Enemigo de lo ágil y sencillo
es y ha sido siempre nuestro Estado,
y aunque al fin suprimió el papel sellado,
de otros sellos aún se habla en el corrillo.
Y es que a todo se le cuelga algún zarcillo
para hacer que lo liviano sea pesado,
así acaba el inocente empapelado
mientras sale victorioso y libre el pillo.
Yo propongo que programen un cursillo
y este tema se lo expliquen al dedillo
a tantísimo burócrata obstinado.
Pero aquel que persista, cual chiquillo,
en dejar la obediencia en el banquillo,
¡que se quede de una vez desempleado!