este blog, he decidido presentar al menos unas generalidades acerca de la Teoría del Decrecimiento y dejar que cada cual concluya lo que a bien tenga.

Como siempre, no pretendo nada distinto que hacer un llamado a la reflexión para que se ahonde en la investigación académica sobre un tema importante.

Y es que, en lo personal, a mí la Teoría del Decrecimiento, más allá de que sea realista o utópica, sí me parece de una enorme importancia.

 

 

¡Gracias por compartirla!
Esta entrada fue publicada en Blog. Guarda el enlace permanente.